Una jueza federal de Estados Unidos aprobó un acuerdo por 1.500 millones de dólares mediante el cual la empresa de inteligencia artificial Anthropic compensará a decenas de miles de autores y editoriales por haber utilizado copias pirateadas de sus libros para entrenar a Claude, su chatbot basado en inteligencia artificial. La resolución pone fin a uno de los casos judiciales más relevantes sobre derechos de autor en la industria de la IA y establece un precedente para otros litigios similares que aún siguen abiertos.

La decisión fue adoptada por la jueza federal Araceli Martínez-Olguín, del Tribunal de Distrito del Norte de California, quien consideró que el acuerdo brinda un "alivio significativo" para los escritores y editoriales afectados.

Según la resolución, alrededor del 91% de los más de 482.000 libros incluidos en la demanda ya fueron reclamados por sus titulares de derechos. Cada obra recibirá una compensación cercana a los 3.000 dólares, lo que convierte al acuerdo en la mayor recuperación económica conocida por una infracción de derechos de autor.

"Es la mayor recuperación por derechos de autor de la que tenemos conocimiento", afirmó el abogado de los demandantes, Justin Nelson, quien además señaló que esperan distribuir los pagos "lo antes posible" entre los beneficiarios.

Cómo comenzó la demanda contra Anthropic

El caso fue iniciado en 2024 por la escritora de novelas de suspenso Andrea Bartz, junto con los autores Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson. Los tres acusaron a Anthropic de descargar de manera ilegal versiones pirateadas de sus libros para entrenar el modelo de lenguaje que impulsa a Claude.

Con el avance del proceso judicial, la demanda pasó a representar a una amplia clase de autores y editoriales cuyos libros fueron incorporados al sistema de entrenamiento de la empresa.

El caso fue iniciado en 2024 por la escritora de novelas de suspenso Andrea Bartz. Foto: AP/Richard Drew

Durante la investigación judicial se reveló que Anthropic había reunido una biblioteca digital de más de siete millones de libros obtenidos desde sitios de distribución ilegal de contenidos.

Entre las principales fuentes figuraban Books3, un conjunto de datos ampliamente utilizado por desarrolladores de inteligencia artificial; Library Genesis (LibGen), uno de los mayores repositorios de libros pirateados del mundo; y Pirate Library Mirror.

El juez William Alsup, quien llevó adelante buena parte del proceso antes de retirarse, concluyó que la empresa sabía que esos archivos provenían de sitios piratas.

Un fallo con dos conclusiones distintas

Antes del acuerdo definitivo, Alsup había emitido en 2025 una resolución considerada histórica porque estableció una diferencia entre dos cuestiones centrales del caso.

Por un lado, determinó que entrenar modelos de inteligencia artificial utilizando libros protegidos por derechos de autor puede encuadrarse dentro del principio de "uso legítimo" ("fair use") contemplado por la legislación estadounidense.

En su fallo sostuvo que el entrenamiento de un modelo de IA resulta "extraordinariamente transformador", ya que no busca copiar ni reemplazar las obras originales, sino utilizarlas para desarrollar un sistema capaz de generar nuevos textos.

Sin embargo, el magistrado también concluyó que la manera en que Anthropic obtuvo gran parte de ese material sí violó la legislación sobre derechos de autor.

La empresa descargó millones de libros desde bibliotecas digitales piratas antes de modificar su estrategia y comenzar a comprar ejemplares físicos para escanearlos legalmente e incorporarlos al entrenamiento de Claude.

Para el juez, ese cambio de práctica no eliminó la responsabilidad por las descargas ilegales realizadas anteriormente.

Qué implica el acuerdo para Anthropic

Además del pago de 1.500 millones de dólares, Anthropic se comprometió a destruir los archivos originales obtenidos de forma ilegal que aún conservaba en sus sistemas. Foto: Gabby Jones/Bloomberg

Además del pago de 1.500 millones de dólares, Anthropic se comprometió a destruir los archivos originales obtenidos de forma ilegal que aún conservaba en sus sistemas.

La empresa, fundada en 2021 por exdirectivos de OpenAI y respaldada financieramente por Amazon y Alphabet, sostuvo que el acuerdo permite resolver definitivamente las reclamaciones vinculadas con esas prácticas iniciales.

"Seguimos comprometidos con el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial seguros que ayuden a las personas y a las organizaciones a ampliar sus capacidades, impulsar el descubrimiento científico y resolver problemas complejos", señaló Aparna Sridhar, subdirectora del área jurídica de Anthropic.

Aunque el desembolso es uno de los mayores registrados en un conflicto de propiedad intelectual, diversos analistas señalaron que el impacto financiero para la empresa será limitado. Anthropic fue valuada recientemente en unos 183.000 millones de dólares tras una nueva ronda de inversiones y proyecta ingresos cercanos a los 5.000 millones de dólares durante este año, aunque todavía no registra ganancias.

Un precedente para toda la industria de la inteligencia artificial

El acuerdo podría tener consecuencias mucho más allá del caso de Anthropic.

Actualmente, OpenAI, Microsoft, Meta, Midjourney y Apple enfrentan demandas similares presentadas por escritores, artistas, medios de comunicación y otros titulares de derechos de autor, quienes sostienen que sus obras fueron utilizadas sin autorización para entrenar modelos de inteligencia artificial.

La resolución también deja en claro un criterio que podría repetirse en futuros litigios: los tribunales estadounidenses comienzan a diferenciar entre el uso de obras protegidas para entrenar modelos de IA -que algunos jueces consideran un uso transformador y potencialmente legal- y la obtención de ese material mediante copias pirateadas, una práctica que sí puede generar importantes responsabilidades económicas.