Terminó la cuenta atrás para el estreno de La Odisea, la ambiciosa adaptación de Christopher Nolan del clásico de Homero. La película, una de las más esperadas del año y que durá nada menos que 172 minutos, sitúa a Matt Damon en el papel de Odiseo, el rey de Ítaca que emprende un largo y accidentado viaje de regreso a casa tras la guerra de Troya. Para dar vida a este personaje, el actor estadounidense, de 55 años, tuvo que afrontar una preparación física especialmente exigente.

En una reciente entrevista concedida a la BBC, Damon desvela algunas de las claves que le permitieron llegar al rodaje en plena forma. Más allá de las largas horas de gimnasio, asegura que el verdadero secreto estuvo en la disciplina diaria y en tener un objetivo muy claro. “La mejor manera de estar en forma es ponerse una fecha límite. No hay nada como una fecha límite”, afirma. “Todo se convierte en un trabajo de 24 horas. Piensas constantemente en lo que comes, en el descanso que necesitas y en cada entrenamiento”.

Damon desvela algunas de las claves que le permitieron llegar al rodaje en plena forma. Foto: IG/matt_damon_official

La disciplina empieza mucho antes de entrar en el gimnasio

Damon es una persona muy activa que busca mantenerse en forma a pesar del peso de los años. Desde sus papeles en la saga Bourne, el actor norteamericano entrena entre tres y cinco días por semana, con tres sesiones obligatorias de fuerza centradas en distintos grupos musculares: pecho y tríceps, hombros y piernas, y espalda y bíceps. La rutina combina superseries de ejercicios compuestos y de aislamiento, además de circuitos y otras actividades físicas durante los días en los que no realiza entrenamiento de pesas.

Aun así, La Odisea exigió mucho más que desarrollar masa muscular. Durante meses siguió una rutina muy estricta en la que alimentación, recuperación y ejercicio estaban completamente planificados para lograr que perdiera quince kilos. ”Metí mucho foco, Lo último que quieres es que aparezca la barriga el primer día de rodaje”, bromea durante la conversación.

Su preparación coincidió además con un rodaje especialmente complejo. Nolan apostó, una vez más, por escenarios reales y efectos prácticos, lo que obligó al equipo a desplazarse por localizaciones remotas de Grecia, Sicilia o Islandia. “Es, con diferencia, la película más grande en la que he participado”, asegura. “Si ves mil personas en una batalla, es porque realmente hay mil personas allí. No hay pantallas verdes ni grandes efectos digitales”.

En muchas ocasiones, la jornada empezaba con caminatas de más de veinte minutos hasta los escenarios cargando armaduras y parte del equipo. Damon recuerda que el primer día permitió que un miembro de vestuario transportara la suya y enseguida se sintió incómodo. “Vi que todos los actores llevaban su propia armadura para que el equipo no tuviera que hacerlo y me sentí fatal. Le pedí disculpas y le dije que no volvería a pasar”.

Aprender a vivir con las restricciones

Ni pasta, ni pizza, ni embutidos o quesos italianos. Mientras trabajaban en Favignana, una pequeña isla frente a la costa de Sicilia, Damon veía cómo el resto del equipo disfrutaba de la gastronomía italiana sin poder sumarse. “Veía a todo el mundo comer una pasta fantástica. Fue una auténtica tortura”, reconoce entre risas.

Aun así, asegura que el ambiente creado por Christopher Nolan hacía más llevaderos esos sacrificios. “Parece más una expedición que una película. No hay trato especial para nadie. Si tú estás mojado y pasando frío, él está a cinco metros de ti exactamente igual. Eso crea una sensación muy bonita de que todos remamos en la misma dirección”.

Después de más de tres décadas de carrera, Damon también admite que ha cambiado su forma de vivir la profesión. Ya no siente la necesidad constante de buscar el siguiente proyecto ni la ansiedad de sus primeros años. “Ahora estoy mucho más tranquilo”, explica. Esa experiencia, unida a la disciplina que mantiene cuando un papel lo exige, le ha permitido afrontar uno de los mayores retos físicos de su trayectoria y llegar a La Odisea con la misma determinación que su personaje encara el viaje de regreso a Ítaca.

Esa experiencia, unida a la disciplina que mantiene cuando un papel lo exige, le ha permitido afrontar uno de los mayores retos físicos de su trayectoria y llegar a La Odisea con la misma determinación. Foto: IG/matt_damon_official

Pau Ortiz