De distintas formas, muchas obras de Juan Carlos Distéfano formaron parte de mi vida. Partió el sábado 25 de julio, pero en la obra que nos dejó se compactan, en forma extrema,muchas lasexperienciasque nos atravesaron, a mí y a nuestra sociedad. Logró abordar la violencia contenida en la forma, en la imagen. El Pathos de la violencia, como señala el texto que le dedica Mariana Marchesi en el sitio del Museo Nacional de Bellas Artes. ¿Cómo eludir su contundencia? "El mudo" era parte ineludible de mis recorridos en el Museo Nacional de Bellas Artes. Circunvalaba la escultura para observar sus detalles, para confirmar, atónita, que los dedos de esa persona que parecía a punto de ser sumergida en el cuenco que tenía delante, entre sus piernas, con las que lo sujetaba sentada en el piso, tenía las manos atadas atrás, y que estas no estaban en relieve, sino en una especie de infrarelieve, excavadas, un relieve negativo. Esta decisión en la forma escultórica producía emociones intensas por la maestría y la invención con la que en esos años de dictadura y represión evocaba lo que sabíamos. "El mudo" presentaba lo que sucedía, y lo hacía en las salas del museo más inmenso de la Argentina.Observarla involucraba un peligro.

El mudo. Modelado, vaciado. De Juan Carlos Distéfano. Donación Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes - AAMNBA, 1973

La técnica con la que trabaja desde comienzos de los años setenta contribuyó poderosamente a expandir el dramatismo de esas formas espectrales. Uno de sus "Procedimientos" estaba en la colección de Ariel Delgado, quién transmitía desde Radio Colonia, ciudad en cuyas playas aparecían cuerpos de desaparecidos. Él lo relataba cada mañana. La escultura estaba sola en un cuarto del departamento de Montes de Oca al que iba a estudiar con Sonia, su hija, compañera y amiga, cuando preparábamos los exámenes de introducción a la filosofía. Caminaba alrededor de ese cuerpo delgado, obscuro, cuyas costillas estaban excavadas en formas negativas. La pieza quedó allí cuando Sonia me llamó desde Ezeiza, antes de partir al exilio en Italia. En esta escultura late la tradición del arte, la obra de Pietro Lorenzetti que Distéfanovio en la Basílica de San Francisco de Asis durante su primer viaje a Italia. Como Picasso en Guernica, recurría a la historia del arte para plasmar asuntos extremadamente contemporáneos.De ahí que sus esculturas nos interpelen siempre, no solo desde la experiencia inmediata, sino también desde el dolor que puede suceder en cualquier lugar, en cualquier tiempo.

Juan Carlos Distéfano "Kinderspielen". Muestra Democracia en el CCK.

¿Cómo no pensar en tiempo presente ante una obra como "El rey y la reina II", de 1977, que recorría cada vez que visitaba la colección de Jorge Helft y Marion Eppinger en la calle Defensa, donde hoy se encuentra la galería Walden? Una pareja atada, desnuda, ella embarazada, comprimidos en un automóvil: era imposible no evocar lo que estaba sucediendo.El cuerpo, los cuerpos, gestualizaban dentro de una forma translúcida y gelatinosa. El dolor parecía expresarse desde un huevo, un útero, como enredado en una placenta. Yo sentía que aludían al dolor contenido y al dolor latente, y que esa forma de presentar el gesto hacia que éste se magnificara detrás de las capas translúcidas, como si se tratase de aguas vivas que rodeaban los cuerpos y los rostros. Permanecía embelesada y conmovida, incluso por el terror, ante ese espectáculo del dolor y encierro. Eran cuerpos atrapados en una forma (una bolsa, incluso) que no podían respirar. Distéfano lograba todo esto con un material nuevo, el poliéster.

Una sección de la biblioteca reúne los catálogos del Di Tella que coleccioné cuando escribía la tesis de doctorado sobre el arte argentino en la escena internacional de los años sesenta. Estos estantes me conectan con otra faceta de la creatividad de Distéfano, la que desarrolló desde el Departamento de Diseño del Instituto Torcuato Di Tella con Rubén Fontana. Juntos dieron forma a un capítulo central del diseño argentino. La experiencia de abrir esos catálogos y observar el estallido de recursos gráficos, papeles de distintas procedencias, texturas, transparencias, colores extremos, plegados en formas insólitas, hacían de la publicación el objeto de una performance en la que el lector se convertía en un espectador activo. Me encantaría que los museos pudiesen hoy, cuando se amenaza a los libros, presentar la experiencia de tocar esas piezas gráficas. Distéfano y Fontana rompían los límites de lo establecido, hecho que el Di Tella fomentaba y hacía posible.

Las herramientas de Juan Carlos Distefano. Foto: Diego Díaz

Distéfano y Lucrecia Gambaro, la dramaturga y escritora con la que compartió la vida, formaron lo que nombro como “pareja creativa”. Y no me refiero aquí a obras realizadas en común, sino al intercambio que supone que dos creadores que conocen sobre el poder del arte y trabajan para expandirlo, mantuvieron durante los muchos años en los que vivieron juntos. Comentar las noticias del periódico, compartir el desayuno, decidir, analizar la vida, gesta una trama de ideas y posiciones que se expanden en la obra de cada uno. Y me pregunto cómo se transmitiría esa experiencia a sus hijos Andrea y Lucas, cómo sería, especialmente, durante el exilio en Barcelona.

Busqué en la red una hermosa foto en la que Distéfano estaba con León Ferrari y no pude encontrarla. Ellos estaban sonriendo detrás de unas botellas u objetos. Esas expresiones llenas de complicidad y amistad me acercan a las solidaridades del arte y al recuerdo de la mirada siempre afable de Distéfano. En fotos recientes se lo ve feliz cuando el Malba adquirió una obra temprana y espectacular, "Cabalgata" de 1966.

Distéfano junto a su obra "Cabalgata" adquirida por el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) en 2021. (Xinhua/Martín Zabala)

Cuenta María Teresa Constantín, curadora de su presentación en la Bienal de Venecia, que Juan Carlos partió mientras dormía. Pocas palabras pueden decirse, que resulten más significativas, que adiós a un gran artista argentino.

Andrea Giunta es Doctora en Filosofía y Letras con especialización en Historia del Arte e investigadora superior del Conicet