Mike Pratt, productor de Dixon, Illinois, fue reconocido como Prairie Farmer Master Farmer 2026 por una trayectoria marcada por crecimiento, continuidad familiar y trabajo comunitario. Su historia empezó en 1972, después de terminar la escuela secundaria, cuando comenzó a trabajar junto a su padre, Ron Pratt.
En aquellos primeros años, Pratt alquilaba 80 acres, criaba 200 cabezas de ganado y tenía 50 cerdas. Con el tiempo, esa escala cambió por completo: hoy la operación familiar trabaja 9.200 acres de maíz, soja y semilla de maíz en el condado de Lee.
Prairie Farmer resumió sus valores con una lista simple: fe, familia, trabajo duro, actitud positiva, humildad, equipo y privilegio de poder dedicarse al campo. Pratt lo explicó con una frase: no se levanta pensando que “tiene” que trabajar, sino que “puede” hacerlo.
Cómo creció la operación familiar
Pratt creció viendo a su familia alquilar casi toda la tierra que trabajaba. Su abuelo cultivó durante 60 años sin ser dueño de campos, y su padre llegó a comprar 80 acres. Esa historia marcó su propia decisión: si iba a dedicar la vida al campo, quería construir una base propia.
Desde 1972, el crecimiento fue gradual. La granja pasó de esos primeros 80 acres a una operación de 9.200 acres. Además, Pratt lleva 53 años produciendo semilla de maíz y trabaja con Wyffels Hybrids desde 1995.
Pratt creció viendo a su familia alquilar casi toda la tierra que trabajaba. Eso marcó su decisión: quería construir una base propia. Foto: farmprogress, vía Holly Spangler.
La semilla de maíz se convirtió en una especialidad dentro de la operación. La familia cultiva alrededor de 2.000 acres de ese rubro cada año, lo que permite diversificar tareas, generar más actividad y sostener una relación técnica estrecha con la compañía semillera.
Ese tipo de producción exige más trabajo que un cultivo convencional. Incluye planificación de lotes, manejo de fechas de siembra, destrucción de hileras macho, uso de riego, cosecha especializada y coordinación con la empresa compradora.
Por qué fue nombrado Master Farmer
El reconocimiento no se apoya solo en la cantidad de acres. También valora la continuidad, la forma de gestionar la empresa, el rol familiar y el compromiso con la comunidad agrícola.
Pratt trabaja con su esposa Susan, sus hijos Andy y Peter, sus nueras y su nieto Ethan. Según Prairie Farmer, su objetivo es dejar una empresa fuerte para sus hijos y sus cinco nietos.
La incorporación de la siguiente generación fue una parte clave de su visión. Cuando sus hijos se sumaron después de la universidad, Pratt buscó ampliar el área de semilla de maíz y darles espacio dentro de una operación con futuro.
Pratt trabaja con su esposa Susan, sus hijos Andy y Peter, sus nueras y su nieto Ethan. Foto: farmprogress, vía Holly Spangler.
Jacob Wyffels, vicepresidente de producción de Wyffels Hybrids, destacó dos rasgos de Pratt: su pasión por la agricultura y su mirada de largo plazo. Según dijo, cada decisión del productor está guiada por la idea de dejar la tierra y la industria mejor para el futuro.
La historia de Pratt tiene un arco clásico del campo estadounidense: un joven que empezó con tierra alquilada, atravesó décadas difíciles, apostó por comprar, crecer y especializarse, y terminó reconocido como uno de los productores destacados de su estado.
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