El gobierno del presidente Donald Trump eliminó este viernes una norma que otorgaba protección automática a las especies clasificadas como amenazadas de extinción, en una nueva modificación de la histórica Ley de Especies en Peligro (Endangered Species Act) impulsada por la administración republicana para reducir regulaciones sobre actividades económicas.

Con el cambio, las especies que sean incorporadas a la lista de "amenazadas" ya no quedarán protegidas de manera inmediata. En cambio, cada una deberá contar con un plan de protección específico, un proceso que puede demorar meses o incluso años y durante el cual las empresas podrán solicitar excepciones para desarrollar proyectos de perforación petrolera, minería, construcción y otras actividades en los hábitats donde viven esos animales o plantas.

Organizaciones ambientalistas advirtieron que la medida dificultará la protección de especies que esperan su incorporación a la lista federal y que enfrentan un riesgo creciente de desaparecer. Entre ellas mencionaron a la mariposa monarca, la tortuga caimán gigante (alligator snapping turtle), el búho moteado de California, además de diversas especies de serpientes, peces, almejas e insectos.

El secretario del Interior, Doug Burgum, defendió la decisión al sostener que la Ley de Especies en Peligro fue utilizada durante demasiado tiempo para bloquear proyectos de infraestructura y desarrollo.

"La ley se ha usado durante demasiado tiempo para detener casi cualquier proyecto nuevo en Estados Unidos, aumentando los costos para las familias, debilitando nuestra competitividad y socavando nuestra seguridad nacional", afirmó Burgum en un comunicado.

Carteles de George Washington y Donald Trump cuelgan en la entrada del Departamento del Interior. Foto: AP/Carolyn Kaster

El funcionario agregó que "el éxito debería medirse por la recuperación de las especies y su salida de la lista de protección, no por seguir agregando más especies".

También cambia la protección de los hábitats

La administración también oficializó una segunda modificación. A partir de ahora, los funcionarios deberán considerar el impacto económico al momento de determinar si un área constituye un hábitat crítico para la supervivencia de una especie.

Los críticos sostienen que ese criterio otorgará mayor influencia a las empresas interesadas en desarrollar proyectos en esas zonas.

"Si se exime a determinadas industrias que destruyen hábitats, en muchos casos se estará eximiendo justamente a la principal amenaza para esas especies", afirmó Noah Greenwald, del Center for Biological Diversity.

Un cambio que ya había intentado Trump

La protección automática para especies amenazadas había sido incorporada para la fauna en 1975 y para las plantas en 1977. Durante el primer mandato de Trump ya se habían impulsado modificaciones similares, aunque luego fueron revertidas por el gobierno de Joe Biden.

La protección automática para especies amenazadas había sido incorporada para la fauna en 1975 y para las plantas en 1977. Foto: AP/Utah Division of Wildlife Resources, Lynn Chamberlain

En 2024, la Rocky Mountain Elk Foundation y el Property and Environment Research Center demandaron a la administración Biden por haber restablecido esas protecciones. Según esas organizaciones, aplicar las mismas restricciones a especies "en peligro" y a especies "amenazadas" desalentaba a los propietarios privados a colaborar en los programas de recuperación.

Jonathan Wood, vicepresidente del centro de investigación con sede en Montana, sostuvo que el nuevo enfoque permitirá "recompensar mejor los avances y fomentar una conservación más proactiva".

Menos protecciones durante el segundo mandato

Hasta el momento, durante el segundo mandato de Trump no se incorporó ninguna especie nueva a las listas federales de especies en peligro o amenazadas. En comparación, durante su primer gobierno se agregaron más de 20 especies y durante la presidencia de Biden alrededor de 60.

Actualmente existen unas 30 especies propuestas para ser incorporadas a la categoría de amenazadas.

Las modificaciones forman parte de una política más amplia de flexibilización de las normas ambientales. En marzo, la administración eximió a las perforaciones de petróleo y gas en el Golfo de México de ciertos requisitos de la Ley de Especies en Peligro. La semana pasada también restringió la definición legal de "daño" a una especie, permitiendo desarrollos en hábitats críticos siempre que los animales no resulten muertos o heridos de manera inmediata.

Además, esta semana el Departamento del Interior redujo significativamente el área considerada hábitat crítico para el lince canadiense en las Montañas Rocosas y anunció que transferirá mayores competencias a los estados para el manejo de la población de osos grizzly, otra demanda histórica de los gobernadores republicanos de Wyoming, Idaho y Montana.

La Ley de Especies en Peligro, aprobada en 1973, es considerada una de las herramientas de conservación más importantes de Estados Unidos y se le atribuye la recuperación de especies emblemáticas como el águila calva y el caimán americano, que lograron salir del borde de la extinción gracias a las protecciones federales.

Con información de AP.