En la Bolsa de Toronto y su mercado para empresas en crecimiento cotizan 52 compañías con 153 propiedades mineras en Argentina. Sobre esa presencia, Canadá busca fortalecer la formación de quienes deben preparar, evaluar y financiar proyectos en el país. El objetivo es achicar la distancia que separa un recurso bajo tierra de una inversión capaz de ponerlo en producción.
Ese fue el eje de un workshop desarrollado por la Universidad de Toronto, con apoyo del Gobierno canadiense y realizado en la Universidad Torcuato Di Tella. Reunió a funcionarios, representantes de mineras, proveedores y consultores, con contenidos de economía, finanzas y criterios ambientales y sociales.
En la apertura, el embajador de Canadá, Stewart Wheeler, describió un cambio en las conversaciones sobre Argentina durante sus dos últimas participaciones en la PDAC, la convención global minera que cada año se realiza en Toronto.
En la primera, recordó, los inversores se preguntaban si entrar al país y si habría estabilidad. En la siguiente, sostuvo, la discusión había cambiado: “La cuestión ya no es Argentina sí o no, la cuestión es Argentina sí o sí. Vamos, pero ¿cómo?”
La formación también integra la estrategia internacional canadiense. El embajador vinculó el programa con la cooperación de Canadá y sus socios del G7 para desarrollar cadenas de suministro de minerales críticos. “Argentina puede extraer valiosas experiencias de este modelo”, afirmó, Lo encuadró en el acuerdo bilateral sobre minerales críticos y sostenibilidad minera firmado en la PDAC de 2025.
El programa ofrece herramientas para la evaluación de proyectos y aborda distintas formas de obtener fondos.
Desde la Secretaría de Minería de la Nación, Mario Thiem, subsecretario de Desarrollo Minero, puso el foco en las condiciones para invertir. “El potencial geológico no necesariamente significa que un proyecto va a ser viable económicamente”, señaló.
A los recursos deben sumarse un marco legal e institucional adecuado, condiciones económicas favorables y confianza de los inversores y las comunidades.
Thiem señaló que, para conseguir financiamiento, un proyecto debe presentar estimaciones consistentes de precios, ingresos y costos, y prever cómo respondería ante cambios en esas condiciones.
Explicó que el programa ofrece herramientas para esa evaluación y aborda distintas formas de obtener fondos: aportes de los accionistas, préstamos, emisión de acciones en Bolsa y acuerdos que permiten recibir dinero a cambio de regalías o de una parte de la producción futura.
De la apertura del curso también participó Guillaume Légaré, responsable para América del Sur de la Bolsa de Toronto y de TSX Venture Exchange, el mercado canadiense que financia a empresas emergentes, quien agregó otro requisito: la calidad del equipo que conduce el proyecto.
Según explicó, el acceso al capital depende también de la capacidad de gestión. En sus recorridas por la región encontraron iniciativas que necesitan financiamiento, pero requieren preparación para presentarse ante el mercado.
Ese trabajo alcanza especialmente a las empresas junior, dedicadas a explorar y desarrollar proyectos. La TSX Venture Exchange, dijo, permite que compañías de menor tamaño busquen capital para avanzar y, eventualmente, pasen a la bolsa principal, la Toronto Stock Exchange. Intervienen asesores técnicos, abogados, intermediarios e inversores que conocen los riesgos de la actividad.
La jurisdicción también pesa. Al responder sobre el riesgo argentino, el representante distinguió las condiciones nacionales de las provinciales y valoró que las provincias, dueñas de los recursos, tengan un papel activo.
Mencionó a San Juan como una jurisdicción bien posicionada entre los inversores. En paralelo, la Bolsa de Toronto organiza una ronda en Mendoza para acercar 40 proyectos de la región a 12 inversores canadienses.
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