Entrás a una fiesta y, junto con la entrada, recibís un papel que dice: "Vale por un chape". No garantiza un beso ni obliga a nadie a darlo. Pero sí funciona como una invitación para acercarte a esa persona que te llamó la atención. Si el interés es mutuo, puede canjearse por un beso, un baile o una charla.
La propuesta forma parte de la Chape Fest, una de las tantas experiencias que surgieron en los últimos meses para conocer gente cara a cara. Pero ese papel no es el único recurso. En otros eventos, hay tarjetas con consignas o preguntas para romper el hielo, o para indicar que estás abierto a conocer a alguien.
Todos cumplen una función parecida: convertirse en una especie de "ticket dorado" (o golden ticket) que sirve como excusa para dar el primer paso, en una época en la que las aplicaciones de citas cambiaron la forma de vincularse.
Cómo funciona el "vale por un chape"
La idea de la Chape Fest nació casi de casualidad. Belén Bona, creadora de BelenCita, organizó una gran fiesta para celebrar su cumpleaños y al día siguiente se encontró con una catarata de mensajes de personas que le contaban los besos que habían surgido durante la noche. Ahí apareció el nombre que se convertiría en un sello de la marca.
Con el tiempo, la fiesta -que está orientada a un público de entre 25 y 40 años- incorporó ese voucher. "El 'vale por un chape' es como un código para decirle al otro: 'me gustás'. Hoy en día a la gente le cuesta tanto acercarse a los demás que yo trato de generar cositas que los ayuden, aunque sea desde el chiste", explica Bona (@belencitaclub.ok) a Clarín.
"El vale por un chape" puede canjearse por un beso, un baile o una charla. Foto: gentileza BelenCita.
La dinámica tiene una condición fundamental: el consentimiento. El ticket no obliga a besar a nadie. La persona que lo recibe puede aceptarlo, cambiarlo por un baile o una charla, o directamente rechazarlo.
"Muchos iban solos por primera vez y se enfrentaban a preguntas como: ¿cómo me acerco a hablar con alguien?, ¿cómo hago amigos?, ¿qué estrategia tengo para acercarme a alguien que me gusta? Terminó siendo una fiesta de crecimiento personal entre 400 personas chapando", cuenta entre risas.
Los otros "golden tickets" que rompen el hielo
El "vale por un chape" no es el único código que apareció en los eventos para conocer gente. Aunque cada uno tiene su estilo y se dirige a un público particular, cada organizador encontró una forma distinta de crear ese "ticket dorado".
En For the Plot y Cupido Social Club, por ejemplo, los asistentes reciben tarjetas con consignas para entregar o completar durante la noche. Algunas dicen "Dale esto a alguien que haya llamado tu atención" o "Buscá a una persona y tratá de adivinar su signo".
Otras invitan a charlas más personales con preguntas como "¿Cuándo fue la última vez que conectaste de verdad con alguien?" o "Contá algo que no contarías en una primera cita".
“Ya no se da eso de ir a hablarle a alguien en persona. Hay miedo al rechazo o quedar en ridículo y es mejor hacerlo detrás del celular. Gracias a esos juegos y preguntas que tenemos, es más fácil charlar con gente y romper el hielo de forma natural”, cuentan las organizadoras de For the Plot.
En Gente Equis, la propuesta sigue la misma lógica. Algunas invitan a pedirle el usuario de Instagram a alguien, mantener cinco segundos de contacto visual o sacarse una selfie con una persona que guste. Incluso hay una tarjeta que dice "vale por un beso", similar al ticket de la Chape Fest.
Las consignas y preguntas rompehielos son parte de los nuevos eventos cara a cara. Foto: gentileza gente Equis.
También está la fiesta Ya Fue Tinder Party, organizada por Somos Gancho, que utiliza otra estrategia. Al ingresar, cada participante recibe un cartel de un color que indica su situación sentimental y si está abierto a conocer a alguien o simplemente fue a disfrutar de la fiesta. Además, pueden colgarse un papel con su Instagram, su número de teléfono o alguna frase para dar pie a una conversación.
Por último, en los eventos de speed dating de Eventeando, cada mesa tiene un mazo de "preguntas rompehielos". Las conversaciones duran unos siete minutos y las consignas ayudan a evitar silencios incómodos o repetir siempre los mismos temas. Al finalizar, cada asistente indica con quién le gustaría seguir en contacto y, si hay match, la organización comparte los datos para que organicen una nueva cita.
Aunque a simple vista parezcan dinámicas recreativas, detrás de todas ellas hay un mismo objetivo: recuperar la conexión cara a cara. Estos "golden tickets" no hacen el trabajo por las personas, pero alivian el momento más difícil, el de animarse a dar el primer paso.
Para Bona, esa es la intención detrás de cada propuesta que organiza. "Tratamos de cambiar la forma de vincularse. Que la gente vuelva a ser más humana, vuelva a conectar con el amor, con el respeto y con estar con los demás sin tanta separación".
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