El casamiento contó con todos los lujos. Incluyó unos 200 invitados, hubo famosos de primer nivel y contó con los shows musicales del colombiano Carlos Vives y los Gipsy Kings. La fiesta, que se hizo el sábado 24 de octubre en el salón Rut Haus en la Costanera Norte, fue para celebrar la unión entre Pablo Otero, el empresario conocido come el señor del tabaco, y la bailarina y coreógrafa uruguaya Andrea Ghidone.

Otero es el dueño de Tabacalera Sarandí y hombre fuerte del sector de los cigarrillos. En agosto del año pasado, tras años de litigio, la Corte Suprema falló en su contra y declaró que el impuesto mínimo a los cigarrillos -que él se negaba a pagar- era constitucional y lo obligó a ponerse al día con una deuda que acumulo con el ARCA que según estimaciones supera los 1.000 millones de dólares sumando los intereses.

Pero pese a al fallo en su contra, el señor del tabaco aún no pagó un centavo. Para frenar la ejecución de esa deuda, Otero recurrió al Tribunal Fiscal de la Nación (TFN), un organismo autárquico que depende del Ministerio de Economía que comanda Luis Caputo y que se especializa en materia tributaria y aduanera. Es un tribunal clave que no tiene poder judicial sino administrativo y que media y define entre los deudores y el ARCA. En los hechos es el encargado de determinar quién tiene razón cuando se trata de deudas fiscales.

Ese organismo es el que ahora tiene que definir -pese a que ya hay un fallo de la Corte que ordenó que Otero pague- si la deuda es legítima. El presidente del tribunal es Miguel Nathan Licht, un abogado especialista en derecho tributario. Al igual que la Corte Suprema, el Tribunal Fiscal de la Nación no tiene plazos para definir, algo que termina favoreciendo al señor del tabaco en su estrategia de evitar pagar su deuda.

Andrea Ghidone y Pablo Otero celebraron su casamiento el sábado 24 de octubre.

En los últimos meses, Tabacalera Sarandí pidió ante el tribunal un peritaje de toda la deuda que le adjudicó el ARCA por los años en que no pagó los impuestos. El organismo ya presentó a su perito y falta que Otero nombre el suyo para avanzar con ese estudio.

Otero se negó a pagar el impuesto mínimo a los cigarrillos desde que se implementó el tributo en 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri. El empresario argumentaba que Tabacalera Sarandí era una pequeña pyme, que se trataba de un tributo desigual y que en su caso pagarlo lo hubiese llevado a la quiebra y al cierre de sus empresas. Lo cierto es que gracias a no pagar ese tributo, Otero aumentó su participación de mercado de un 5% a más del 40% del total del negocio de los cigarrillos. La evasión impositiva le servía a Tabacalera Sarandí para crecer en el mercado y comercializar sus productos a un precio muy bajo, a un tercio del valor de sus competidores.

Gracias a una serie de medidas cautelares que consiguió en la Justicia, durante años evitó pagar el impuesto mínimo hasta que el caso llegó a la Corte. El máximo tribunal falló en su contra en agosto del año pasado y lo obligó a ponerse al día.

Andrea Ghidone y Pablo Otero en su casamiento.

Otero, durante los más de seis años que duró el caso, siempre buscó mostrarse como una víctima y acusó a los medios y empresarios del sector de estar en su contra para dañarlo. Impulsó demandas y amenazó a periodistas. En paralelo, acumuló causas contra él y su empresa. Fue denunciado por presunto lavado de dinero, por vender cigarrillos truchos y por evitar controles de de la ex AFIP.

A quién le interese, debido a la nueva operación mediática en mí contra y debido a mi reciente fiesta de casamiento:
- TS y ninguna de las empresas que intervengo debe miles de millones de USD. Siempre se pagó a derecho. Ese supuesto dinero NUNCA se recaudó, NO EXISTE porque…

— Pablo Marcelo Otero (@pmo_otero) October 27, 2026

Tras el revuelo que genero su ostentoso casamiento, Otero se defendió en sus redes. Sostuvo que no tenía deudas ni causas abiertas y dijo que todo lo gastado en su boda "se pagó con fondos genuino". Y se victimizó: "Sería bueno dejen de ser tan resentidos y admitir que mi único "pecado" es haber desplazado a Marlboro del mercado del tabaco".

Las marcas insignia de Tabacalera Sarandí con las que ganó parte del mercado son Red Point, West, Kiel y Master.

En el último tiempo, Otero intentó despegarse de la compañía. Anunció que iba a dejar la conducción de la empresa tabacalera en manos de Claudia Romero Roura y sostuvo en una entrevista con el diario El País de España que planeaba instalarse en Uruguay para impulsar negocios inmobiliarios y financieros.