El hallazgo de restos fósiles en China abre la hipótesis de que algunas de las primeras especies de aves nunca levantaron vuelo, o lo abandonaron casi de inmediato después de haber desarrollado esa capacidad. La nueva especie, bautizada Yuezhuornis yangyuanensis, era un ave terrestre y carnívora, con una anatomía de alas similar a la de un faisán.
Según Min Wang, investigador de la Academia China de Ciencias, el descubrimiento podría significar que el vuelo propulsado no fue el motor de la anatomía única de las aves, como se suponía hasta ahora. “Este nuevo fósil cambia nuestra suposición sobre cómo era un ave del Jurásico”, afirmó el científico.
El ejemplar hallado está casi completo y tiene entre 148 y 150 millones de años. Fue encontrado en agosto de 2024 cerca de la aldea de Yangyuang, en la provincia de Fujian. Wang y sus colegas lo nombraron en honor a Yuezhuo, un ave de la mitología china.
Yuezhuornis yangyuanensis..
Este hallazgo se suma a otros que ponen en duda la visión de que la evolución de las aves y del vuelo siguió una línea recta. Entre ellos figura otro dinosaurio con rasgos de ave, también descubierto en China, que había evolucionado para volar pero que surgió de un linaje completamente diferente.
Cuando vivía, Y. yangyuanensis medía alrededor de medio metro de altura y pesaba algo más de 800 gramos, un tamaño similar al de un cuervo grande. Wang estima que el animal habitaba un ambiente pantanoso y que probablemente era un buen corredor.
Qué revelan los fósiles sobre las primeras aves
Los investigadores compararon la anatomía de esta especie con la de casi 400 aves actuales para concluir que Yuezhuornis yangyuanensis se parece a los faisanes modernos. En estas aves, las extremidades anteriores son más cortas que las posteriores, y en el ejemplar jurásico ocurría lo mismo. Aunque los faisanes pueden volar en ráfagas cortas, en la práctica son animales terrestres.
En cambio, otras aves primitivas como Archaeopteryx, cuya capacidad aérea a veces se discute, tenían las extremidades anteriores más largas que las posteriores. Por eso habrían sido mejores voladoras que Yuezhuornis yangyuanensis.
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Sus restos fosilizados tienen 120.000 millones de años.
La nueva especie también tenía una garra en forma de hoz en el segundo dedo del pie, que según Wang era “altamente funcional” y probablemente servía para capturar presas. Era muy parecida a las garras de parientes lejanos como el Velociraptor. Las aves modernas perdieron estas garras.
Yuezhuornis yangyuanensis tenía una cola larga, similar a la de Archaeopteryx. También poseía dientes aserrados y muy juntos, como los que suelen tener los dinosaurios deinonicosaurios.
Sin embargo, otros rasgos lo acercan a las aves. Sus huesos de la cadera y el peroné, uno de los huesos de la parte inferior de la pierna, se asemejan mucho a los de aves posteriores del Cretácico, explicó Wang.
Una evolución de las aves más compleja y rápida
Para los autores del estudio, esta combinación de rasgos de dinosaurio y de ave demuestra que el plan corporal de las aves no avanzó de manera constante hacia la optimización del vuelo.
Los investigadores sostienen que la evolución de las aves fue más compleja y veloz de lo que se creía. Las primeras especies habrían explorado casi de inmediato distintos nichos y especializaciones, incluidos estilos de vida que no involucraban el vuelo. Según Wang, esto cuestiona la noción de que la presión selectiva del vuelo fue casi el único factor que moldeó el cuerpo de las aves en sus inicios.
“[Yuezhuornis yangyuanensis] exhibe un llamativo ‘mosaico’ de rasgos primitivos y derivados, que combina características clásicas de las aves con rasgos distintivos heredados de dinosaurios no avianos”, concluyó el investigador.
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