Cuando Tyler Nelson dejó Estados Unidos, su idea era recorrer Sudamérica durante un año. Argentina sería apenas una escala de un mes antes de continuar el viaje por otros países del continente. Pero los planes cambiaron cuando conoció a Karen Giangrandi durante un encuentro del Mate Club, en el barrio porteño de Palermo. Desde entonces, el joven de 26 años eligió instalarse en Don Torcuato, donde vive mientras continúa descubriendo distintos rincones del partido de Tigre.
Antes de emprender el viaje, Tyler trabajó durante tres años como analista financiero. Gracias a los ahorros que reunió durante ese tiempo pudo renunciar a su empleo y dedicarse a recorrer el continente. Ya visitó Chile, Uruguay y Paraguay, aunque asegura que todavía le quedan muchos destinos por conocer.
Con el correr de los meses empezó a compartir esa experiencia en su cuenta de Instagram (@tknelson1318), donde publica videos de los barrios que visita, los clubes deportivos, los comercios familiares y los pequeños emprendimientos que encuentra en la zona. La idea, explica, nació como una forma de devolverle algo a una comunidad que lo recibió con los brazos abiertos.
En su Instagram señaló como histórico haber vivido la fiebre mundialista en Argentina.
"Quiero ayudar a los emprendedores y a las pequeñas empresas de esta zona porque esta comunidad me dio una sensación de plenitud que nunca tuve en Estados Unidos", cuenta a este medio. Y agrega que uno de sus objetivos es mostrar una realidad que muchos turistas pasan por alto: "He notado que casi todos los estadounidenses que viven en Buenos Aires se quedan en CABA. Espero poder ayudar a resaltar la belleza del resto de la región de Buenos Aires".
Aunque al llegar lo sorprendió el aire europeo de la Ciudad de Buenos Aires, asegura que con el paso del tiempo fue descubriendo que cada barrio tiene una identidad propia. "Cada barrio tiene su propia cultura única. Pero casi todas las personas que he conocido han sido amables y acogedoras", afirma.
También reconoce que cambió por completo la imagen que tenía de Sudamérica antes de viajar. "En Estados Unidos, Sudamérica suele tener fama de ser un lugar inseguro, pero esa no ha sido mi experiencia en absoluto", sostiene.
Antes de viajar a Sudamérica, Tyler se despidió de su abuela en Estados Unidos.
Durante este tiempo ya recorrió buena parte de Tigre. Además de Don Torcuato y El Talar, visitó la zona del río en Nordelta y el Museo de Arte Tigre (MAT). Su fanatismo por el deporte lo llevo a asistir hasta un partido de rugby, en el Hindú Club. Entre los pendientes aparece un deseo muy argentino: asistir por primera vez a un partido del Club Atlético Tigre con la camiseta del "Matador" que le regaló un amigo.
Por ahora, sus ahorros todavía le permiten continuar viajando. Sin embargo, sabe que no serán eternos. Por eso apuesta a dedicarse de lleno a las redes sociales, con un foco muy claro: contar la cultura deportiva argentina y las historias que encuentra en cada lugar que visita. "Si eso no funciona, tendré que volver a Estados Unidos y buscar otro trabajo en finanzas", admite.
Mientras sigue sumando kilómetros por Tigre y el resto del país, Tyler asegura que encontró mucho más que un destino para conocer. En un reel de su Instagram contó que le queda poco dinero y se postuló a la comunidad para cualquier tipo de empleo o promoción.
Muchas familias, negocios y emprendimientos del distrito se ofrecieron a ayudarlo. Lo que comenzó como una simple parada dentro de un viaje por Sudamérica terminó convirtiéndose en un lugar donde decidió quedarse y mostrar una cara del conurbano que, según cree, merece ser descubierta por muchos más.
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