Los zócalos suelen pasar desapercibidos durante la limpieza del hogar, pero con el tiempo acumulan polvo, pelusas y manchas. Aunque no siempre están a la vista, la suciedad que se concentra en estas superficies puede hacer que cualquier ambiente luzca descuidado.

La buena noticia es que mantenerlos limpios no necesita de productos específicos ni dedicarle una mañana entera de limpieza. Existen dos trucos sencillos y con elementos de uso cotidiano con los que los zócalos pueden quedar impecables en poco tiempo y sin agacharse.

La clave está en sumar los zócalos a la rutina de limpieza del hogar. Si se les quita el polvo con frecuencia, cada vez se tarda menos y toda la casa se ve más prolija y en orden.

Es clave agregar la limpieza de zócalos a la rutina para que no se junte suciedad. Foto: Magnific

Cómo limpiar los zócalos sin agacharte

Con una escoba y un paño de microfibra

Usar una escoba y un paño de microfibra limpio y seco es la opción ideal para la limpieza de rutina de los zócalos y para no agacharse a cada paso.

Para esta técnica, se envuelve el cepillo de la escoba con el paño y se lo sujeta bien para que no se deslice. Luego, se lo pasa con suavidad por el zócalo, de punta a punta de la habitación. Lo conveniente es insistir en las esquinas, ya que ahí se suelen juntar más pelusas.

Se trata de un método práctico para retirar el polvo de forma habitual y evitar que se acumule durante semanas.

Usar una escoba y un paño de microfibra es un truco para mantener limpios los zócalos sin agacharse. Foto: Magnific

Un trapo húmedo y jabón neutro

Cuando aparecen marcas o suciedad más difícil de sacar, entra en juego el segundo método. Se trata de un trapo apenas humedecido con agua y unas gotas de jabón neutro.

Se pasa por las zonas que lo necesitan, sin frotar con mucha fuerza. Es importante no empapar los zócalos, en especial si son de madera o de materiales sensibles a la humedad. Además, antes de aplicar cualquier producto es importante comprobar que sea adecuado para su acabado.

Para finalizar, se seca la superficie con otro paño para que no quede marcas ni restos de humedad.