La escritora y licenciada en Psicología Natalia Zito recuerda las carcajadas que compartió con sus hijos durante la lectura del libro Las cosas que odio y otras exageraciones, de Ana María Shua. Invitada por Clarín a imaginar qué libro le regalaría a la niña que fue, elige ese y explica: "Es un libro de poesía para niños que hemos disfrutado en voz alta con mis dos hijos".
Natalia Zito. Télam
Además de terapeuta y de tallerista, Zito es autora de los cuentos del libro Agua del mismo caño (Enero), del que realizó una adaptación para teatro; del ensayo sobre la escritura de ficción con material autobiográfico, Traidores (Tilde) y de las novelas Rara y Vos (Planeta Emecé), entre otras. Además, sus narraciones breves aparecen en antologías de Argentina, México y Estados Unidos.
Zito enseña en la escuela EntrePalabras y en la Universidad de San Isidro. Además, coordina el taller de lectura y escritura Escribir con otros. Ha dictado talleres en el Laboratorio FILBA y en la Fundación La Balandra y publica artículos en diversos medios culturales como JotDown (España), Firmament (USA), Clarín, Infobae y Anfibia (Argentina), así como en revistas y medios especializados en psicoanálisis.
"Nos hemos reído a carcajadas –retoma sobre la lectura del libro de Shua compartida con sus hijos– porque tiene esa magia de la literatura: en medio de risas y odios, no solo acerca naturalmente la poesía a los niños, sino que transmite algo que me hubiera venido bien saber cuando era chica: que la literatura también sirve para odiar, que odiar es parte del asunto y que, eventualmente, se puede hacer algo bello con eso".
Una familia que ame los libros
Y se anima a un extra que tiene mucho sentido: "Y ahora que lo pienso, ya que estoy, también le regalaría una familia en la que la literatura fuera algo importante".
La vida de escritora y terapeuta de Natalia Zito tuvo un cambio de registro el año pasado, cuando la película 27 noches, basada en su libro, dirigida y protagonizada por Daniel Hendler, sobre una adaptación de Mariano Llinás y con la interpretación de Marilú Marini en el papel de una anciana rica y excéntrica que es ingresada a una clínica psiquiátrica por pedido de sus hijas, la llevó a las salas y premiaciones del mundo.
La película fue estrenada en septiembre de 2025 durante el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde compitió por la Concha de Oro en la sección oficial y llegó a los cines argentinos en octubre de ese mismo año, antes de pasar a la plataforma Netflix.
Natalia Zito. Télam
Pero si tiene que analizar la potencia de lo visual y de la palabra impresa, Zito cree que una de las claves está en el tiempo. "La velocidad de esos medios virtuales es distinta de la realidad y, para soportar la realidad, para crecer, hace falta ser capaz de construir y confiar en tiempos prolongados, saber tirar la caña lejos y esperar".
La autora sigue: "Pero, a su vez, para poder esperar hace falta un lugar, no se puede mantener la calma si uno siente que se está quedando afuera. La literatura, en la medida en que es parte del mundo, pero a la vez está afuera, resulta una forma de orientarse hacia dónde puede haber un lugar genuino en el mundo, aun si ese pequeño lector odia todo, aun si se parece más al hombre del subsuelo de Dostoievski que a un streamer exitoso".
Y advierte: "Vivimos en una época en la que todo pasa por el brillo de la pantalla y eso, sabemos, no es un verdadero lugar, es un lugar del que permanentemente estamos cayendo, por eso es adictivo. Los libros dan otra cosa: lugar y tiempo, la capacidad para ir tejiendo, porque leer es eso: ir tejiendo dentro, palabra a palabra, letra a letra. Eso te da una música, un ritmo, que cuando se vuelve propio, puede ser indestructible".
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