María Adame decidió aclarar los límites del trabajo de una cuidadora a domicilio después de recibir un comentario que reducía a las auxiliares a limpiadoras: “No somos limpiadoras ni recaderas”: qué tareas sí deben hacer y cuáles no les corresponden.

Una cuidadora a domicilio asiste a personas que necesitan ayuda para resolver parte de su rutina, desde el aseo hasta la alimentación o los desplazamientos. El límite entre cuidado y servicio doméstico suele desdibujarse dentro de las casas, sobre todo cuando no existen tareas y horarios definidos.

La discusión también alcanza a la Argentina, donde el cuidado no terapéutico tiene una categoría laboral, una escala salarial y obligaciones de registración.

María, cuidadora a domicilio: “No somos limpiadoras ni recaderas”: qué tareas sí deben hacer y cuáles no les corresponden

María no negó que una auxiliar pueda limpiar un baño, ordenar una cocina o hacer una cama. Son tareas relacionadas con la persona atendida y con los espacios que utiliza durante el servicio.

A ese trabajo lo definió como “limpieza funcional. Quedan afuera una limpieza profunda, el mantenimiento completo de la vivienda y los encargos agregados porque la trabajadora ya está dentro de la casa.

María, cuidadora a domicilio: “No somos limpiadoras ni recaderas”: qué tareas sí deben hacer y cuáles no les corresponden.

Tampoco cualquier salida forma parte de la jornada. Ir a la farmacia, hacer una compra, acompañar a una consulta o dar un paseo debe estar previsto en el plan individual, con tiempo y objetivo asignados.

Su planteo aparece en un sector cada vez más exigido. En junio de 2026, España tenía 1.707.328 personas con una prestación efectiva del sistema de dependencia y unas 565.000 trabajadoras vinculadas con la ayuda domiciliaria.

Qué tareas corresponden a una cuidadora y cuáles requieren otro servicio

El centro del trabajo es la asistencia cotidiana. Ayudar a levantarse, vestirse, higienizarse, comer, caminar dentro de la vivienda o sostener una rutina son tareas propias del cuidado personal.

También puede preparar alimentos, cambiar ropa de cama o mantener en condiciones los ambientes usados por la persona. El conflicto aparece cuando se pretende sumar lavado general, planchado para toda la familia o limpieza de otras habitaciones.

Hay otra frontera importante: una cuidadora no reemplaza a una enfermera. Las curaciones complejas y las prácticas que exigen matrícula profesional pertenecen al campo sanitario. María también cuestionó la idea de que usar bata sea una exageración. La prenda responde a higiene y protección en un trabajo con contacto físico, movilización de cuerpos y posible exposición a fluidos.

Cómo se regula el trabajo de cuidadora en la Argentina

En la Argentina, la Ley 26.844 incluye la asistencia y cuidado de personas dentro del régimen de casas particulares cuando una familia contrata tareas no terapéuticas para niños, adultos mayores, personas enfermas o con discapacidad.

La norma excluye las prestaciones exclusivamente terapéuticas o aquellas que requieren habilitación profesional. Acompañar, asistir y cuidar pertenece a una categoría distinta de la atención médica.

Desde julio de 2026, el salario mínimo es de $3.996,45 por hora con retiro y $4.435,86 sin retiro. Para jornada mensual, los pisos son de $505.302,76 y $558.972,92, respectivamente.

Qué tareas corresponden a una cuidadora y cuáles requieren otro servicio.

El registro es obligatorio cualquiera sea la cantidad de horas trabajadas. La inscripción ante ARCA permite acceder a aportes jubilatorios, obra social y cobertura por accidentes laborales.

El INDEC registró que el 11,9% de la población argentina tenía 65 años o más en el Censo 2022. El envejecimiento vuelve más frecuente la contratación de cuidadoras de adultos mayores y amplía una discusión que durante años quedó encerrada entre familiares y trabajadoras.