Brasil dio un paso decisivo contra un plato exclusivo y encendió una disputa gastronómica con Francia. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva promulgó una ley que prohíbe la producción y venta de foie gras, el tradicional paté elaborado con el hígado de patos y gansos alimentados de forma forzada.

La norma, que entrará en vigor dentro de seis meses, castiga con penas de tres meses a un año de prisión a quienes sometan a animales a técnicas de alimentación mecánica o manual para hacerlos ingerir comida más allá de su límite natural. También prevé multas y otras sanciones administrativas.

La decisión provocó un fuerte rechazo entre los productores franceses, para quienes el foie gras constituye un emblema de la gastronomía nacional. El sector incluso advirtió que la prohibición podría entrar en conflicto con el reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.

La norma penaliza el cebado o alimentación forzada de animales, a través de técnicas mecánicas o manuales para inducirles comida "más allá del límite de satisfacción natural".

El foie gras se produce mediante la introducción de un tubo en la garganta de patos y gansos para forzarlos a ingerir grandes cantidades de alimentos, lo que provoca un acelerado crecimiento del hígado del que se obtiene el producto.

Alimentación forzada de patos, el método para la elaboración del foie gras. Foto AP

El proyecto de ley, presentado en 2020, avanzó lentamente en el Congreso brasileño y fue aprobado en abril pasado después de que fracasara un intento previo.

El diputado Fred Costa, redactor del proyecto, sostuvo que la técnica multiplica hasta 25 veces la mortalidad de los animales frente a otros métodos de crianza.

Organizaciones de protección animal presionaron activamente por la sanción de la ley, con campañas de firmas y cartas abiertas al izquierdista Lula, respaldadas por bancadas parlamentarias ambientalistas y de defensa animal en el Congreso.

Alimentación forzada de animales para la producción de foie gras, en Nueva York. Foto AFP

La medida afecta a un mercado marginal en Brasil, donde hay unas pocas granjas productoras de foie gras, según Costa. Según organizaciones que impulsaron la ley, el kilo puede llegar a costar hasta 2.000 reales (unos 400 dólares).

En Argentina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) prohibió ya en 2003 la producción de foie gras en todo el país.

El organismo condena y prohíbe su producción a través de la alimentación forzada, pero no al alimento en sí, que en la Argentina puede importarse, comercializarse y consumirse.

Furia francesa por la prohibición del foie gras en Brasil

En Francia, el gremio que reúne a los productores del sector, el Comité Interprofesional de Palmípedos para Foie Gras (Cifog), advirtió en mayo en un comunicado que la medida representaría "una primera violación" del reciente acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, y reclamó una intervención diplomática europea para evitarla.

Un foie gras entero a la venta en un local de Francia. Foto AFP

El mercado brasileño representa un negocio de cerca de un millón de euros anuales, concentrado en restaurantes e importadores de alta gama de las grandes ciudades, según Marie-Pierre Pé, representante del gremio, citada por medios franceses.

Los productores temen que la prohibición siente un precedente para otros bienes agrícolas europeos.

Incluso en pandemia. Pascal Aussignac, chef francés con estrella Michelin, prepara foie gras para llevar. Foto AFP

Con la ley, Brasil se suma a un grupo reducido de países que prohíben la producción y venta de foie gras, una medida más estricta que la adoptada por varios países europeos que solo restringen la práctica del cebado pero admiten la comercialización.

Prohibiciones similares, tanto para producción como venta, rigen en India, California y la ciudad de Nueva York.

Con información de agencias