En un campo rodeado de esteros y suelos difíciles en Paso Florentín, una pequeña localidad cercana a Caá Catí, en el norte de Corrientes, la familia Mayer lleva adelante un proyecto que se convirtió en un referente para la ganadería bubalina argentina. Allí funciona el único centro de inseminación artificial de búfalos del país y el primero de América Latina, una iniciativa que nació de una apuesta familiar y que hoy busca impulsar el crecimiento de una especie que gana terreno en los sistemas ganaderos de las regiones más complejas.
"Fue una locura muy acertada de mi hijo", resume Horacio Mayer, productor y responsable del Centro de Inseminación Artificial Bufalino Paso Florentín. La historia comenzó cuando Yuri Mayer, múltiple campeón panamericano de lucha libre y grecorromana, regresó de competir en la India. "Volvió y nos dijo: 'Papá, mamá, ¿qué vamos a hacer con el campo? Vamos a poner búfalos, es el bicho más lindo que hay'", recuerda entre risas.
Búfalos en la Rural de Palermo
Hasta ese momento la familia prácticamente no conocía la especie. "Nosotros solamente los habíamos visto de lejos, a través de los alambrados", cuenta. Sin embargo, aquella propuesta terminó cambiando el rumbo del establecimiento.
Junto a su esposa, María Nilda Silva, Mayer desarrolló una cabaña de animales de pedigree que hoy constituye la base genética del centro de inseminación. Allí producen reproductores y semen destinado a mejorar rodeos de todo el país.
"Nosotros no engordamos búfalos. Hacemos genética. Buscamos mejorar la especie tanto para carne como para leche", explica. El trabajo se concentra principalmente en las razas Mediterránea y Murrah.
El establecimiento tiene las 75 madres, más algunos toros reproductores, vaquillonas y terneros destinados al programa de mejoramiento genético.
Búfalos en la Rural de Palermo
Mayer sostiene que el crecimiento del búfalo en Argentina responde a una realidad productiva: la expansión de la ganadería hacia ambientes donde el bovino encuentra mayores limitaciones.
"El búfalo no compite con la vaca, la complementa. Donde la vaca apenas sobrevive, el búfalo produce", asegura.
Según explica, la rusticidad de la especie es una de sus principales fortalezas. Presenta altos índices reproductivos, con destetes cercanos al 80%, muy superiores a los registros habituales de la ganadería bovina en algunas regiones de Corrientes, donde rondan entre el 46% y el 48%.
A ello se suman ventajas sanitarias importantes. Aunque puede hospedar garrapatas, prácticamente no desarrolla enfermedades como la anaplasmosis. Los machos tampoco presentan los frecuentes problemas de prepucio que afectan a los toros bovinos y las hembras casi no registran partos distócicos.
"Es un animal súper rústico y muy fácil de criar, incluso en campos muy complicados como los nuestros", afirma.
Genética para producir más
La genética es el eje central del emprendimiento. Mayer destaca que el objetivo no es solamente producir reproductores, sino demostrar el potencial productivo de la especie.
Como ejemplo menciona una de las terneras presentadas recientemente en la Exposición Rural de Palermo: con apenas seis meses de edad alcanzó los 301 kilos, tras haber nacido con 47 kilos, registrando una ganancia diaria cercana a 1,4 kilos.
Búfalos en la Rural de Palermo
Los reproductores adultos también impresionan por su tamaño. Los principales toros del centro superan los 1.200 kilos y podrían alcanzar los 1.350 kilos si recibieran una alimentación más intensiva. Sin embargo, Mayer explica que los mantienen con un estado corporal moderado para preservar la calidad seminal.
"La producción de semen requiere equilibrio. Si el toro está demasiado gordo, baja la calidad", explica.
Alimentación adaptada a la especie
A diferencia del bovino, el búfalo no responde bien a las dietas con exceso de granos. "No tolera la suplementación indiscriminada. Se enferma de acidosis. Necesita fibra y fibra larga", señala.
Por esa razón, el sistema se basa principalmente en campo natural. Incluso en los malezales y bañados correntinos logran producir bubillos de alrededor de 450 kilos para faena con apenas 24 meses de edad.
Difundir una especie con enorme potencial
Cada año la familia participa de la Exposición Rural de Palermo con un objetivo claro: mostrar las posibilidades productivas del búfalo. "Venimos para difundir la especie", afirma Mayer.
Considera que todavía existe un gran desconocimiento sobre el potencial de estos animales y que muchos rodeos aún permanecen subutilizados. Estima que en Argentina existen más de 300.000 búfalos, aunque cree que el número real es superior porque numerosos establecimientos no llevan registros precisos.
Mientras tanto, observa un cambio en el perfil de los productores. "Cada vez hay más gente que lo encara profesionalmente porque se puede producir una carne de excelente calidad y con muy buenos rendimientos", sostiene.
Corrientes concentra la mayor población bubalina del país, especialmente en el departamento General Paz, donde se encuentra Caá Catí, sede de la Fiesta Provincial del Búfalo. Sin embargo, la especie también continúa expandiéndose en Formosa, Chaco, Misiones y el norte de Santa Fe.
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