Tres números pueden cambiar el ánimo de todo un sector. Cuando los precios suben o bajan unos pocos euros por kilo, miles de productores ven modificadas sus expectativas para la campaña.

La almendra atraviesa un momento de recuperación después de años complejos marcados por la volatilidad de los mercados, el aumento de los costos y la competencia internacional.

Sin embargo, detrás de las cifras existe una realidad más amplia que involucra clima, producción, consumo y rentabilidad. Y Javier Fatás, uno de los principales especialistas del sector, conoce bien ese escenario.

El desafío de producir cuando los costos no dejan de crecer

Javier Fatás, responsable del sector de frutos secos de COAG en España, analizó en el programa Agropopular, conducido por César Lumbreras, la situación del mercado de la almendra y explicó por qué los productores siguen observando con atención la evolución de los precios.

La producción española crece. Foto: Freepik.

"La almendra convencional se sitúa entre 5 y 6 euros el kilo en pepita, serían muy razonables y buenos precios si no fuera por las subidas que hemos tenido", señaló al referirse al contexto económico que atraviesa el sector.

La frase resume uno de los principales problemas que enfrentan los agricultores. Aunque el valor actual de la almendra resulta superior al registrado en años anteriores, el incremento de los costos de producción redujo buena parte del beneficio esperado.

Fatás explicó que gastos vinculados al riego, la energía, los fertilizantes, la maquinaria y la mano de obra crecieron de forma significativa en los últimos años. Como consecuencia, precios que en otro momento habrían sido considerados muy positivos hoy generan una rentabilidad mucho más ajustada.

El especialista también destacó que la producción española continúa creciendo gracias a las nuevas plantaciones desarrolladas durante la última década. Ese aumento de superficie cultivada permite mejorar la oferta, aunque también obliga a prestar atención al equilibrio entre producción y demanda.

Respecto de las distintas variedades, indicó que la almendra ecológica mantiene una cotización superior. "La ecológica está por encima de los 7 euros el kilo", explicó al comparar ambos segmentos del mercado.

Para Fatás, el futuro del sector dependerá en gran medida de la capacidad de los productores para adaptarse a un escenario cada vez más competitivo. La modernización de las explotaciones, la eficiencia en el uso del agua y la incorporación de nuevas tecnologías aparecen entre los principales desafíos.

La almendra ocupa un lugar destacado dentro del universo de los frutos secos, una categoría que en los últimos años ganó protagonismo gracias a los estudios que destacan sus beneficios nutricionales.

Las almendras aportan grasas saudables, proteínas, fibra,vitaminas y minerales. Foto: Pixabay.

Aunque Fatás suele centrarse en cuestiones productivas y económicas, también recuerda la importancia del consumo. Las almendras aportan grasas saludables, proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales que forman parte de una alimentación equilibrada.

La ciencia respalda esa valoración. Un estudio publicado por la Harvard T.H. Chan School of Public Health señala que el consumo habitual de frutos secos se asocia con beneficios cardiovasculares y puede formar parte de patrones alimentarios saludables.

Mientras tanto, los productores siguen observando los mercados con atención. Para Javier Fatás, los precios actuales muestran una mejora respecto de etapas anteriores, pero todavía no compensan completamente el fuerte aumento de los costos que soporta el sector.

Por eso insiste en una idea que resume el momento que atraviesa la almendra: los números pueden parecer buenos sobre el papel, pero sólo adquieren sentido cuando se analizan junto a la realidad económica de quienes la producen