El Gobierno es consciente de que la promesa como recurso de impacto en la sociedad está agotada, tiene a esta altura un efecto limitado y, a un año de las elecciones, puede convertirse en un boomerang.

Después de nueve meses de un fuerte ajuste en el primer tramo de su mandato Javier Milei aseguraba en 2024 que “de acá para adelante solo habrá buenas noticias”; y un año después enfatizaba que “lo peor ya pasó”. Este año los mensajes esperanzadores provinieron del ministro de Economía, Luis Caputo, que en abril vaticinaba que se venían “los mejores 18 meses de la historia argentina”, pero después en junio bajó las expectativas y sólo se remitió a “los mejores de nuestro gobierno”.

Junto con la baja de la inflación, los anuncios de inversiones -que impactarán en los próximos años- en el sector energético y la acumulación de reservas, conviven la baja del consumo del 2,7% en junio respecto del año anterior, la caída de la actividad económica por segundo mes consecutivo en junio con 0,5%, el histórico endeudamiento de las personas y el incremento del trabajo en negro.

No es casual que desde la Casa Rosada hayan relegado de la agenda la reforma política, y reavivaron las modificaciones a la ley de Inocencia Fiscal. El erario muestra la necesidad de hacerse de los dólares bajo el colchón. Sabe que pese a los mega anuncios, la inversión sigue siendo baja, del orden del 1,5%, y que ese sector más dinámico de la economía genera apenas el 9% de empleo.

Invariablemente, la política es parte del acervo cultural argentino que, sobre todo en temporada mundialista, se jacta de calificarlo como un país que “no entenderías”. La semana pasada se informó que en junio las exportaciones alcanzaron un aumento del 25% respecto del 2025, y que en lo que va del año alcanzan los 50 mil millones de dólares.

Luis Caputo, junto a José Luis Daza y Federico Furiase en conferencia de prensa.

Días después de conocerse ese dato Milei viajó a Brasil, no sólo para apoyar al candidato presidencial opositor Flavio Bolsonaro sino para atacar con dureza a su par Luiz Inacio “Lula” Da Silvia al calificarlo de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista” en un acto junto al hijo de Jair Bolsonaro, preso por intento de golpe de Estado contra el actual mandatario brasileño.

¿Qué relación tienen las exportaciones con el viaje de Milei a Brasil? El principal destino de las exportaciones argentinas es Brasil, seguido por la Unión Europea, China, Estados Unidos y la India. En tanto que en materia de importaciones, Brasil también encabeza el ranking de proveedores, y detrás vienen China y Estados Unidos. Ergo, Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, y Milei agravia a su presidente que, por ahora, encabeza los sondeos para su reelección. ¿Si la relación fuera cordial o amistosa, como solía ocurrir, los beneficios económicos que obtendría el país serían mayores? Probablemente.

El representante de una importante cámara empresarial extranjera admite preocupación por la reelección de Milei en momentos en que Sudamérica no es un destino demasiado apetecible para las inversiones, fuera del rubro energético y minero. Lo que inquieta, dice, es la continuidad del modelo económico porque enfrente, en las antípodas, está el kirchnerismo. Por eso algunos anuncios de inversión en otros rubros están frenados.

Lo llamativo es que no les preocupa la reelección de Milei si fuera reemplazado por alguien que siguiera la misma política económica. Aunque sobre el temor al peronismo como alternativa, ocurre lo contrario; asegura que la inquietud de las empresas que integran la cámara no está centrada en Axel Kicillof sino directamente en Cristina Kirchner y el hecho de que alguno de sus discípulos -por ejemplo el gobernador- restablezca el modelo regulador y estatista.

Para bien del oficialismo o de cualquier propuesta antikirchnerista, ese espacio está en pie de guerra. No es tanto una metáfora como la descripción de una interna cuyo alcance es impensado.

La intención del Gobierno de eliminar o suspender las PASO sería funcional, paradójicamente, a la estrategia que está siendo urdida en el entorno de Cristina Kirchner, en el camporismo. Sin primarias, el cristinismo apuntará a una interna presidencial en el PJ o en el frente que se determine. Y allí, quien enfrentaría a Axel Kicillof sería la propia Cristina, como postulante presidencial.

Cuál sería el argumento legal. Como la Justicia no podría intervenir en una interna partidaria para impugnar la candidatura de la expresidenta por estar condenada e impedida de ocupar cargos públicos, la interna debería celebrarse con normalidad. ¿Qué pasaría si Cristina le ganará a Kicillof? Ella no podría presentarse como candidata en la elección general por estar impedida y probablemente quedaría Máximo como candidato. Eso sí, derrumbaría el proyecto presidencial de Kicillof.

Cristina Kirchner. Foto: Marcelo Carroll

En el camporismo aseguran que es tarde para que Kicillof, a quien directamente tildan de “traidor”, recomponga su relación con Cristina y Máximo. Aunque para algunos cuenta con una carta negociadora si cede la provincia -candidatos y estrategia electoral- al cristinismo. No obstante, hay una convicción en el entorno de la expresidenta de llevar la disputa hasta las últimas consecuencias, aunque ello signifique un rotundo fracaso en los comicios nacionales del año que viene.

Ante la total ausencia de indicios desde la Casa Rosada que generen una mejora inmediata en los bolsillos de quienes están pasándola mal desde hace tiempo, se renueva una incertidumbre que se desplegó en la previa a las elecciones legislativas del 2025: ¿Hasta dónde acompañará al Gobierno ese segmento de la sociedad, sobre todo de la clase media y los jubilados? Nadie lo sabe.