En el contexto de la alta sensibilidad que impera entre Argentina y Chile por las estrechas relaciones de Punta Arenas con las Islas Malvinas, y por los reiterados errores de funcionarios en Buenos Aires sobre la soberanía del Estrecho de Magallanes, que es chilena, informes que llegan desde Santiago sacaron a relucir las relaciones menos conocidas entre Uruguay y el disputado archipiélago.

Las mismas buscan descomprimir el encono argentino por el creciente apoyo logístico que el sector privado trasandino les da a las Malvinas, así como por el estrecho vínculo entre militares británicos y chilenos. Pero, vistas en detalle, las relaciones entre los orientales y los isleños son inmensas y consolidadas.

Y se sabe muy poco de la aceitada ruta marítima que mantienen Montevideo y Puerto Argentino/Stanley mensualmente. Es la que abastece a las Islas Malvinas por mar desde hace años.

Tampoco se conocen mucho sus estrategias para esquivar las sanciones de este país y por qué el Gobierno de Javier Milei no podrá hacer nada contra ellas pese a su giro político: de buscar el diálogo y el fin de los obstáculos para las islas, endureció el castigo para las actividades pesqueras y petroleras. Más aún, inició un reclamo ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, de Hamburgo, para que se impongan medidas cautelares al Reino Unido con el objetivo de que se frenen las actividades hidrocarburíferas que se desarrollan en el archipiélago.

Los informes del diario La Segunda dan cuenta de que el MV Unispirit zarpa cada mes desde el modernizado puerto de Montevideo rumbo a las Malvinas, con capacidad potencial para cargar entre 100 y 200 contenedores —hasta más 470—, y de entre 1.500 y 2.000 toneladas posibles solo en la ida. Una búsqueda de este diario da cuenta de que MV Unispirit (IMO: 9356402) es la primera embarcación portacontenedores con "propietarios en las Islas Falkland (Malvinas)", y que fue adquirida en 2025 por la empresa Consolidated Fisheries Ltd (CFL) en Montevideo. Aparece en cooperación con socios navieros de Hamburgo, Uniatlantico Shipping y Held Shipping. Se lo llama también "portacontenedores".

Si bien tarda entre cuatro y cinco días en llegar a destino, el MV Unispirit es fundamental para compensar la única ruta aérea que tienen las islas con América del Sur: el vuelo semanal de LATAM de Punta Arenas a Mount Pleasant, que una vez por mes hace escala en Río Gallegos, Santa Cruz.

A principios de año el buque tuvo retrasos prolongados al entrar a mantenimiento en Niterói, Río de Janeiro. Ello obligó a las islas a desenfundar planes de contingencia para el abastecimiento de las islas. El buque les lleva cargas de todo tipo, no tanto de alimentos frescos, pero sí otras comidas, además de carga pesada e industrial.

Por ello, para las Malvinas es tan importante la entrada al mercado del Danstar, de la naviera Eastern Island. Se trata de la nueva ruta que encendió aún más la polémica entre chilenos y argentinos. Operará desde el 11 de noviembre, y es un misterio cómo sorteará el endurecimiento de las sanciones y las amenazas argentinas. El buque partirá de Valparaíso, con salida final desde Punta Arenas rumbo a Puerto Argentino/Stanley. Y tiene que navegar por el Estrecho de Magallanes para salir al Atlántico. No se ha informado si atravesará o no el mar Argentino en su tránsito al archipiélago.

Es un barco de carga logística con capacidad para llevar materiales pesados. Se afirma que también abastecerá los preparativos para el boom petrolero que esperan iniciar la israelí Navitas y la británica Rockhopper, si el Tribunal del Mar no lo impide.

En los últimos meses se habló de la impresionante relación de Chile con las Malvinas, cuyo bastión es Punta Arenas y su intendente, Claudio Radonich, que llama a las islas Falkland y defiende el control de facto británico de las islas que reclama la Argentina.

Pero los vínculos de las islas con Uruguay también son impresionantes. Si días atrás una nueva carga salió con el MV Unispirit rumbo a las Islas Malvinas, ya suman unos diez envíos de los 12 proyectados para completar el año.

Y detrás de este tránsito hay datos muy curiosos. El MV Unispirit utiliza para navegar por la zona la bandera de Antigua y Barbuda, una isla del Caribe. Esquiva así una prohibición vigente en el Mercosur que impide que buques con la insignia de las «Islas Falkland» utilicen sus puertos. A decir verdad, con el correr de los años, la prohibición de la bandera isleña se ha visto sorteada de diversas maneras. Los barcos cambian las banderas o directamente no la respetan. Si la Argentina lo detecta, protesta. Pero muchas veces pasa desapercibido.

Ello también se ve en la entrada a puertos de la región de grandes buques o aviones militares de Gran Bretaña. Los reclamos argentinos a sus vecinos son difíciles de cumplir por la dinámica del comercio internacional y porque, además, Londres cosechó fuertes vínculos con todos los países vecinos, aunque, en lo formal, estos reconozcan el reclamo de soberanía argentino sobre las Malvinas frente al Reino Unido.

Otra curiosidad es que el MV Unispirit navega en aguas internacionales, a solo 22 kilómetros de la costa argentina, para no entrar en lo que se conoce como mar Argentino.

Uruguay, como Chile, Brasil y todos los países latinoamericanos, respalda formalmente los derechos de soberanía reclamados por la Argentina sobre las Islas Malvinas, las islas Sandwich del Sur y las Georgias del Sur, además de sus espacios circundantes.

Pero nunca dejó su vínculo histórico, desde tiempos coloniales, cuando el Apostadero Naval de Montevideo se utilizó para la conexión marítima con las islas. Fue la primera.

El puerto de Montevideo funcionó siempre como un nodo clave de abastecimiento logístico y de tránsito para barcos y empresas que tienen negocios en el Atlántico Sur.

Y se sostienen vuelos y todo tipo de tránsito a través del Aeropuerto Internacional de Carrasco para británicos e isleños.

Recientemente creció la polémica sobre si Uruguay iba a tender o no un cable submarino para comunicaciones desde las costas uruguayas hasta las Malvinas. El Gobierno de Yamandú Orsi lo desmintió. Pero sí es un hecho que los isleños lo estuvieron pidiendo y estudiando, y que un barco a la altura de Punta del Este estuvo haciendo estudios al respecto.

Por último, todos los años, los habitantes de Malvinas montan un stand agroganadero en la llamada Expo Prado, que se hace en Montevideo, y se presentan con el cartel de Falkland Islands. La Argentina protesta, pero el stand nunca fue retirado. Más bien, creció en presencia. Como en Chile, un sector empresarial y político reclama su derecho a vincularse soberanamente con las Malvinas.