“Así como un ciego no tiene idea de los colores, nosotros tampoco tenemos idea de la manera en que el Dios omnisciente percibe y comprende todas las cosas”, afirmó Isaac Newton hace varios siglos en una de sus obras más importantes: el libro Óptica, de 1704, sobre las teorías del color y la luz.
La cita plantea una comparación entre la limitación sensorial y la limitación intelectual. Así como una persona ciega no puede experimentar los colores del mismo modo que alguien que ve, el ser humano tampoco podría comprender plenamente la manera en que una inteligencia divina percibe la realidad. La frase no busca explicar a Dios: busca marcar el límite de la mente humana.
El punto central es la humildad. Newton, una de las figuras más grandes de la ciencia, no presenta el conocimiento como dominio absoluto, sino como aproximación. Incluso cuando el ser humano descubre leyes, calcula movimientos y explica fenómenos, sigue mirando desde una posición limitada. Comprender algo del universo no significa comprenderlo todo.
La frase también permite pensar la diferencia entre saber y abarcar. La ciencia puede describir regularidades, medir fuerzas, prever movimientos; pero eso no agota la pregunta por el sentido último de lo real. En Newton, ciencia y religión no estaban separadas como en muchas discusiones modernas: su interés por el orden del cosmos convivía con una fuerte preocupación teológica.
Sir Isaac Newton le dio a la ciencia algunos de sus descubrimientos más relevantes de la historia.
Leída hoy, la cita sirve como advertencia contra la soberbia intelectual. El hecho de no entender algo no significa que no exista; y el hecho de entender una parte no significa poseer la totalidad. La sabiduría empieza, muchas veces, cuando se reconoce el tamaño de lo desconocido.
Quién fue Isaac Newton
Isaac Newton (1642-1727) fue un físico, matemático, astrónomo y filósofo natural inglés, considerado una figura central de la revolución científica. Sus leyes del movimiento y su formulación de la gravitación universal transformaron la manera de comprender el universo físico.
Isaac Newton, considerado uno de los físicos más importantes de la humanidad.
Su obra más influyente, Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica, publicada en 1687, estableció una base decisiva para la física clásica. También realizó aportes fundamentales en óptica, matemáticas y cálculo.
Aunque hoy se lo recuerda sobre todo como científico, Newton también dedicó enormes esfuerzos a estudios teológicos, bíblicos y alquímicos. Esa dimensión ayuda a entender frases como esta: para él, el orden natural no era solo un mecanismo, sino también una señal de una inteligencia superior.
Por eso la cita no contradice su perfil científico. Al contrario, muestra una tensión propia de su pensamiento: cuanto más se descubre sobre el mundo, más evidente puede volverse la distancia entre lo que el ser humano entiende y lo que todavía no puede imaginar.
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