Gabrielle "Coco" Chanel es considerada un ícono de la elegancia a nivel mundial. Su talento redefinió el mundo de la moda y perdura hasta nuestros días. Pocos saben que hay una frase atribuida a su figura que condensa su manera de ver el mundo: "Hay quien piensa que el lujo es lo contrario de la pobreza. No lo es. Es lo contrario de la vulgaridad".

Uno de los aspectos que da un profundo significado a esta frase es que Chanel no habla de dinero, sino de criterio. Podría decirse que la diseñadora traza aquí una distinción que la industria del lujo tardó décadas en asimilar: la riqueza puede comprarlo casi todo, salvo el gusto.

Otra interpretación común de la frase atribuida a Chanel es que lo vulgar no es privativo de quienes tienen poco, sino de quienes, teniendo mucho, no saben qué hacer con ello. Bajo esa lectura, el lujo genuino residiría en la depuración —en quitar antes que agregar— y en la libertad que otorga lo esencial frente a la incomodidad de lo excesivo.

Quién fue Coco Chanel

Gabrielle Bonheur Chanel nació el 19 de agosto de 1883 en Saumur, en el seno de una familia de vendedores ambulantes. Cuando tenía doce años, su madre murió y su padre la entregó a un orfanato administrado por monjas en Aubazine. Allí aprendió a coser. Esa habilidad, adquirida en el contexto más austero posible, fue el único capital con el que comenzó a construir su carrera.

Coco Chanel se labró un nombre propio tras una dura infancia. Foto keystone-sygma

Antes de abrir su primera tienda de sombreros en París en 1910, trabajó como costurera y cantó en clubes nocturnos de Vichy y Moulins, donde el apodo "Coco" quedó pegado a su nombre para siempre.

Su ascenso fue tan deliberado como su estética. En una época en la que la moda femenina exigía corsés, volúmenes exagerados y ornamentos en capas, Chanel fue en dirección contraria. Tomó prestados elementos del vestuario masculino —el jersey, el tweed, el pantalón— y los incorporó a una propuesta para mujeres que querían moverse con libertad. Ese gesto, que hoy parece obvio, fue en su momento una ruptura cultural.

La diseñadora que vistió con lo que tenía a mano

Coco Chanel creó un estilo de alta costura que casi un siglo más tarde sigue marcando pauta.

Su filosofía de diseño fue indisociable de su historia personal. Creció sin nada y aprendió a ver en la sencillez una virtud antes que una carencia. La línea negra del vestido que popularizó en 1926, que Vogue comparó con el Ford T por su universalidad, surgió de esa misma convicción: lo que permanece es lo que no sobra.

Podría decirse que la frase sobre el lujo y la vulgaridad no fue una pose intelectual, sino la descripción más honesta de su método de trabajo. El perfume Chanel N°5, lanzado en 1921, fue el primero en la historia de la alta moda que llevó el nombre de una modista, convirtiendo la identidad del creador en parte del producto.

Coco Chanel usó las telas asociadas a la moda masculina y liberó el cuerpo femenino de los corsets. Foto de keystone/sygma

Su legado todavía trasciende el mundo de la moda:

  • Liberó el cuerpo femenino de una indumentaria pensada por y para la mirada masculina, sin convertir esa liberación en manifiesto político explícito.
  • Redefinió el concepto de elegancia al separarlo del dinero y vincularlo al criterio, algo que cambió los términos del debate dentro y fuera de la industria.
  • Fue pionera en convertir una firma de moda en una identidad cultural global, un modelo que toda la industria del lujo adoptó después.

Hoy, Coco Chanel sigue siendo un símbolo de que el gusto, cuando es genuino, tiene más peso que cualquier fortuna. Murió el 10 de enero de 1971 en el Hotel Ritz de París, donde había vivido durante décadas. Tenía 87 años y se preparaba para lanzar una nueva colección.