Una comisión pública dio luz verde el jueves a la construcción en Washington de un gigantesco arco de triunfo deseado por el presidente Donald Trump, pero duramente criticado por opositores que cuestionan su legalidad y su finalidad.
El principal motivo de queja fue la ubicación de la estructura de 76 metros de altura, junto al venerado Cementerio Nacional de Arlington, donde entierran a miembros de las fuerzas armadas estadounidenses.
El gigantesco arco sería mucho más alto que el Arco de Triunfo de París, en el cual se inspira.
Coronado por grandes estatuas doradas, un ángel y águilas, la estructura se elevaría por encima del Monumento a Lincoln, justo al otro lado del río Potomac.
La Comisión Nacional de Planificación de la Capital (NCPC, por sus siglas en inglés) votó 8 a 4 a favor de permitir el proyecto el jueves por la noche. La iniciativa aún se enfrenta a impugnaciones judiciales.
Los cuatro miembros de la comisión que votaron en contra pidieron sin éxito que se aplazara la decisión.
Mencionaron especialmente la existencia de obstáculos jurídicos y la ausencia de aprobación presupuestaria por parte del Congreso para financiar la iniciativa.
Pero la mayoría en la comisión, dominada por aliados de Trump, rechazó el aplazamiento, y uno de los miembros observó que "el promotor del proyecto deseaba una decisión este jueves por la noche".
La administración Trump dice que pretende comenzar las obras de inmediato con la luz verde de la comisión, a la espera de cualquier intervención judicial de último minuto.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, el magnate republicano impulsa proyectos de construcción y renovación para marcar Washington con su impronta.
Entre ellos, la faraónica y costosa sala de baile que está haciendo construir en la Casa Blanca, a costa de la demolición de un ala entera de la residencia presidencial.
Más temprano el jueves, Trump firmó un texto que declaró el Despacho Oval de la Casa Blanca como "monumento histórico".
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