La osteoartritis ocupa el tercer lugar entre las enfermedades más comunes de Estados Unidos. Afecta las articulaciones y provoca que los tejidos se vayan deteriorando a medida que pasan los años. Con el tiempo, también puede dañar el hueso, deformando la articulación y haciendo que el movimiento sea muy doloroso.

Las articulaciones más afectadas son las manos (base y extremos de los pulgares y en los extremos de los demás dedos), las rodillas, las caderas, el cuello y la parte baja de la espalda. Si bien cualquier persona puede resultar afectada, tienen más probabilidades las mujeres, en especial después de cumplir los 50 años.

Esta enfermedad no tiene cura. A los pacientes les quedan solo dos opciones: tratar el dolor o reemplazar la articulación afectada. Pero esto podría cambiar si avanzan los estudios sobre una inyección desarrollada por investigadores de la Universidad de Colorado Boulder, CU Anschutz y la Universidad Estatal de Colorado.

Ellos desarrollaron tratamientos experimentales que podrían ayudar a las articulaciones envejecidas y dañadas a repararse en unas pocas semanas. Las terapias mostraron resultados prometedores en animales y ahora falta probarlas en humanos.

¿En qué consiste el nuevo tratamiento?

El tratamiento, según informa la Universidad de Colorado Boulder, reutiliza un fármaco ya existente que ha recibido la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). La profesora de ingeniería química y biología, Stepahnie Bryant, y su colega Laurel Stefani crearon un sistema de administración de partículas que puede inyectarse en una articulación. Allí, libera dosis periódicas del fármaco durante varios meses.

Las investigadoras Stephanie Bryant y Laurel Stefani, de la Universidad de Colorado Boulder. Foto: Universidad de Colorado Boulder.

Para pacientes con daños más extensos en el cartílago o el hueso, desarrollaron una terapia específica que consiste en proteínas modificadas genéticamente. Este material, administrado mediante artroscopia, se endurece en el lugar y atrae las células progenitoras del propio cuerpo para reparar la zona dañada.

Al probar el tratamiento inyectable en animales con osteoartritis y lesiones articulares, las articulaciones afectadas volvieron a un estado saludable entre cuatro y ocho semanas.

“En dos años, logramos pasar de una idea ambiciosa a desarrollar estas terapias y demostrar que revierten la osteoartritis en animales”, explica Bryant. Agrega que “nuestro objetivo no es solo tratar el dolor y detener la progresión, sino erradicar la enfermedad”.

El proyecto desarrollado en la universidad de Colorado recibió un importante impulso por parte de la Agencia Federal de Proyectos de Investigación Avanzada para la Salud (ARPA-H), porque anunció que el equipo avanzará a la siguiente fase.

De esta manera, la investigación formará parte del programa de Innovaciones Novedosas para la Regeneración de Tejidos en la Osteoartritis (NITRO) de ARPA-H, dirigido por Ross Uhrich. NITRO fue el primer programa lanzado por ARPA-H, creado para desarrollar "terapias mínimamente invasivas que regeneren completamente las articulaciones dañadas".

El tratamiento consiste en inyectar un fármaco en la articulación dañada durante varias semanas. Foto: Archivo.

En tanto, Evalina Burger, jefa del Departamento de Ortopedia de CU Anschutz, destacó la importancia del apoyo de ARPA-H, porque, “actualmente, las opciones para muchos pacientes son una cirugía costosa y compleja o ninguna. No hay muchas alternativas intermedias".

Burger y Bryant creen que un futuro no tan lejano los pacientes con osteoartritis en etapa temprana podrían recibir un tratamiento que mantenga sus articulaciones sanas durante años. Los pacientes con lesiones localizadas de cartílago o hueso podrían reparar el tejido dañado en una sola consulta y recuperarse rápidamente.