James Talarico, candidato demócrata al Senado por Texas, maestro y seminarista presbiteriano, hizo historia en la noche electoral al proclamarse ganador frente al republicano Ken Paxton y poner fin a casi cuarenta años de dominio conservador en el estado.
Nacido y criado en Round Rock (Texas), a las afueras de Austin, Talarico, de 37 años, trabajó en educación antes de lanzarse a la política. En 2011 fue profesor de secundaria en una escuela pública de San Antonio, a través de Teach For America, un programa para universitarios recién graduados, y luego trabajó en una ONG dedicada a la enseñanza de matemáticas para alumnos de primaria y secundaria.
Es abiertamente religioso y cita a Jesús y a su abuelo materno, un pastor bautista, como su inspiración para dedicarse al servicio público. Estudió Gobierno en la Universidad de Texas en Austin, hizo un máster en política educativa en Harvard y actualmente termina sus estudios en el Seminario Teológico Presbiteriano de Austin.
En 2018, con 29 años, se presentó a la Cámara de Representantes de Texas por el distrito 52, al norte de Austin, un escaño que los demócratas no ganaban desde los años 2000.
Ganó y se convirtió en el miembro más joven de la legislatura estatal. Fue reelegido en 2020 y, en 2022, tras la redistribución de distritos, se presentó por el distrito 50, donde también ganó y fue reelegido en 2024.
Como legislador, impulsó leyes como la que fijó por primera vez un tope de alumnos en las clases de prekínder y la que limitó a 25 dólares mensuales el copago de la insulina, un asunto personal para él, ya que tiene diabetes tipo 1.
En la sesión legislativa de 2025 fue uno de los opositores a la polémica ley que obliga a las escuelas públicas a exhibir los Diez Mandamientos en las aulas. También se opuso a la redistribución de distritos electorales que impulsaron los republicanos para obtener ventaja en estas elecciones.
Anunció su candidatura al Senado en septiembre de 2025 y, en las primarias demócratas del 3 de marzo, derrotó con el 53 % de los votos a la congresista federal Jasmine Crockett, que contaba con el apoyo de la exvicepresidenta Kamala Harris.
Su campaña se centra en un mensaje contra la corrupción y la polarización política, que busca unir a la clase media y trabajadora frente a las élites y los multimillonarios.
"La verdadera pelea en este país no es entre izquierda y derecha", dijo en una entrevista con
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