Un grupo de científicos encontró una forma de ayudar a las aves a recuperar cantos que desaparecieron de sus hábitats naturales. Usaron grabaciones generadas por computadora para devolver a la naturaleza melodías que ya no se escuchaban, y los resultados abren la puerta a una nueva herramienta para la conservación de los pájaros.

El experimento se llevó a cabo en Buenos Aires y tuvo como protagonistas a los chingolos, unos pequeños pájaros muy comunes en la región. Los investigadores recrearon un canto que se oía entre estas aves en la década de 1960, que en su momento quedó documentado mediante anotaciones manuscritas de estilo musical que describían la estructura de sus llamados.

Con el paso de las décadas, algunos de esos patrones de canto característicos se fueron perdiendo en la población local. A partir de los registros históricos, los científicos produjeron una versión digital de una de las variantes desaparecidas y la reprodujeron en el hábitat de los pájaros.

En menos de tres meses, un chingolo de la zona empezó a incorporar elementos del canto recreado en sus propias vocalizaciones. Para los expertos es una señal de que las grabaciones podrían reintroducir partes perdidas del canto de las aves, aunque todavía es pronto para saber si esa conducta se mantendrá a lo largo de las generaciones.

Por qué el canto es clave para la supervivencia de las aves

Para muchas aves cantoras, el gorjeo es una habilidad aprendida y no un comportamiento totalmente instintivo. Los pájaros jóvenes adquieren sus patrones vocales escuchando a los adultos, entre ellos sus padres y los ejemplares vecinos. Con el tiempo, esos sonidos compartidos dan lugar a variantes regionales, conocidas como “dialectos”.

Los chingolos volvieron a cantar gracias a este experimento. Foto: Pexels.

Cuando una población disminuye, ese proceso de aprendizaje puede romperse. Al haber menos aves adultas con experiencia, los ejemplares jóvenes pueden desarrollar cantos incompletos o imitar a otras especies. Esto afecta su capacidad para comunicarse con posibles parejas e integrarse a los grupos ya establecidos.

Por eso, cada vez más investigadores sostienen que la conservación debe tener en cuenta estos comportamientos aprendidos, además de la diversidad genética. Incluso si los pájaros sobreviven, la desaparición de sus cantos habituales puede convertirse en una barrera para la reproducción, ya que en algunas especies, un canto bien desarrollado cumple un papel importante en el cortejo y en la defensa del territorio.

El caso del mielero regente: una lección de Australia

El valor de recuperar cantos se ve con claridad en el mielero regente, un ave en peligro crítico de extinción en Australia. La caída de su población alteró la transmisión de sus cantos tradicionales.

El mielero regente es una especie en peligro crítico de extinción y la falta de machos adultos en su hábitat hace que no pueda aprender a cantar.

Una investigación publicada en 2026 en Scientific Reports analizó los esfuerzos para enseñarles a ejemplares criados en cautiverio los patrones vocales de las poblaciones silvestres. Los científicos combinaron reproducciones de audio con la presencia de aves adultas que funcionaban como tutoras.

Al cabo de tres temporadas reproductivas, el 42% de los machos del zoológico cantaba versiones del canto silvestre tradicional. En el primer año del experimento, ninguno de los jóvenes lo había logrado.

¿Puede la inteligencia artificial convertirse en tutora de pájaros?

Aunque el experimento en Buenos Aires usó una grabación generada por computadora y no un sistema interactivo de inteligencia artificial, sugiere un posible papel futuro de esta tecnología en la conservación. Los cantos reproducidos permitirían recrear vocalizaciones de las que no queda ningún audio, a partir de documentos históricos y análisis científicos.

Sin embargo, escuchar una grabación no equivale necesariamente a aprender de un pájaro vivo. Algunas especies responden mejor a la interacción social directa, y cada una tiene sus propios períodos de aprendizaje. También hay que considerar los dialectos regionales: las aves trasladadas a nuevos hábitats podrían tener problemas para adaptarse si su canto es muy distinto al de la población local.