Sebastián Fernando Ayala (38) estaba de vacaciones junto a su pareja en el Morro de Sao Paulo, en Brasil. El pasado miércoles 15 de julio fue a un restaurante a ver el triunfo agónico de la Selección Argentina ante Inglaterra y, tras los festejos, un empleado lo denunció por presuntos gestos racistas. Enseguida, la Justicia brasileña dictó la prisión preventiva, pero Ayala ya había regresado a la Argentina.
Según pudo saber Clarín, Ayala está muy mal por lo que pasó. Asegura a sus allegados que nunca hizo gestos racistas. Según su versión, todo se trató de una confusión en medio de los festejos del partido que Argentina le dio vuelta a Inglaterra, con todo lo que eso significaba.
El momento en cuestión quedó registrado en un video que dura 26 segundos. Allí se ve a varios argentinos saltando eufóricos por la enorme victoria de la Scaloneta ante un rival con mucha historia. Ayala se levanta la remera y se golpea el corazón varias veces. Luego, se agacha y con sus brazos hace el típico gesto conocido en Argentina para referirse al tamaño de los testículos. Incluso, en el audio del video se escucha que mientras hace la mímica con sus brazos grita: "Así los huevos".
Una empleada del restaurante Funny, que se encontraba fuera de servicio viendo el partido, denunció al argentino de 38 años y la justicia brasileña actuó enseguida. El juez Marcelo José Santos Lagrota Félix ordenó su prisión preventiva y calificó lo sucedido como una “violación de la dignidad humana”.
En su dictamen, afirmó que "el uso del término 'broma' para enmascarar el prejuicio racial es uno de los artificios más perversos del racismo estructural, ya que intenta minimizar la gravedad de actos que generan una profunda repulsión social".
"Tiene decretada la prisión preventiva", confirmaron a este medio fuentes cercanas a la investigación.
Ayala llegó a Bahia el 10 de julio y tenía su viaje de regreso agendado para el domingo 19. Sin embargo, después del incidente del miércoles, el joven se fue del destino turístico a las 9 de la noche del mismo día.
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Dictan prisión preventiva para un argentino acusado de gestos racistas en Brasil tras un partido de Argentina
Si bien algunos medios brasileños publicaron que Ayala tenía pedido de captura internacional, según pudo averiguar Clarín, Interpol Argentina no recibió hasta el momento ninguna notificación sobre el caso.
Las autoridades siguieron el trayecto de Ayala a través de las cámaras de seguridad del muelle de Bom Jardim. En las imágenes lo vieron pasando junto al ferry a las 11 de la noche y caminando por el aeropuerto de Salvador a las 3.40 de la madrugada del jueves.
"Morro de Sao Paulo es un lugar pequeño y las noticias se conocen enseguida. Calculamos que cuando la persona vio por las redes el video, él para preservar su persona se tomó el avión hacia la Argentina. Se puso a salvo", explica a Clarín Agustín Nuñez, Cónsul Argentino en Salvador de Bahía.
Además, el funcionario describe que Ayala quería hacer un gesto que en Argentina significa coraje, garra, corazón, pero que fue malinterpretado.
"Acá hay mucha sensibilidad por todos los casos de los argentinos. Ellos no entiendieron, las palabras son distintas. Para mi se quedaron con ese gesto y lo interpretaron de esa manera. El argentino estaba haciendo referencia al coraje, garra y no fue un acto racista", agrega.
Los antecedentes de gestos racistas
Uno de los casos más mediáticos sucedió en enero de este año cuando Agostina Páez, una abogada santiagueña, fue detenida por realizar gestos racistas a un empleado de un bar en Río de Janeiro. Este delito está penado en Brasil con penas de entre dos y cinco años de prisión, más el pago de una multa.
Por otra parte, Nuñez explica que cuando un turista argentino va a otro país, ese estado es soberano y tiene su propio ordenamiento jurídico. "Brasil tiene una jurisdicción respecto a la discrimación que es con pena de privación de la libertad, no se puede pagar fianza. Para mi es una enorme pena porque fue un malentendido. No se estaba contestando a nadie, sino que festejaban los argentinos".
Por el momento, ni las autoridades judiciales ni el argentino acusado de racismo se comunicaron de forma oficial con el consulado. "Siempre nos anuncian cuando se detiene a un ciudadano", aclara.
Sebastián Ayala (38) está acusado de supuestos gestos racistas en Brasil.
Sebastián Ayala vive en zona sur de la provincia de Buenos Aires y trabaja en una empresa que se encarga de la gestión y logística para el transporte de mercaderías. No quiere hablar con los medios, pero desde su entorno aseguran que se encuentra muy afectado por la acusación que recibió y la viralización del video. Niega rotundamente haber hecho gestos racistas.
La gran incógnita ahora es cómo sigue la causa y qué pasará con Ayala. Si bien tiene prisión preventiva dictada por la Justicia brasileña, él ya regresó a la Argentina.
"No sé si van a utilizar los mecanismos de cooperacion judicial con Argentina para arrestarlo en Argentina y pedir extradicion o si van juzgar acá (Brasil) y solo pedir la extradicion en caso de condena", informaron fuentes cercanas a la investigación.
Comunicado del restaurante
El restaurante Funny está ubicado en la calle R. Da Prainha en el Morro de San Pablo, a pocos metros de la playa. Debido al incidente ocurrido el miércoles 15 de julio, el lugar publicó en sus redes sociales un comunicado en el que explica que "repudia de manera firme e inequívoca, cualquier acto o forma de racismo, discriminación o prejuicio, cualquiera sea su naturaleza".
"Está circulando en las redes sociales un video grabado en las instalaciones del restaurante Funny, durante la celebración de hinchas argentinos por la victoria de Argentina en un partido de la Copa. Con relación al contenido del video, el restaurante Funny aclara que repudia, de manera firme e inequívoca, cualquier acto o forma de racismo, discriminación o prejuicio, cualquiera sea su naturaleza".
"Tan pronto como tomamos conocimiento de la situación, la administración del restaurante adoptó las medidas correspondientes. Reafirmamos nuestro compromiso con el respeto, la diversidad y la dignidad de todas las personas. Creemos que el respeto y la empatía construyen un ambiente mejor para todos", cierra el comunicado.
MG
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