El Ballet Contemporáneo del San Martín, que codirigen Andrea Chinetti y Diego Poblete, acaba de estrenar “Paraíso perdido”, una coproducción del Complejo Teatral de Buenos Aires con el Teatro del Canal de Madrid.

Los autores de esta obra extraordinaria son Iratxe Ansa e Igor Bacovich, una pareja de creadores consolidada hace ya una buena cantidad de años y que son, por otra parte, marido y mujer en la vida real.

Iratxe nació en el País Vasco y tuvo un recorrido muy relevante como bailarina en distintas compañías europeas. Igor es de origen italiano y en su recorrido artístico hubo un corte de ocho años en los que se dedicó al trabajo social.

En una entrevista hecha en estos últimos días, Igor definía la tarea que comparte con Iratxe - quizás no exactamente con estas palabras- como absolutamente contemporánea y a la vez rigurosa en las habilidades técnicas que requiere de los bailarines.

La compañía del San Martín ha respondido estupendamente a estas demandas. De sus disposiciones técnicas ya tenemos más que sobradas muestras, así como también de su ductilidad para afrontar las propuestas de los coreógrafos, muy distintos entre sí, que vienen montando obras con ellos.

El Ballet Contemporáneo del San Martín estrenó Paraíso perdido, una creación de Iratxe Ansa e Igor Bacovich sobre las múltiples formas de expresar el amor. Foto: Carlos Furman.

Y en cuanto al lenguaje muy contemporáneo que la pareja de coreógrafos pone en juego, queda muy claro su entendimiento respecto de cómo interpretarlo.

La puesta de Iratxe Ansa e Igor Bacovich encuentra en el movimiento una forma de expresar aquello que no siempre puede decirse. Foto: Carlos Furman.

¿Qué quiere decir esto? Hay que remontarse a varias décadas atrás -hacia la década de 1970- cuando una nueva corriente de la danza escénica nace como continuidad y a la vez diferenciación de la danza moderna que había surgido a comienzos del siglo XX.

Es precisamente lo que hasta hoy denominamos como danza contemporánea , un nuevo lenguaje en aquel momento, más marcado por los estados poéticos que por argumentos o relatos comprensibles a primera vista.

El Teatro San Martín presenta Paraíso perdido junto con La consagración del tango, en un programa que reúne dos miradas diferentes sobre la danza contemporánea. Foto: Carlos Furman.

Esto es por supuesto una gran simplificación de todo lo que la danza contemporánea abarca pero que puede llevarnos a comprender aquello que “Paraíso perdido” nos cuenta sin palabras.

La pieza se estructura en escenas relativamente breves y cada una de ellas gira alrededor de una relación amorosa quizás ya perdida. En “Paraíso perdido” se revela bellamente ese carácter poético mencionado más arriba; porque no sabremos nada de estos personajes: ni quiénes son, ni cómo se llaman, ni qué edad tienen, ni ningún otro dato “real”.

Todo lo que vemos son los muchos modos en que se relacionan entre sí, y es entonces -nada más y nada menos- que podemos recibir como espectadores, emocionadamente, las tantas maneras en que el amor puede expresarse sin utilizar la más mínima palabra; y así también, de este modo, lograr abrirnos paso hacia capas más profundas, más indecibles de las relaciones amorosas.

Lo que no sabemos de estos personajes no tiene la menor importancia; sólo importa aquello a lo que Iratxe Ansa e Igor Bacovich dieron forma con su imaginación y su inventiva coreográfica.

Las relaciones entre los personajes son el centro de Paraíso perdido, una obra que explora el amor desde el lenguaje físico de la danza. Foto: Carlos Furman.

“Paraíso perdido” utiliza ricamente las metáforas que el lenguaje de la danza provee: la utilización del espacio, las dinámicas o energías corporales o el uso del ritmo: cómo, por ejemplo, una mínima detención o prolongación de un movimiento puede contarnos un mundo.

¿Es una obra misteriosa? Sí, en cierto sentido lo es. Pero qué mejor cosa que poder internarse en esa otra dimensión que nos propone “Paraíso perdido”: en ella el “tiempo escénico” es muy diferente al tiempo real o tiempo cronológico: no hay allí pasado ni futuro, sólo un puro presente.

En Paraíso perdido, los cuerpos, los gestos y las pausas construyen una historia sin palabras sobre los vínculos y la ausencia. Fotos: Carlos Furman.

Bienvenida esta obra al repertorio del Ballet Contemporáneo del San Martín.

El programa se completó con la “La consagración del tango”, una obra de la coreógrafa argentina Ana María Stekelman, creada especialmente para Julio Bocca en 1998 y que fue repuesta con el Ballet Contemporáneo del San Martín en el mes de febrero pasado. Sobre esta obra Stekelman dijo: “Quise unir las músicas de Igor Stravinski y Astor Piazzolla. El compositor Edgardo Rudnitzky generó este encuentro de algunos tangos de Piazzolla (“Escualo”, “Movimiento continuo”, “Chin Chin”) con “La consagración de la primavera” de Stravinski. Y de esta manera se entrelazan también en la coreografía la danza contemporánea y el tango. Elegí esta combinación de músicas porque tanto Stravinski como Piazzolla han sido disruptivos cada uno en su tiempo y produjeron un gran quiebre en sus respectivos géneros”.

La sala Martín Coronado recibe la nueva producción del Ballet Contemporáneo del San Martín, una coproducción con el Teatro del Canal de Madrid. Foto: Carlos Furman.

Funciones de jueves a domingo a las 20, hasta el 1° de noviembre, en la sala Maín Coronado del Teatro San Martín, Corrientes 1530.

Opinión: EXCELENTE