La ampliación temporal del cupo de importación de carne vacuna en Estados Unidos buscaba aliviar el precio de la carne molida, uno de los productos más sensibles para el bolsillo de las familias. Sin embargo, el análisis de la American Farm Bureau Federation mostró que el efecto fue mucho menor al esperado.

La entidad siguió el precio diario de carne molida 80% magra en 41 supermercados de 22 estados desde el 2 de septiembre, un día después de la entrada en vigor de la medida. El resultado fue claro: en 30 de los 41 comercios, el precio se mantuvo igual que al inicio del relevamiento.

El promedio apenas bajó de 7,29 dólares a 7,13 dólares por libra, una reducción de 16 centavos. La caída quedó muy lejos del descuento de 25% que el esquema buscaba alentar para la carne importada bajo el nuevo cupo.

Qué mostró el relevamiento

El informe de la American Farm Bureau Federation sostuvo que la rebaja arancelaria para recortes destinados a carne molida no se trasladó de forma visible a los consumidores. Según el relevamiento, hubo tiendas donde el precio bajó por un corto período y luego volvió al nivel original.

La entidad también señaló que siete supermercados terminaron el período con precios más bajos, pero solo tres llegaron al descuento de 25% que la proclamación buscaba incentivar. En cuatro ciudades, los precios incluso subieron: Des Moines, Davenport, East Lansing y Denver.

Los ganaderos estadounidenses reciben apenas 3,3 centavos por cada dólar gastado en alimentos en el supermercado, una vez descontados sus costos. Foto: AFP.

El dato central para los productores es que la importación puede abaratar el ingreso de ciertos recortes al país, pero eso no garantiza una baja directa en el mostrador. La cadena incluye procesamiento, transporte, mano de obra, márgenes comerciales y decisiones de supermercados.

La propia AFBF remarcó que los ganaderos estadounidenses reciben apenas 3,3 centavos por cada dólar gastado en alimentos en el supermercado, una vez descontados sus costos, de acuerdo con datos del Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura.

Por qué los productores cuestionan la medida

El reclamo del sector ganadero apunta a una doble presión. Por un lado, los consumidores no ven una baja clara en el precio de la carne picada. Por otro, los precios del ganado y de los futuros cayeron desde la proclamación, con productores que reportaron pérdidas de entre 300 y 400 dólares por cabeza frente a valores de dos meses antes.

La Federación Agrícola sostuvo que el problema de fondo no es solo el volumen de importaciones, sino la reducción del rodeo estadounidense. Según su análisis, la oferta local enfrenta limitaciones por una menor cantidad de terneros y por un proceso lento para reconstruir el stock ganadero.

Según un análisis, la oferta local enfrenta limitaciones por una menor cantidad de terneros y por un proceso lento para reconstruir el stock ganadero. Foto: Bloomberg.

La discusión, entonces, va más allá de una medida comercial. La pregunta es si importar más carne puede aliviar el precio final o si el verdadero cuello de botella está en la producción local, la concentración de la cadena y los costos intermedios.

Para los ganaderos críticos, el relevamiento de supermercados refuerza su argumento: la carne importada puede entrar con mejores condiciones, pero eso no significa que el consumidor pague mucho menos. En el campo, mientras tanto, el temor es que la presión sobre precios del ganado llegue antes que cualquier alivio real en la góndola.