Las bolsas de plástico que usamos para hacer las compras es un residuo que puede permanecer muchos años en el ambiente fragmentándose en partículas más pequeñas conocidas como microplásticos.

Una alternativa para reutilizarlas fue explorada por investigadores en 2023. Entonces, las utilizaron como materia prima para hacer tejas.

Las bolsas de plástico son baratas y se usan a gran escala en varios países. Después de usarlas, la gente las tira a las calles y carreteras. De esta manera, millones de toneladas de plástico contaminan la tierra, ríos y arroyos. Este tipo de bolsas son muy demandadas porque tienen un bajo costo frene a las de tela u otros materiales.

Según un trabajo publicado ese año en Sustainability, los investigadores, dirigidos por Faizan Khalid Butt, recogieron bolsas desechadas en calles y alrededores de comercios de Pakistán, y las llevaron al laboratorio para transformarlas en tejas.

¿Cómo fabricaron las tejas de plástico?

Para obtener un material que denominaron plastocrete, primero tuvieron que limpiar las bolsas. Luego, las introdujeron en un equipo especialmente diseñado para calentarlas y fundirlas. En general, comienzan a derretirse entre 110 y 130 °C, pero los investigadores utilizaron temperaturas más altas (entre 200 y 250 °C) para conseguir la consistencia necesaria para moldear los productos.

El plastocrete puede utilizarse para fabricar tejas. Foto: Willy the Wizard. Unsplash.

Colocaron el plástico fundido en moldes y lo comprimieron para reducir los espacios internos. Después de permanecer 24 horas a temperatura ambiente, las piezas fueron retiradas de los moldes y sometidas a diferentes pruebas. Como resultado del experimento, los investigadores obtuvieron tejas de plastocrete.

Al compararlas con la losa de hormigón reforzado, las de plastocrete de 1,5 pulgadas alcanzaron una temperatura máxima de 43 °C, mientras que la losa de referencia llegó a 60 °C. La teja más delgada, de media pulgada, alcanzó 44 °C, unos 16 °C por debajo de la losa de control. Esto apunta a una propiedad interesante: además de reutilizar residuos, el material podría proporcionar cierto aislamiento térmico.

El estudio plantea una idea sencilla: transformar un residuo difícil de gestionar en un producto que pueda utilizarse en construcción. Sin embargo, los propios resultados muestran que todavía existen límites.

El plastocrete presentó una resistencia a la compresión inferior a la del hormigón y los autores advierten que su comportamiento impide utilizarlo como elemento estructural sometido a flexión. Además, el proceso de fabricación requiere calentar el plástico a temperaturas elevadas. Estiman que son controles sobre el tipo de plástico, las temperaturas de procesamiento, las emisiones, la durabilidad y el comportamiento del material a largo plazo.

En las conclusiones, los investigadores explican que “estas tejas pueden utilizarse en revestimientos de alcantarillado y canales, o en zonas donde se prevea un ataque químico”. Además, “son ideales para el aislamiento térmico de techos y paredes exteriores”. Aseguran que “la fabricación del compuesto de plastocrete requiere menos tiempo y, por eso, estos bloques estuvieron listos para su uso en 24 horas”.

La acumulación de residuos plásticos es un grave problema ambiental en todo el mundo. Foto: Juan Ignacio Roncoroni. EFE.

Los autores del trabajo dicen que falta investigar el uso de aditivos para reducir el tiempo de fusión y mejorar la consistencia de la pasta fundida. Dicen también que otros residuos plásticos, como botellas PET, podrían servir de materia prima para el plastocrete. Esto abre nuevas posibilidades para la novedosa tecnología.