El abuelo llegó hasta Bolivia con su maletín y el clásico muestrario de colores para vender las pinturas que elaboraba en una pequeña planta que nació en un garage de Lomas del Mirador en 1950. Los nietos acaban de anunciar US$ 44 millones de inversión, de los cuales US$ 14 millones se destinan a sus fábricas en la región y US$ 30 millones a sus plantas en el país.

Han pasado varias décadas y en la Argentina, varios ciclones económicos. Pero ya desde el inicio la familia Rodríguez, como muchas empresas que siguen en manos de los fundadores, tuvo ese momento de cristal como se suele llamar a las decisiones que marcan el destino y decidió invertir para crecer en lo suyo. “Nuestra política es la reinversión del 80% de nuestras ganancias”, señala Marysol Rodríguez de la tercera generación.

La planta de Sinteplast

Lideran en la Argentina, con un paso más adelante que el gigante holandés AkzoNobel, con quien compiten en todo el Mercosur. AkzoNobel es el dueño de Alba en el país, de Coral en Brasil y de Inca en Uruguay. En esa industria también talla Tersuave de la familia cordobesa Torre.

Por cierto, Sinteplast parece nadar hoy contra la corriente en una Argentina que padece la crisis de la industria de la construcción. Aunque Miguel Ángel Rodríguez, ingeniero químico de profesión y segunda generación, señala que su principal mercado es el re pintado, más que las nuevas unidades. De allí, tal vez, el énfasis a la salida exportadora que era 10% de la facturación, hoy llega a 20% y aspira alcanzar el 50%.

Por aquí, ampliarán la capacidad para pinturas en polvo, pinturas al agua que son las decorativas y pinturas industriales. Destinan otros US$ 4 millones para su planta de Paraguay, US$ 4,5 millones para mejorar la fábrica de San Pablo y Curitiba en Brasil y US$ 3,5 millones para la de Uruguay. Producen 120 millones de litros por año, facturan US$ 310 millones al año, emplean a 1.200 personas e invierten 2,5% de los ingresos en investigación y desarrollo. Cuentan con una red de 300 franquicias para las pinturerías que se extiende de Jujuy a Tierra del Fuego.

En los inicios y apenas recibido, Miguel Angel contribuyó con uno de los grandes desarrollos al encontrar la fórmula para detener el avance de la humedad en paredes y techos. Ese descubrimiento les permitió diferenciarse y crecer.

Miguel Angel Rodríguez

En 1998 los cuatro hermanos Rodríguez armaron un protocolo familiar para ordenar la incorporación de los 16 representantes de la tercera generación. Los requisitos establecen que no se ingresa a la compañía por portación de apellido sino por vocación y luego del correspondiente título universitario.

Mucho de eso se nota en las 11 hectáreas que ocupa una de sus plantas sobre la autopista Ezeiza-Cañuelas, en la que sobresale un edificio de inmensas proporciones revestido de acero. Es el interior de un depósito inteligente en el que los carritos robots acomodan en 23 pisos lo que va llegando de la fábrica. ​

Se despachan de la mano de otros robots que van armando los pedidos a un ritmo vertiginoso. En otra parte del predio asombra el cerebro de esa fábrica. Hay varias pantallas. que van indicando en función de la demanda. fórmulas para colores y tipos de pinturas que componen un catálogo de miles de productos.

Eso explica otra lógica en el flujo productivo más ajustado a la asistencia integral en la construcción y en la diversificación hacia nuevos materiales relacionados con el universo de la pintura, como revoques, selladores o modificadores de hormigón.

Marysol Rodríguez

Consultados acerca de qué observan hacia adelante, señalan: “Nos estamos preparando para épocas mejores. Es un riesgo, pero nos ha dado resultado de la mano de la eficiencia y la competitividad. Esos tiempos van a llegar. En Brasil el consumo per cápita triplica a la Argentina, hay mucho para crecer”, dicen muy ilusionados.