Brent Williams había pasado buena parte de su vida trabajando con ganado en Kentucky, Estados Unidos. Pero una reacción alérgica después de comer un sándwich de carne cambió su alimentación y, años más tarde, lo llevó a participar en un negocio inesperado: una granja de avestruces.

El hombre desarrolló el síndrome de alfa-gal, una alergia asociada con las picaduras de determinadas garrapatas que puede provocar reacciones graves al consumir carne de mamíferos. Sin embargo, descubrió que podía comer avestruz, cuyo sabor y textura le recordaban a la carne vacuna.

En 2023, Williams y su familia se asociaron con W.D. King y su esposa para impulsar Alpha Roost Farms, un establecimiento de Danville, Kentucky. La granja ya tiene más de 400 aves y espera alcanzar las 700 durante 2027, según informó Associated Press.

Una picadura de garrapata le cambió la vida

Los primeros síntomas aparecieron en 2017, cuando Williams sufrió una reacción después de comer un sándwich de carne durante un viaje de trabajo.

Ante la situación, consultó a un alergista que le preguntó si alguna vez había sufrido picaduras de garrapatas. El granjero respondió que había recibido cientos, debido a sus años de trabajo con animales.

El síndrome sensibiliza al cuerpo al azúcar alfa-gal presente en carnes de mamíferos tras una picadura de garrapata.

Posteriormente recibió el diagnóstico de síndrome de alfa-gal, una afección que puede desencadenar urticaria, molestias gastrointestinales y, en algunos casos, reacciones alérgicas potencialmente mortales.

La enfermedad está asociada con la exposición a una molécula de azúcar presente en numerosos mamíferos. En Estados Unidos, la garrapata estrella solitaria es uno de los principales vectores relacionados con esta sensibilización.

A diferencia de la carne vacuna, porcina u ovina, la carne de aves como el pollo, el pavo y el avestruz no contiene alfa-gal. Esto permite que muchas personas con el síndrome puedan consumirla, siempre según sus necesidades médicas individuales.

W.D. King, propietario de Alpha Roost Farms, el establecimiento de Kentucky que ofrece una alternativa a quienes no pueden consumir carne vacuna. Foto AP

Cómo nació la granja de avestruces en Kentucky

La idea surgió cuando King le propuso a Williams criar avestruces. Ambos tenían experiencia en nutrición animal y vieron una oportunidad para ofrecer una alternativa a quienes no podían consumir carne vacuna.

Williams recordó que su esposa había comprado carne de avestruz por Internet y que él preparó un bife. La experiencia le permitió recuperar sabores que extrañaba desde su diagnóstico.

"El sabor, la textura, la sensación en la boca me trajeron buenos recuerdos", explicó a Associated Press.

El establecimiento comenzó a desarrollar su producción y construyó instalaciones para criar nuevos ejemplares. Actualmente, la demanda proviene tanto de consumidores interesados en probar una carne diferente como de personas con alergias alimentarias.

Williams contó que algunos clientes se emocionan al probar una hamburguesa de avestruz después de años sin comer carne vacuna.

Cuánto cuesta la carne de avestruz en Estados Unidos

El crecimiento del negocio también está relacionado con los precios que los consumidores están dispuestos a pagar.

Cortes de carne de avestruz preparados en Danville, Kentucky. Textura similar a la carne vacuna, pero proviene de un ave y no contiene alfa-gal.. Foto AP

Según reseñan, una libra de carne molida de avestruz puede costar más de 20 dólares, mientras que los cortes especiales superan los 40 dólares por libra, equivalente a unos 454 gramos.

Leah Gibbs, responsable del mercado Dry Branch Farm en Danville, aseguró que reciben compradores de diferentes lugares de Kentucky.

"Están encantados de tener una alternativa a la carne vacuna", señaló.

El interés también llegó a otros estados. Boyd Clark, propietario de una granja de avestruces en Texas, planea aumentar un 50% su plantel de aproximadamente 1.200 aves.

Una alergia que afecta a miles de estadounidenses

El síndrome de alfa-gal representa un problema creciente para las autoridades sanitarias estadounidenses.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estimaron que hasta 450.000 personas podrían haber sido afectadas por esta condición, aunque muchos casos permanecen sin diagnosticar.

Unas 450.000 personas podrían haber sido afectadas por esta condición,

La enfermedad no tiene una cura específica y su tratamiento incluye evitar los productos que desencadenan las reacciones, además de seguir las indicaciones médicas.

Para Williams, el emprendimiento representa una oportunidad económica, pero también una respuesta personal a una dificultad que comparte con miles de estadounidenses.

Su granja demuestra cómo una restricción alimentaria puede convertirse en el punto de partida de un negocio rural que busca atender una demanda poco habitual.