Tras el halagüeño parte médico que consignó que el papa no va a necesitar ningún tratamiento luego de la extirpación de un tumor maligno en el pulmón derecho, en la Iglesia argentina daban prácticamente como un hecho la visita del pontífice a Sudamérica después de días de gran incertidumbre desde que el propio León XIV anunció que se iba a operar de un nódulo.
Más aún: en los medios eclesiásticos locales hay quienes creen que es innecesaria una confirmación del viaje por la sencilla razón de que el Vaticano nunca se pronunció poniéndolo en duda, sino que continuó con la organización tanto en lo que compete a los aprestos en Roma como a las directrices a las Conferencias Episcopales y gobiernos de los tres países.
De hecho, está previsto que una avanzada con personal de seguridad, logística y de celebraciones religiosas llegue a fin de mes a Uruguay, otra a Argentina y una tercera a Perú, los países que el papa visitará desde el 6 de noviembre, o sea, a partir de dentro de 15 días.
La primera buena señal ante todo sobre su buena recuperación y en relación con la concreción del viaje se produjo el sábado cuando el médico que lo operó, el profesor Stefano Margaritoria, dijo que no había impedimentos clínicos para realizar el viaje.
Al papa León XIV le entregan flores mientras se retira al finalizar la audiencia general en la plaza de San Pedro. Foto ANSA
La segunda llegó este miércoles con un parte en el que comienza informando que “los estudios histológicos y de las pruebas de biología molecular realizados” que se estaban esperando con ansiedad confirman que se trataba de un adenocarcinoma pulmonar”.
Luego de confirmar que “la enfermedad estaba localizada”, el parte firmado por el médico personal de León XIV, Luigi Carbone, y el propio Margaritora, da la buena noticia de que “una evaluación oncológica posterior confirma que no es necesario ningún tratamiento adicional”.
En realidad, Robert Prevost venía teniendo una franca recuperación al punto de que dejó el policlínico Gemelli el sábado, tres días ante de lo que se venía barajando y al día siguiente cumplió con el rezo del Ángelus dominical de cara a la Plaza de san Pedro.
La mayor sorpresa que este miércoles presidió la Audiencia General en la que ingresó en el papamóvil deteniéndose a alzar y besas bebés, impartió la catequesis y salió a diversas personaliza es como es habitual.
Con la creencia de que efectivamente el viaje se concretará, la pregunta que surge es si reducirá su agenda, pero en el caso de la Argentina en medios eclesiásticos no existe hasta ahora señal alguna en ese sentido.
“Los contactos con Roma son fluidos y las indicaciones prosiguen con la misma intensidad de siempre”, admitieron las fuentes consultadas. La maquinaria en funcionamiento no se detiene.
PB
Todavia no hay comentarios aprobados.