Abigail Seymour es una persona que siempre persiguió sus sueños.

De joven, tuvo una carrera asociada a la fotografía, pero un hecho de la vida la llevó a cambiar su destino.

Finalmente, luego de una aventura que le modificó la forma de pensar, se anotó en Abogacía, carrera que desde joven soñaba con estudiar. Y vaya si tuvo éxito.

Dos matrimonios, un viaje a España y la aventura que le cambió la vida

Seymour creció en el estado de Nueva York, donde estudió Fotografía y se graduó en 1989.

Poco tiempo después contrajo matrimonio, pero en 1994 se divorció y, tras ello, decidió mudarse a España para enseñar inglés.

La primera carrera de Seymour fue fotografía. Foto: TikTok (caminolaw)

“Era como una sensación de querer vivir una aventura. Tenía 25 o 26 años y sentí que tenía la oportunidad de intentarlo de nuevo. Eso me impulsó a aceptar la renovación”, contó Seymour, ahora de 59 años, a People.

Allí, en una fiesta en Madrid, la mujer conoció a un chico. Seis meses después, volvió a verlo y este tenía un aspecto totalmente distinto. Ante ello, le preguntó que le había pasado. 'He cruzado España a pie'”, contestó el muchacho.

Tras esto, la estadounidense decidió hacer lo mismo, pues también quería una transformación corporal.

En 1996, entonces, recorrió el Camino Francés, la ruta de 780 kilómetros del Camino de Santiago. Decidió emprender la caminata de 28 días por su cuenta, comenzando en Roncesvalles, cerca de la frontera entre Francia y España, y terminando en Santiago de Compostela. Esta aventura iba a ser clave para el resto de su vida, más de lo que imaginaba por entonces.

Recorrer el Camino de Santiago le cambió la vida a Seymour. Foto: TikTok (caminolaw)

Tras el viaje, Seymour regresó a Estados Unidos y, en 1997, se estableció en Greensboro, Carolina del Norte. Allí se volvió a casar, tuvo dos hijos y montó un negocio de fotografía, aunque admite que nunca lo sintió como su "verdadero trabajo".

“Siempre fui consciente, a medida que envejecía, de que esto iba a tener un límite de tiempo porque estaba fuera todos los fines de semana. No podría hacerlo para siempre”, compartió Seymour.

"Fue bastante difícil conseguirlo, pero realmente valió la pena": la carrera de Abogacía de Seymour

Finalmente, el destino le dio el empujón que le faltaba: en 2006, se inauguró la facultad de Derecho de la Universidad de Elon, ubicada en la ciudad donde residía.

Fue entonces cuando Seymour decidió perseguir el sueño que le quedaba pendiente. Según contó, se convenció al pasar por las afueras de la Universidad. “Pasaba por allí en coche y pensaba: ‘¡Dios mío, está justo ahí!’. Buscaba algo que pudiera ser mi próxima carrera después de la fotografía”, detalló a People.

En el pasado, la mujer creía que no sería capaz de aprobar la carrera. Sin embargo, su mentalidad cambió después de recorrer el Camino de Santiago: tenía fe en que podría afrontar cualquier cosa que se propusiera.

También influyó el hecho de que, a la par, mientras intentaba abandonar la fotografía, se encontraba trabajando para una abogada.

Así pues, a los 47 años, Seymour se matriculó en la facultad de Derecho.

Seymour jurando como abogada. Foto: TikTok (caminolaw)

Sin embargo, la tarea no le resultaría fácil. Cuando cursaba el primer año, falleció su hermana y, según ella misma admite, "estuvo a punto de abandonar los estudios" mientras lidiaba con el duelo.

Paradójicamente, un suceso relacionado con este hecho fue el que la impulsó a seguir adelante. Según contó, un profesor la retó delante de todos por no haber leído. Cuando intentó explicar que transitaba una situación difícil, este le respondió: "No hay problema. Es tu futuro". Lejos de enfadarse, para Seymour esto fue una enseñanza. “Todavía le guardo rencor, pero tenía razón", expresó.

Finalmente, la mujer decidió seguir con la carrera, aunque sus hijos eran pequeños y eso le sumaba otra dificultad.

De acuerdo a su testimonio, otra de las cosas que la mantuvo en pie fue que simplemente no quería "tener que decirle a nadie que había fracasado, que había dejado de intentarlo o que había renunciado".

Tal como lo soñaba, llegó la instancia del examen final y, como no podía ser de otra forma, también le resultó dificultosa, a tal punto que, tras dos intentos fallidos, acudió a su terapeuta en busca de consuelo, nuevamente con intenciones de abandonar la carrera. Sin embargo, la psicóloga la instó a continuar: "Todo lo que deseas está al otro lado de la comodidad", le dijo, según contó a People.

En su tercer intento, finalmente, Seymour aprobó el examen y se convirtió en abogada. Era 2017 y tenía 50 años.

“Todavía me emociona decir que soy funcionaria judicial. Todavía me conmueve y me enorgullece decir que soy abogada”, declaró Seymour. “Fue bastante difícil conseguirlo, pero realmente valió la pena", agregó a la revista.

Camino Law, el estudio jurídico de Seymour: “Me enorgullece haber creado algo que no existía antes"

Tras recibirse de abogada, Seymour trabajó en un bufete durante casi ocho meses antes de decidir fundar su propio estudio jurídico, al que llamó, en honor al Camino de Santiago, Camino Law.

Con esta empresa, compuesta exclusivamente por mujeres, la estadounidense tuvo un crecimiento meteórico, por lo que hoy día es conocida en la región.

“Tenemos siete empleadas. Nos dedicamos al derecho de familia. Se trata de poder partir de algo que era bastante cierto, que la ley es la ley y no se puede reinterpretar, pero sí se puede cambiar la forma de aplicarla. Eso es lo que noté que faltaba, sobre todo en el derecho de familia y en el derecho que beneficia a las mujeres", sostuvo, al explicar en qué se especializa el estudio.

Saymour, junto a sus empleadas. Foto: TikTok (caminolaw)

Ya con algunos años de experiencia, Seymour afirma que su negocio es exactamente lo que "quería crear".

“Me enorgullece haber creado algo que no existía antes. Cuando entré a la facultad de Derecho, me decían: ‘Te va a costar encontrar trabajo, el mercado laboral está muy competitivo’. Hay algo muy gratificante en poder decir: ‘Encontré un trabajo y, además, creé uno para otras siete personas’”, compartió.

Al reflexionar sobre su vida en general, concluyó: “Tuve la gran suerte de poder dar a luz a un hijo. Pude adoptar a un hijo. Pude estudiar Derecho. He podido hacer todas estas cosas. Ya no siento ese mismo deseo de ‘probar algo diferente’. Siento que este es el lugar donde debía estar”.