Durante años, el pez Danionella fue una rareza conocida apenas por algunos especialistas. Sin embargo, esa situación cambió por completo tras el anuncio de un ambicioso programa de investigación impulsado por el Instituto Médico Howard Hughes (HHMI) a través de su Janelia Research Campus.
La iniciativa destinará cerca de 1.000 millones de dólares durante los próximos diez años para convertir a este pequeño pez transparente en una pieza clave para comprender el funcionamiento del cerebro y avanzar en el estudio de enfermedades neurológicas mediante nuevas herramientas de inteligencia artificial y técnicas de imagen.
El proyecto reúne a especialistas en neurociencia, biología, ingeniería e inteligencia artificial con un objetivo común: desentrañar cómo las neuronas y los circuitos cerebrales generan comportamientos complejos en los vertebrados.
La iniciativa también buscará desarrollar nuevas herramientas capaces de observar el cerebro en acción mientras los animales se comportan de manera natural.
Según explicó el neurocientífico Nelson Spruston, vicepresidente y director ejecutivo de Janelia, el potencial científico es enorme. "Creo que esta es una de las oportunidades más apasionantes que hemos tenido en toda la historia de Janelia", sostuvo.
Uno de los mayores desafíos será observar el cerebro mientras los peces nadan libremente, sin necesidad de inmovilizarlos.
El investigador agregó que "hay muchas estructuras en el cerebro y el resto del cuerpo de los peces que son claramente similares a las de los humanos", y recordó que numerosos organismos modelo utilizados en investigación "han dado lugar a importantes descubrimientos que, con el tiempo, han derivado en curas y tratamientos para enfermedades devastadoras".
La principal ventaja de Danionella radica en una característica excepcional: mantiene su cuerpo transparente durante toda su vida adulta. A diferencia del pez cebra, ampliamente utilizado en laboratorios, cuya transparencia desaparece pocas semanas después de nacer, este pequeño pez conserva visible su cerebro incluso cuando alcanza la madurez.
Su anatomía también facilita el trabajo científico. Nunca desarrolla escamas, pigmentación ni un cráneo óseo completamente formado, lo que permite obtener imágenes del sistema nervioso con una precisión inédita.
El neurobiólogo Adam Douglass, de la Universidad de Utah, fue uno de los primeros investigadores en trabajar con esta especie hace aproximadamente una década, cuando apenas existía información sobre cómo criarla en laboratorio.
"Todas estas características que dificultan la entrada y salida de fotones del cráneo para la obtención de imágenes están ausentes", explicó el especialista al describir por qué el pez representa una oportunidad única para estudiar el cerebro.
Douglass recordó que, cuando comenzó sus investigaciones, la información disponible era muy limitada. "La única información sobre cómo criarlos en cautividad provenía de Internet", señaló.
Desde entonces, el interés científico creció de forma sostenida y hoy decenas de laboratorios de distintos países utilizan Danionella como organismo modelo para estudiar funciones cerebrales relacionadas con el aprendizaje, la navegación, la comunicación y el comportamiento social.
Aun así, persisten desafíos importantes. El propio Douglass advirtió que la reproducción continúa siendo una de las principales limitaciones del modelo experimental. "No se reproducen a voluntad de la misma manera que el pez cebra", indicó.
Otra de las características que sorprendió a los investigadores fue la capacidad del pez para emitir sonidos audibles. "Recuerdo haber leído publicaciones al principio que mencionaban que vocalizaban, y pensé: 'Es imposible que un pez de este tamaño produzca un sonido audible'", relató Douglass.
Tras realizar pruebas en condiciones silenciosas, el equipo confirmó que los animales intercambian vocalizaciones durante buena parte del día. "Pasan buena parte del día gritándose unos a otros, probablemente por razones tanto buenas como malas", comentó el investigador.
Este pez no desarrolla pigmentación ni un cráneo óseo completamente formado, lo que permite obtener imágenes precisas del sistema nervioso.
El nuevo programa aprovechará además tecnologías desarrolladas previamente por Janelia, entre ellas sistemas de imagen basados en proteínas fluorescentes capaces de registrar la actividad neuronal en tiempo real.
Uno de los mayores desafíos será observar el cerebro mientras los peces nadan libremente, sin necesidad de inmovilizarlos. Para lograrlo, la inteligencia artificial tendrá un papel central, ya que permitirá analizar enormes volúmenes de datos, identificar patrones y generar nuevas hipótesis de investigación.
"Es un reto de ingeniería considerable, pero estamos preparados para afrontarlo", concluyó Spruston. El estudio podría abrir una nueva etapa para la neurociencia y acelerar el conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro humano a partir de uno de los vertebrados más pequeños y transparentes conocidos.
Todavia no hay comentarios aprobados.