Mónica Rubalcava

Los ÁTia Levings no pudo votar en las elecciones de 2004: según relata, su esposo decidía por ambos en el hogar cristiano fundamentalista en el que vivían. Más de dos décadas después, a las puertas de las elecciones legislativas de medio mandato, la escritora dice a EFE que jamás imaginó que el derecho de las mujeres a votar se discutiera "abiertamente en internet".

Levings, autora de las memorias 'A Well-Trained Wife' ('Una esposa bien entrenada'), asegura que los líderes de esas comunidades llevan años restringiendo "sutilmente" la libertad de las mujeres para votar, y que ahora lo hacen "de forma más abierta".

"Sé de primera mano que su objetivo final es cambiar la Constitución y nuestros derechos de ciudadanía como mujeres estadounidenses", afirma.

Sus temores se enmarcan en un debate que cobró visibilidad nacional desde agosto de 2025, cuando el secretario de Defensa, Pete Hegseth, compartió en X un reportaje de CNN en el que el pastor evangélico Douglas Wilson y otros líderes de su red de iglesias defendían el voto por hogar, encabezado por los hombres, y uno de ellos decía que planeaba derogar la Enmienda 19 de la constitución estadounidense, que reconoce el derecho de voto de las mujeres.

El Pentágono aclaró después que Hegseth considera que las mujeres deben poder votar y hasta el momento ningún líder político de peso ha pedido abiertamente derogar esta reforma constitucional, pero la discusión siguió activa.

En febrero de este año, el pastor Dale Partridge afirmó en Instagram que preveía que la enmienda ratificada en 1920 sería derogada en un plazo de diez años, y en junio, influencers y activistas conservadoras defendieron sustituir el voto individual por el único voto por hogar en un evento de Turning Point, la organización del asesinado líder conservador Charlie Kirk.

Levings dejó de votar cuando su esposo, a quien debía llamar "mi señor", decidió que en el hogar votaría solo él, tras leerlo en el blog de Doug Phillips, fundador de Vision Forum Ministries, una organización del movimiento del patriarcado cristiano.

Años después huyó de su matrimonio abusivo y de su aislada casa en Tennessee con sus hijos, y ahora se dedica a escribir y educar sobre el trauma religioso y el fundamentalismo cristiano, pero su experiencia ilustra cómo determinadas interpretaciones religiosas sobre la autoridad masculina pueden trasladarse a la vida política.

"Toman de la Escritura (la Biblia) lo que quieren tomar, que es el poder masculino, y luego lo aplican a todo, incluido el poder político", explica.

Una idea minoritaria no tan imposible

Juliet Williams, profesora del Departamento de Estudios de Género de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), no considera inminente una derogación de la Enmienda 19, cuyo cambio exigiría el respaldo de dos tercios de ambas cámaras del Congreso y la ratificación de tres cuartas partes de los estados. Sin embargo, advierte de que el debate importa en estas elecciones.

Hace unos años, dijo, habría considerado la idea "completamente irreal", pero hoy ya no le parece descartable. "Creo que tenemos que reconocer que todas las barreras de protección que pensábamos que existían ya no están", relató a