Sobre los bosques de la isla de Honshu, donde hoy se encuentran la mayoría de las grandes ciudades japonesas, habitó una subespecie de lobos diminuta que fue el pariente más cercano de los perros actuales.

El lobo de Honshu (Canis lupus hodophilax), fue una subespecie de los lobos grises de Eurasia que vivió durante miles de años entre las montañas y los inmensos bosques de esa zona de Japón.

Debido a un plan de caza promovido por el gobierno, la tala de su hábitat natural y un brote de rabia y moquillo, la especie se extinguió a comienzos del siglo XX.

Como se conoció al lobo Japonés

El lobo de Honshu fue reconocido oficialmente por la ciencia occidental cuando el zoólogo neerlandés Coenrad Jacob Temminck nombró a la especie como "Canis Hodophilax" en 1839.

Esta es la especie de lobos más diminuta que se tenga registro. Foto: Wikipedia/Dominio público

El médico y naturalista alemán Philipp Franz von Siebold, que dedicó gran parte de su vida a la fauna japonesa, le contó a Temminck la leyenda de Okuri-ōkami, que decía que el lobo acompañaba a los viajeros solitarios para protegerlos en las montañas.

Debido a esta leyenda, Temminck nombró a la especie Hodophilax, ya que en griego hodo significa "camino" y philax "protector".

La especie presentaba patas pequeñas, hocico corto y orejas redondeadas, por lo que el zoólogo la clasificó como una especie distinta a los lobos, dejando afuera el término "lupus" (el cual se utiliza en zoología para referirse a los lobos).

No fue hasta el año 1935 que el reconocido zoólogo británico Reginald Innes Pocock comenzó a estudiar a la especie en el Museo Nacional de Londres, donde se encuentra el ultimo ejemplar cazado.

Luego de analizar el cráneo y la estructura ósea del animal con técnicas más modernas, el zoólogo determinó que se trataba de una subespecie de los lobos grises, modificándole el nombre científico a "Canis lupus hodophilax"

El lobo de Honshu fue considerado una especie distinta a los lobos. Foto: Katuuya CC BY-SA 3.0

Los lobos de Honshu sufrieron enanismo insular

Se cree que los lobos grises llegaron al archipiélago en el pleistoceno tardío, hace 20 mil años, aprovechado los puentes terrestres que se habían formado durante la ultima glaciación, que conectaban el norte de Japón con Siberia, y el oeste de la isla con la península de Corea.

El investigador Takahiro Segawa, especializado en ADN antiguo y paleogenética, publicó en el año 2022 una investigación en la revista Current Biology en la que reveló que dos especies distintas de lobos grises llegaron a la isla y que al cruzarse dieron origen a los lobos de Honshu.

A diferencia de los lobos que conocemos en la actualidad, los lobos japoneses eran pequeños, medían entre 90 a 114 centímetros de largo, pesaban entre 15 a 20 kilos y su altura rondaba los 55 centímetros.

Algunos investigadores creen que el diminuto tamaño de esta especie se debió a que sufrió "enanismo insular", un fenómeno evolutivo que reduce el tamaño de los animales grandes que quedan aislados islas.

Los lobos cruzaron a la isla hace miles de años. Foto: Current Biology

Hace aproximadamente 12 mil años, Japón perdió la conexión terrestre que tenía con Asia, luego del aumento del nivel del mar durante el último periodo de glaciación.

El lobo de Honshu quedó aislado en la isla y se cree que comenzó a perder tamaño debido a la escasez de recursos y la ausencia de grandes depredadores que representaran una amenaza.

La causa de su extinción

Hasta el siglo XVIII, el lobo de Honshu era considerado por los agricultores como un aliado, ya que cazaba a los ciervos, jabalíes y otras especies que destruían las cosechas de arroz y los cultivos de las aldeas.

El antropólogo británico John Knight publicó en 1997 un artículo titulado "On the extinction of the japanes wolf", donde explicó que los pueblos adoraban al lobo y lo consideraban un espíritu protector.

