NUEVA YORK (AP) — Un caótico fenómeno climático de El Niño es responsable de las lluvias e inundaciones cada vez más intensas en el suroeste de Estados Unidos, aseguran los expertos.

El Niño, un ciclo natural de calentamiento, eleva la temperatura de las aguas del océano Pacífico, liberando humedad en el aire que puede alimentar las tormentas. Estos episodios de El Niño pueden ocurrir de manera irregular cada par de años, pero los científicos afirman que la versión más reciente es particularmente extrema —y se tiene previsto que sus impactos se extiendan por varios meses más.

“Ya hemos tenido súper El Niño antes, pero este es un mega súper El Niño”, comentó el meteorólogo Jeff Masters, de Yale Climate Connections.

El Niño no fue la única causa de las tormentas severas y es difícil atribuirle cualquier evento. Aun así, los científicos señalan que este El Niño sobrecargado ha elevado la probabilidad e intensidad de las lluvias en el sur de Estados Unidos. Los efectos de esas tormentas pueden sentirse con más fuerza en regiones desérticas, donde la tierra no absorbe el agua tan bien.

Las inundaciones repentinas del domingo provocaron evacuaciones en el norte de Nuevo México y el centro de Arizona, y una localidad turística de Colorado tomó medidas ante la posibilidad de que su río principal alcance niveles catastróficos. Y apenas la semana pasada, otra tormenta dejó varios días de inundaciones en diversos estados del suroeste de Estados Unidos.

En las últimas dos semanas han caído más de 75 billones de litros (20 billones de galones) de agua sobre Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado --estados que se encuentran en el punto conocido como Four Corners-- y Nevada, según cálculos de Ryan Maue, exdirector de ciencias para la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

Los expertos indican que el El Niño de este año ha creado condiciones más que favorables para la formación de tormentas al añadir una mayor cantidad de humedad en el aire, un combustible perfecto para los aguaceros. Además, está alterando los patrones de viento en todo el mundo, redirigiendo fuertes corrientes de aire hacia el suroeste que pueden agitar esa humedad .

“La probabilidad de grandes precipitaciones en el interior del suroeste sí aumenta en esta época del año, pero lo estamos viendo en un grado que en realidad no habíamos visto antes”, explicó el científico climático Daniel Swain, de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California.

El episodio actual de El Niño está llevando aguas más cálidas a nuevos lugares, pero los océanos del mundo ya se han calentado con el tiempo debido al cambio climático causado por el ser humano. Eso significa una mayor posibilidad de calor extremo.

“El hecho de que las temperaturas del océano ya sean más cálidas de lo que eran, digamos, hace 100 años, hace que estas situaciones de El Niño sean aún más intensas”, dijo el meteorólogo Randy Cerveny, de la Universidad Estatal de Arizona.

El fenómeno está cambiando los patrones meteorológicos en todo el mundo: regiones como Perú y Ecuador también están registrando inundaciones récord, señaló Swain. Partes del sudeste asiático, como Indonesia, están más secas de lo habitual.

Se tiene previsto que el episodio de El Niño alcance su punto máximo en diciembre, cuando puede aprovechar con mayor fuerza ciertas corrientes de aire llamadas corrientes en chorro para producir tormentas más extremas en el oeste de Estados Unidos. Después de eso, los expertos dicen que su embate podría continuar durante varios meses.

“Los dados ciertamente están cargados para que haya más tormentas intensas este invierno y primavera”, dijo Park Williams, del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California, campus San Diego.

Los impactos de un El Niño no son del todo malos, subrayó Cerveny: puede llevar lluvia y humedad a zonas más secas, como el suroeste de Estados Unidos, y llenar los embalses. Al mismo tiempo, las tormentas e inundaciones pueden representar un riesgo para la población e infraestructura.

Para mantenerse a salvo, los expertos recomendaron vigilar el pronóstico, planear con anticipación y obedecer las advertencias de evacuación de las autoridades locales.

“No estamos en el punto máximo del calentamiento en el océano Pacífico. Así que sí, veremos más de estos eventos”, explicó Cerveny.

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