"Lo importante no es encontrar a alguien perfecto, sino aprender a ver perfectamente a una persona imperfecta". La frase, popularmente atribuida al escritor japonés Haruki Murakami, se convirtió en una de las reflexiones más compartidas sobre el amor, las relaciones de pareja y la aceptación.

Su significado parte de una idea sencilla, pero difícil de llevar a la práctica: las personas perfectas no existen. Toda relación se construye entre individuos con fortalezas, inseguridades, contradicciones, heridas y maneras diferentes de comprender el mundo.

Desde esa perspectiva, amar no consistiría en encontrar a alguien que cumpla con una lista imposible de condiciones. Implicaría, en cambio, aprender a observar con mayor profundidad a una persona real, reconocer sus imperfecciones y decidir si es posible construir un vínculo saludable con ellas.

Fotografía de archivo del escritor japonés Haruki Murakami. Foto: EFE (Paco Paredes)

La frase también cuestiona la idealización que suele producirse durante las primeras etapas de una relación. Cuando alguien se enamora, puede concentrarse únicamente en las cualidades que admira y dejar en segundo plano aquellos aspectos que podrían generar conflictos.

Con el paso del tiempo, esa imagen inicial comienza a modificarse. Aparecen diferencias, hábitos molestos, temores y necesidades que antes no eran visibles. Ese momento no necesariamente significa que el amor haya terminado, sino que la relación comienza a enfrentarse con la realidad.

La reflexión atribuida a Murakami plantea entonces un cambio de enfoque: no se trata de ignorar las fallas del otro, sino de mirarlas con claridad, comprender su origen y evaluar si pueden convivir con los propios límites y valores.

Qué significa ver perfectamente a una persona imperfecta

“Ver perfectamente” no significa justificar cualquier comportamiento ni aceptar situaciones que causan daño. Tampoco supone renunciar a las necesidades personales para sostener una relación a cualquier precio.

La idea puede interpretarse como la capacidad de observar al otro sin idealizarlo ni intentar transformarlo por completo. Es reconocer quién es realmente, con sus aspectos luminosos y sus zonas difíciles, para construir un vínculo basado en el conocimiento y no en una fantasía.

En una relación sana, la aceptación convive con el diálogo y con los límites. Comprender las imperfecciones de alguien no obliga a tolerar la manipulación, la violencia, la indiferencia o la falta permanente de respeto.

La diferencia está entre aceptar características humanas —como inseguridades, errores ocasionales o maneras distintas de expresar afecto— y normalizar conductas que producen sufrimiento. Amar a alguien imperfecto no significa perderse a uno mismo.

Haruki Murakami, uno de los escritores japoneses más influyentes de todos los tiempos. Foto: AP

También implica comprender que la mirada debe ser recíproca. Así como una persona espera ser aceptada con sus propias contradicciones, debe aprender a reconocer las del otro sin exigirle una perfección que ella tampoco puede ofrecer.

El amor y la soledad en la literatura de Haruki Murakami

Aunque no existe una referencia bibliográfica concluyente que permita confirmar la autoría de esta frase, su contenido suele vincularse con los grandes temas presentes en la obra de Haruki Murakami.

En novelas como Tokio blues, Kafka en la orilla, 1Q84 y Al sur de la frontera, al oeste del sol, el escritor explora vínculos atravesados por la distancia emocional, la pérdida, el deseo, la incomunicación y la búsqueda de alguien capaz de comprender el mundo interior de sus protagonistas.

Haruki Murakami es autor de obras inolvidables como Tokio Blues. Foto: EFE

Sus personajes rara vez encuentran relaciones simples o ideales. Por el contrario, suelen vincularse con personas heridas, solitarias y contradictorias. El amor aparece como una experiencia intensa, pero también como un territorio donde conviven la conexión y la imposibilidad de conocer completamente al otro.

Por esa afinidad temática, la reflexión comenzó a circular asociada con su nombre en redes sociales, páginas de frases y publicaciones dedicadas al crecimiento personal. Sin embargo, resulta más preciso presentarla como una cita popularmente atribuida al autor japonés y no como un fragmento comprobado de alguna de sus obras.

Más allá de su origen, el mensaje conserva su fuerza: una relación profunda no nace de encontrar a alguien sin defectos. Se construye cuando dos personas logran mirarse con honestidad, reconocer sus límites y elegir acompañarse sin convertir al otro en una versión imaginaria de lo que debería ser.