Para los aldeanos en Japón, el lobo era un guía en la montaña. Foto: Katuuya CC BY-SA 3.0

Sin embargo, eso cambió en el año 1732 cuando en Nagasaki, que tenía el único puerto autorizado para comerciar con extranjeros durante el periodo Edo (1603-1868), inició la primera epidemia de rabia y moquillo que se extendió en todo Japón.

La epidemia afectó de forma directa a los lobos, que empezaron a perder el miedo a los humanos y comenzaron a acercarse a las aldeas para atacarlos.

Antes del comienzo de la epidemia, no era común que el lobo atacara a los humanos: "Hay muy pocos ataques de lobos documentados antes del siglo XVIII", afirma Knight.

Luego, a mediados del siglo XIX, comenzó el periodo de Meiji (1868 1912), un régimen que modernizó a Japón y lo abrió al mundo.

Durante esa etapa, comenzó la tala indiscriminada de bosques para promover la industrialización y ampliar las tierras destinadas a la agricultura y ganadería.

La rabia mató a manadas enteras de lobos japoneses. Foto: Dominio público/Wikipedia

Los lobos japoneses se fueron quedando cada vez con menos hábitat natural y empezaron a ser vistos más habitualmente en zonas urbanas, donde eran cazados.

Sin embargo, lo que más aportó a la causa de la extinción del lobo fue la promoción de recompensas económicas que otorgaban las instituciones públicas por la caza de cada ejemplar.

El régimen inició esta campaña en contra del lobo de Honshu ya que lo veían como una amenaza para la población y eran considerados como un estorbo para las inversiones en el país.

La intensa caza y la destrucción de su hábitat natural, en conjunto con la epidemia de rabia y moquillo, condujo a la extinción masiva de la especie. Para el siglo XX ya era muy raro encontrarse con un ejemplar.

Los lobos de Honshu cazaban ciervos y jabalíes. Foto: Dominio público/Wikipedia

El 23 de enero de 1905, la prefectura de Nara asesinó en una aldea llamada Higashi-Yoshino al último lobo de Honshu que se tenga registro.

El descendiente más cercano a los perros

Una investigación publicada en 2024 en la revista Nature reveló que los lobos japoneses fueron los parientes genéticos más cercanos a los perros.

La investigación liderada por el arqueólogo Jun Gojobori secuenció genomas de once perros y de nueve lobos japoneses conservados en museos.

La comparación reveló que los lobos de Honshu y los perros compartían un ancestro en común que desapareció hace 10 mil años.

Los investigadores encontraron un 5,5% de ADN del lobo de Honshu en perros de la Eurasia Oriental, uno de ellos, el Shiba Inu.

Los perros Shiba Inus comparten un 5,5% de su ADN con el lobo de Honshu. Foto: REUTERS

Los investigadores creen que es probable haya existido una población de lobos en Asía que se dividió en dos ramas: una dio origen al lobo japones y la otra, a los perros que conocemos en la actualidad.

Sobre un posible proceso de reintroducción del lobo a Japón

La extinción del lobo dejó un desequilibrio ecológico en Japón ya que estos mamíferos eran uno de los principales depredadores de ciervos y jabalíes.

Un estudio publicado en 2020 en la revista Global Ecology and Conservation analizó la aceptación social que tendría la reintroducción de una especie de lobos grises al territorio japonés.

La hipótesis que algunos investigadores sostienen es que la reintroducción de una población de lobos grises podría ayudar a controlar las poblaciones de ciervos y jabalíes que habitan actualmente en el archipiélago.

La investigación destacó que, cuanto mayor era el conocimiento sobre la importancia ecológica del lobo para el equilibrio del ambiente, mayor era la aceptación de las personas hacia la reintroducción del lobo a la isla.

Si bien no hay ningún proyecto en marcha, la reintroducción una especie de lobos grises al archipiélago podría contribuir a recuperar parte del equilibrio perdido y a controlar de forma natural las poblaciónes de distintas especies que habitan hoy en la isla.