En una campaña muy particular, caracterizada por muchos días nublados, bajas temperaturas y lluvias por debajo de lo esperado, pese al prónostico de año Niño, el trigo transita su mes clave para la definición del rendimiento.

De acuerdo a las primeras proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en el ciclo actual del cultivo se alcanzaría la segunda mayor producción de los últimos 17 años con 23,8 millones de toneladas tras el récord obtenido en 2025 de 28,5 millones de toneladas. Esto se lograría con un rinde promedio de 35,3 quintales por hectárea, la tercera mejor marca desde el 2010, en un área sembrada de 6,95 millones de hectáreas.

Evolución del rendimiento de trigo. Fuente: BCR.

Sin embargo, varios factores climáticos podrían limitar la producción. La baja radiación solar, las pocas precipitaciones y las heladas tardías, mantienen expectantes y alerta a productores y técnicos, mientras se aguarda el avance del desarrollo de los cultivos para evaluar los daños.

Cristian Russo, jefe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, reconoció que "hay temores por este octubre tan atípico". Según contó, en las encuestas realizadas por su equipo en las últimas semanas, "en las distintas provincias se comenta que por un lado hay potencial para mejorar aún pero también temores por los efectos de este octubre tan extraño sobre el cultivo".

Esta campaña, el trigo arrancó con excelentes reservas, con lluvias dentro de las medias históricas para julio y agosto, en ambos meses se registró elevada humedad y temperaturas mayores a lo normal. Por esto, pese a la buena condición que presentaban los trigos, se indicaba que "el crecimiento estaba estancado porque faltaba frío y sobre todo radiación", recordó el jefe de la GEA.

Aunque en esas condiciones las enfermedades como manchas y royas comenzaron a aparecer, las escasas lluvias y la baja humedad de septiembre permitieron frenar el avance de las enfermedades. A partir de allí, la falta de agua comenzó a ser una limitante. "Octubre estuvo marcado por las bajas temperaturas y la falta de lluvias. Hubo tormentas la primera semana y fuertes acumulados sobre todo en el margen este del país, pero luego, el patrón fue claro: lluvias aisladas, nubosidad y bajas temperaturas que terminaron desembocando en las heladas agronómicas entre el 18 y 19", repasó Russo. De acuerdo con el relevamiento de la BCR, aún no se reportan daños de consideración por este motivo pero habrá que esperar unos días para ver qué pasó con las espigas en desarrollo.

Cristian Russo. Jefe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario.

"Para muchos ingenieros con más de 20 años de carrera, atravesamos un llenado con condiciones que no se han presentado con anterioridad y no se puede prever demasiado que consecuencias tendrán", señaló Russo. Mientras las bajas temperaturas prolongan la etapa de llenado y pueden tener un efecto muy positivo sobre el peso del grano, por otro lado, la falta de radiación podría limitar la producción de fotoasimilados y para muchos técnicos informantes de la BCR, esto puede ser "un factor de descuento".

Rindes por provincia

De acuerdo a las estimaciones de la BCR, para Sana Fe se espera un muy buen rinde provincial de casi 40 quintales por hectárea, que supera, incluso, por una mínima diferencia a Buenos Aires.

"El territorio de mayor potencial triguero muestra que se ha afianzado un escenario de alta productividad. Buenos Aires se perfila para alcanzar un rinde de casi 39,2 quintales por hectárea y en Córdoba el trigo pasa por un escenario bueno pero lejos de lo que fue el año pasado con 33,6 quintales por hectárea", detalló Russo.

Desde la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, los técnicos indican que el rinde sería de 35 quintales por hectárea para la provincia. “Hay que tener en cuenta que el factor foto termal del 15/09 al 15/10 del 2026 tuvo una caída del 10% con relación al año 2025 que tuvo rindes muy altos”.

En Santiago del Estero y Chaco ya está comenzando la cosecha y, según la GEA, "podría dejar sorpresas positivas". "Santiago se perfila para superar el año pasado y no son pocos los lotes que podrían estar superando los 30 quintales por hectárea", destacó Russo. El rendimiento provincial se prevé en 27 quintales por hectárea. Mientras que en Chaco, pese a que el cultivo recibió solo 40 a 50 milímetros de lluvias durante todo el ciclo, se aguardan rindes buenos rindes.