La diócesis de Santa Clara, en el centro de Cuba, recibió este jueves un segundo cargamento de ayuda humanitaria del gobierno de Estados Unidos que será entregado a familias vulnerables de ese territorio, informó la organización católica Cáritas Cuba.

Esta donación, compuesta por 700 kits de alimentos y 700 kits de higiene, está destinada a la parroquia "La Purísima Concepción", en la localidad de Guasimal, ubicada al sur de la provincia central Sancti Spíritus, refirió la Oficina de Prensa del Obispado de Santa Clara en las redes sociales.

La ayuda, encomendada al cuidado pastoral de las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, será distribuida "a las familias más pobres de los distintos poblados del territorio parroquial", explicó el obispo de Santa Clara, Arturo González Amador, en la publicación.

Además precisó que las religiosas y el voluntariado local "han recibido de Cáritas Diocesana las orientaciones necesarias sobre el modo de proceder y ya tienen organizado el trabajo de los próximos días".

"Que esta sea una ocasión para que los voluntarios de Cáritas y todos nosotros nos dispongamos interiormente a detenernos, como el Buen Samaritano, ante el pobre y el que sufre, ofreciéndoles cercanía humana y ayuda, mientras presentamos su dolorosa realidad delante de Dios", concluyó el obispo.

Cáritas ha explicado que estos donativos forman parte de los 60 millones de dólares que la Iglesia católica cubana canaliza dentro del fondo de asistencia humanitaria de 100 millones, aprobado por la administración estadounidense para apoyar al pueblo de Cuba.

El Departamento de Estado de EE.UU. anunció en mayo una ayuda por valor de 100 millones de dólares en "asistencia humanitaria directa al pueblo cubano, la cual sería distribuida en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables".

La primera carga de 18 toneladas arribó a La Habana el pasado julio, y desde entonces han seguido otros envíos para comunidades parroquiales de las diócesis occidentales de Pinar del Río y Matanzas, las centrales Cienfuegos y Ciego de Ávila, y Camagüey (este).

La llegada de los donativos tiene lugar en un momento de elevada controversia verbal entre La Habana y Washington, considerado como el de mayor tensión de sus relaciones bilaterales en décadas.

Además, la situación se enmarca en la profunda crisis económica que padece la isla desde hace seis años, agravada por la pandemia, las fallidas políticas nacionales y las sanciones estadounidenses, que han provocado escasez de alimentos, combustible y medicinas, una inflación galopante, prolongados apagones y una creciente dolarización parcial.

A ello se ha sumado desde enero la política de "máxima presión" aplicada por Washington con un cerco petrolero y medidas secundarias a partir de mayo contra sectores vitales de la economía que han reforzado la crisis económica y energética en la isla.