Lo que sucedió el viernes en Doha no fue casualidad aunque se haya tratado de un hecho histórico porque seis de los principales premios de la gala anual de la Federación Internacional de Hockey quedaron en manos de cuatro jugadores argentinos. El hockey de nuestro país, que tuvo una temporada inolvidable con el título mundial de las Leonas y el tercer puesto conseguido por los Leones en el torneo disputado en Países Bajos y Bélgica, coronó un 2026 fantástico con el reconocimiento a dos seleccionados que están entre los mejores cuatro del mundo ya que el equipo femenino ocupa el segundo lugar del ranking y el masculino, el cuarto.

Tomás Domene, Sofía Cairó, Zoe Díaz y Cristina Cosentino fueron elegidos como los mejores, cada uno en su rubro (los dos primeros fueron los mejores jugadores del año, la tercera resultó la mejor joven y la última, la mejor arquera) y tiñeron de celeste y blanco la noche qatarí. Un par de apuntes al paso: el cordobés se convirtió en el primer argentino en obtener ese premio ya que hasta ahora la máxima distinción individual había tenido representantes exclusivamente en la rama femenina, con Luciana Aymar como su figura más emblemática al recibir el galardón ocho veces, nada menos. En un país en el que hay unos 230 mil jugadores federados de acuerdo a los registros oficiales, de los cuales 30 mil son varones -apenas el 13 por ciento- lo de Domene, goleador de la Pro League y del Mundial con 21 y 10 tantos respectivamente, es para destacar.

Por el lado de Cairó, la autora del penal decisivo en la definición mundialista frente a Países Bajos, lo remarcable es que llegó a lo más alto viniendo de un club que juega en Primera C del Torneo Metropolitano y en una cancha de arena, un tipo de sintético absolutamente diferente al de las superficies de agua (casi que son dos deportes en uno). Díaz, por su lado, fue distinguida por segunda vez en su rubro y repitió lo que había logrado en 2024 para igualar un registro que, entre las argentinas, sólo habían alcanzado Soledad García y María José Granatto, compañera suya en el seleccionado. Y Cosentino, por su parte, al fin tuvo el reconocimiento que merecía desde hacía un par de años con brillantes actuaciones en el arco.

Un dato más: los nominados fueron seleccionados por un panel internacional de especialistas integrado principalmente por entrenadores de seleccionados nacionales, ex jugadores y periodistas de una amplísima trayectoria. La votación, que se desarrolló entre el 15 y el 30 de septiembre, consistió en un sistema en el que todos ellos tuvieron el 55 por ciento del peso de la decisión final mientras los capitanes de los seleccionados, medios de comunicación y aficionados y otros jugadores representaron el 15 por ciento cada uno. Eso hizo que los premios tuvieran un espíritu súper global y democrático.

¿Cuáles son las características de cada uno? Domene, dueño de una arrastrada letal en el corner corto, es un delantero de área muy bueno, que marca goles de calidad y cuenta con una muy buena visión para elegir el gesto técnico ideal para cada situación de definición. Cairo es una volante integral con muy buenas condiciones y con un panorama único para ver los espacios que se generan para ni siquiera entrar en el duelo individual sino escapar por los lugares libres y llegar al área para asistir o buscar el gol; además es físicamente una privilegiada y dueña de un ida y vuelta incansable. Díaz es otra delantera que posee una gran definición y de muy chica se destacó como una jugadora infalible en el círculo; ataca y elude en velocidad y tiene una formidable definición de revés, un gesto técnico que le permite marcar muchos goles. Al igual que Domene mejoró mucho en el bloqueo, en la parte defensiva, en las presiones y en los movimientos sin la pelota (mucho mérito en este punto por parte de ambos staff). Y Cosentino se destaca por su rol muy protagónico y no sólo ataja jugadas y cortos sino que se transformó en una especialista en los "shoot outs" (en los Juegos Olímpicos de París 2024 ya lo había demostrado también).

El punto es también analizar el por qué del éxito individual enmarcado en un 2026 de enormes logros de los equipos nacionales. Allí está la clave, entonces: saber por qué los jugadores argentinos arrasaron entre los mejores.

Todos los premiados en los Hockey Stars Awards, en una gala copada por el color albiceleste.

El secreto es que los jugadores argentinos hoy son completos. ¿Qué significa eso? El gran Johan Cruyff decía que el futbolista completo es el que sabe eludir cuando debe hacerlo. Y como el fútbol y el hockey tienen muchos puntos en común, vale la cita del neerlandés. Los argentinos no sólo tienen en el presente la habilidad que siempre tuvieron para eludir adversarios y que caracterizó a los grandes habilidosos de la historia (el paquistaní Shahbaz Ahmed, el neerlandés Teun de Nooijer, los australianos Jamie Dwyer y Alyson Annan o la propia Aymar, por supuesto) sino que los encuentra como buenos receptores, buenos pasadores y buenos quitadores. Es decir que hay un equilibrio muy positivo entre lo técnico, lo conceptual y lo táctico. Con ese combo -sumado al estado físico fundamental en un deporte cada vez más intenso y más rápido- están en condiciones para competir de igual a igual con el resto. Otro aspecto clave que se sumó en los últimos años es el de la competencia. en enero de 2019 se creó la Pro Legue y desde entonces tanto Leones como Leonas tienen asegurados 16 partidos contra los otros ocho equipos top del planeta. ¿Que ocurría antes? Mientras los principales equipos llegaban a los Juegos Olímpicos y a los Mundiales con muchísimos más partidos internacionales que los argentinos por una cuestión de recursos económicos, esa diferencia se anuló.

Hay un aspecto que también es necesario remarcar y que en realidad se traslada al resto de los deportistas argentinos: los atletas de nuestro país saben luchar contra las adversidades y en los momentos más difíciles sacan un plus desde su fortaleza mental. Los jugadores de hockey no son la excepción, por supuesto.

El hockey argentino vive un tiempo de grandeza en todo sentido. Más allá de sus graves falencias en la infraestructura, el talento individual lo posiciona entre los mejores del mundo. Los jugadores, los principales protagonistas, hacen su parte guiados por sus entrenadores. Sólo hay que acompañarlos desde más arriba.