El psiquiatra húngaro Thomas Stephen Szasz propone una definición poco habitual de la madurez al haber dicho: “Un niño se convierte en adulto cuando comprende que tiene derecho no solo a tener razón, sino también a equivocarse”.

No dice que alguien se vuelve adulto cuando cumple años, trabaja, se independiza o asume responsabilidades externas. Para Szasz, la madurez llega cuando a un niño le hacen saber que es válido equivocarse; una cualidad que le permitirá lidiar con el fracaso, las expectativas no cumplidas y la incertidumbre.

En general, se asocia la dependencia emocional de un niño con la búsqueda de aprobación por parte de sus figuras más relevantes. Así, en el camino hacia la adultez, el individuo debe ir desarrollando una conducta adulta: debe aprender a cargar con sus propias decisiones, incluso cuando no salen bien. Tener derecho a equivocarse no significa actuar sin consecuencias, sino aceptar que el error forma parte de la autonomía.

La frase también critica el perfeccionismo. Hay personas que no deciden, no intentan o no hablan por miedo a fallar. Viven como si equivocarse fuera una prueba de incapacidad. Szasz invierte esa mirada: equivocarse puede ser parte de la vida adulta, porque quien decide por sí mismo se expone al error.

Por qué transmitir a un niño que tiene derecho a equivocarse es crucial para su autoestima. Foto: ilustración Shutterstock.

En la vida cotidiana, la frase invita a educar y vivir con menos miedo. Un niño necesita aprender a asumir errores, no solo a obedecer. Y un adulto necesita permitirse revisar, corregir y cambiar sin convertir cada equivocación en una condena.

Quién fue Thomas Stephen Szasz

Thomas Stephen Szasz fue un psiquiatra y académico húngaro-estadounidense, nacido en 1920 y fallecido en 2012. Se hizo conocido por sus críticas a la psiquiatría tradicional y por su defensa de la libertad individual frente a ciertas formas de control institucional.

Thomas Szasz, psiquiatra y académico.

Su obra más famosa es El mito de la enfermedad mental, publicada en 1961. Allí cuestionó la manera en que la sociedad y la medicina clasificaban ciertas conductas como enfermedades, una postura que lo volvió polémico e influyente.

Szasz no fue un pensador cómodo. Sus ideas generaron adhesiones y rechazos, pero instalaron debates importantes sobre autonomía, responsabilidad, diagnóstico, coerción y derechos del paciente.

Por eso esta cita encaja con su pensamiento: ser adulto no es vivir protegido de toda equivocación, sino asumir la libertad de pensar, decidir y fallar. La madurez, en esa mirada, no elimina el error; lo integra como parte de la responsabilidad.