El secreto para vivir más años y con buena calidad de vida parece ser una de las fórmulas más codiciadas de esta época.

En su ensayo El tiempo a nuestro favor: la ciencia de la longevidad (Debate), la periodista española Carmen Lanchares indaga en los hábitos que influyen en la longevidad y en cómo aprovechar los años que tenemos por delante.

Según considera, la longevidad “se ha convertido en una aspiración colectiva”. Sin embargo, como explica la contratapa del libro, la propuesta no es ofrecer fórmulas mágicas, sino comprender mejor el paso del tiempo para actuar en consecuencia.

En ese sentido, Lanchares también pone el foco en la mentalidad con la que afrontamos el envejecimiento y en cómo la edad, cuando deja de ser solo un número y se convierte en un obstáculo, puede limitar las ganas de seguir viviendo, experimentando y haciendo cosas nuevas.

“Tendemos a ver la edad como una condena biológica asociada automáticamente a la decadencia, la enfermedad, la invisibilidad social, la falta de oportunidades o la pérdida de atractivo”, señaló Lanchares en diálogo con AS, a propósito del lanzamiento del libro.

Carmen Lanchares, periodista experta en salud sobre los secretos de la longevidad

La experta en belleza, salud y bienestar explica que, en ocasiones, la edad puede condicionar a una persona a la hora de probar nuevas actividades o animarse a hacer algo que todavía tiene pendiente.

“Nos lleva a veces a autoexcluirnos, renunciando a cosas bajo la típica idea de ‘ya no tengo edad para esto’, poniéndonos límites por lo que marca nuestro DNI”, explica.

La periodista aconseja evitar que la edad sea un obstáculo para hacer cosas nuevas. Foto: ilustración Shuttestock.

Aunque suele decirse que nunca es tarde para empezar, muchas veces cuesta dar el primer paso.

En ese contexto, Lanchares advierte que “pensar en la edad como un enemigo que hay que combatir a cualquier precio puede acabar generando frustración”.

Y agrega: “Considerar la juventud como el único modelo de vida válida es una fuente de insatisfacción permanente”.

Al mismo tiempo, asegura que es un desacierto afrontar esta etapa como un período en el que todos los aspectos de la vida van a ir decayendo, sobre todo porque la mente juega un papel fundamental en la calidad de vida.

“Envejecer es inevitable, pero asumir que cumplir años equivale a dolor y decadencia es un gran error”, señala.

Por otro lado, en la entrevista con el medio español, la periodista también habló sobre la soledad. “La soledad no deseada es un factor de riesgo biológico tan letal como el tabaquismo”, remarca.

Los secretos de la longevidad. Foto: ilustración Shuttestock.

La Organización Mundial de la Salud también advierte sobre sus consecuencias y afirma que “numerosos estudios demuestran que el aislamiento social y la soledad tienen un grave impacto en la salud física y mental, la calidad de vida y la longevidad”.

“Somos seres sociales, y tener vínculos y relaciones afectivas protege el cerebro tanto como el ejercicio o una dieta saludable”, sostiene Lanchares al referirse a la importancia de las relaciones personales.

Y enfatiza: “Mantener los vínculos y los afectos no solo es bienestar emocional, es medicina preventiva”.

A su vez, Lanchares, al igual que numerosos expertos en longevidad, hace hincapié en la actividad física. “Para los expertos no hay duda: el ejercicio es el mejor seguro de vida”, afirma en la entrevista con AS.

Adultos mayores en el gimnasio. Foto: Adobe.

En esa línea, recuerda que hace apenas unos años a los adultos mayores se les recomendaba caminar, mientras que ahora también se les aconseja seguir yendo al gimnasio e incorporar los ejercicios de fuerza como una parte fundamental de la rutina de entrenamiento.

“Para mantener la autonomía y frenar la fragilidad, hay que hacer entrenamiento de fuerza”, indica. Por último, insiste en que la actividad física no solo aporta beneficios al cuerpo, sino también a la mente.

“Ejercitar los músculos tiene beneficios cognitivos, ya que se estimula la liberación en la sangre de moléculas neuroprotectoras que mantienen el cerebro ágil”, concluye.