Miriam Domene es madrileña, tiene 35 años y se dedica a la hostelería. Hoy está al frente de un restaurante ubicado en el municipio abulense de La Adrada, donde combina el trabajo diario con los desafíos de mantener un negocio gastronómico.

Aunque nació en la capital española, a los 12 años se mudó con su familia a una comarca al sur de la provincia de Ávila en busca de una mejor calidad de vida.

“Cuando mis padres deciden venir a vivir al Valle del Tiétar vimos que la calidad de vida es enorme, pero las opciones laborales eran muy limitadas”, recuerda.

Aunque estudió Administración y Finanzas, se define como “hostelera de profesión” y lleva 11 años como autónoma y desde hace seis años lidera el staff del local gastronómico.

Miriam, dueña de un restaurante en España: "Los meses que trabajas más son para cubrir los que no llegas"

Sus padres forman parte del equipo de cocina de El Cauce. En total, cinco personas trabajan a diario en el restaurante, aunque los fines de semana suman refuerzos para atender la gran demanda de clientes que llegan desde Madrid.

En octubre de 2020, Miriam tomó las riendas del local, que tiene más de 50 años de historia y se convirtió en un clásico de la comarca.

“Muchos clientes me han contado que se casaron aquí hace muchos años y otros hablan de lo cambiado que está”, cuenta en una entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Miriam Domene tiene 35 años y se dedica a la hostelería. Foto: Captura Instagram.

El restaurante tiene 300 metros cuadrados y se especializa en comida asturiana. “Ofrecemos comida tradicional, menú del día, menú especial de fin de semana y carta. Nuestra especialidad son los cachopos asturianos, con una gran variedad de quesos y embutidos”, explica.

También ofrecen fabada asturiana, chorizos a la sidra, croquetas caseras, arroz con leche y tartas de queso.

En cuanto a los precios, el plato más accesible es el paté de Cabrales casero, a 9,50 euros, mientras que la degustación de cachopines cuesta 50 euros. El menú diario sale 14 euros y el de fin de semana, 22 euros. Ambos incluyen plato principal, bebida, pan y postre o café.

La facturación cambia mucho según la época del año. “No es comparable agosto con febrero”, señala Miriam.

Aunque asegura que se puede vivir del negocio, reconoce que los gastos representan una carga importante, incluso en los meses de buenos ingresos. “Los gastos nos ahogan mucho pese a tener buenos ingresos”, afirma.

El restaurante que lidera Miriam se encuentra en la provincia de Ávila. Foto: Archivo.

El verano es la época de mayor actividad, pero trabajar más no significa necesariamente ganar más. “Los meses que trabajas más son para cubrir los que no llegas”, resume en la entrevista con el medio español.

A más de 20 años de su llegada al Valle del Tiétar, Miriam considera que el mercado laboral sigue siendo complicado. Conseguir personal es uno de los principales desafíos de la hostelería, un sector en el que cada vez menos personas quieren trabajar.

“Veo el futuro complicado. La gente no quiere trabajar en la hostelería y es uno de los principales problemas del sector”, sostiene.

De cara a los próximos años, espera seguir haciendo crecer el negocio y mejorar día a día en el oficio al que lleva más de una década dedicada. “En cuanto a mi futuro, espero seguir prosperando y mejorando día a día haciendo lo que mejor sé hacer”, concluye.