La cotización de la soja en el mercado de Chicago -plaza de referencia a nivel mundial- sufrió una fuerte baja, junto con sus subproductos como el aceite y la harina, todos ellos de central importancia en las exportaciones argentinas.

La oleaginosa cayó US$ 15 desde el viernes anterior, lo que equivale a un descenso de 3,3% hasta los US$ 438,6 la tonelada, alcanzando valores mínimos en dos meses y medio.

En el caso del aceite, la baja fue mucho más pronunciada: perdió US$ 80,25 (-5,5%) hasta los US$ 1372,57 la tonelada, un precio que no se veía desde febrero. Por el lado de la harina, la merma fue de US$ 6 (-1,7%) hasta los US$ 351,85 la tonelada.

En el mercado local, las cotizaciones tuvieron otro comportamiento: la soja disponible pasó de US$ 350,1 a US$ 351,8 la tonelada, mientras que la posición mayo de 2027 (momento de la cosecha) cayó de US$ 345 a US$ 339,3 la tonelada.

Las principales razones que explican esta caída son dos: por un lado, el ingreso de una muy abundante cosecha estadounidense y, por el otro, una combinación entre la baja del precio del petróleo, que arrastra consigo al aceite, y la devaluación del real, que aporta competitividad a la mercadería brasileña.

"En soja, el principal factor es la presión estacional de la cosecha estadounidense. El ingreso de mercadería al circuito comercial impacta negativamente en las cotizaciones", indicó a Clarín Rural la analista de la consultora Gestor Max, Luciana Bilbao.

A ese dato sumó "las estimaciones de elevada producción sudamericana, particularmente de Brasil, que podría superar los 180 millones de toneladas, cuya competitividad exportadora constituye una variable central para el mercado internacional".

Sin embargo, Bilbao apuntó, que, a pesar de esta baja, hay un aspecto que se considera fundamental: "no se está frente a un mercado que ha perdido todo lo ganado durante el año, sino ante una corrección importante respecto de los altos valores alcanzados en los últimos meses, que eran producto, principalmente, de factores geopolíticos. Con el avance de las cosechadoras, vuelven a tallar los fundamentos del mercado".

En cuanto a los subproductos, la analista de mercados y asesora financiera, Mariela Brandolin, explicó que "la caída del petróleo por expectativas de un acuerdo entre Irán y Estados Unidos tiene consecuencia directa en el aceite de soja y el maíz, por el lado de los biocombustibles".

"Pero hay más, ganó Lula en Brasil, se devaluó el Real, y fue otro golpe bajista a la soja por la expectativa de mayores ventas de parte de los productores brasileños. Finalmente, la baja del aceite y la harina de soja son el combo perfecto para complicar los márgenes de la industria de soja", completó.

Mercado local

Como se dijo anteriormente, el mercado local no reaccionó de la misma manera: la mercadería disponible tuvo una leve suba de poco más de un dólar, mientras que el contrato a cosecha (mayo) tuvo una merma de US$ 6 en su precio.

"Entonces, el mayor riesgo no está exclusivamente en la baja de los granos, sino en continuar evaluando los negocios con precios que ya no reflejan las condiciones actuales del mercado. Y con la esperanza de que volverán rápidamente a los valores de septiembre-octubre", agregó.

No obstante, la corrección se hace sentir: "Desde el punto de vista económico, la principal preocupación está en la evolución de los márgenes. Una reducción del precio como la observada en las últimas semanas, afecta directamente el ingreso bruto por hectárea, mientras que buena parte de los costos productivos ya se encuentra comprometida", dijo Bilbao.

Para finalizar, la especialista dijo que, "de cara a los próximos meses, será fundamental seguir la demanda internacional, las perspectivas productivas sudamericanas, la evolución de los precios locales y, con esos datos, desarrollar una gestión comercial capaz de anticipar escenarios".