"Defendamos la alegría". Con esa frase, Isol cerró el discurso inaugural de la 34.ª Feria del Libro Infantil, una intervención que durante casi una hora recorrió la imaginación, la escuela pública, la literatura, la violencia y la infancia. En el regreso de la Feria al Centro de Convenciones Buenos Aires (CEC), la escritora e ilustradora convirtió la apertura oficial en una defensa de la ficción como una forma de resistencia frente al algoritmo y la violencia.

Isol inauguró la Feria del Libro Infantil con la presidenta de la Comisión Infantil de la Feria del Libro, Gabriela Pérez y Ezequiel Martínez, director general de la Feria del Libro. Foto: gentileza Fundación El Libro.

La inauguración dejó un anuncio para el sector editorial: la Fundación El Libro confirmó que ya trabaja en una nueva feria destinada a adolescentes y jóvenes.

Autoridades de la Fundación El Libro, representantes de las cámaras editoriales y referentes de la cultura acompañaron la apertura. En las primeras filas, Isol estuvo junto a su pareja, el dramaturgo y director Rafael Spregelburd, y a su madre.

Entre los asistentes estuvieron presentes Javier Martínez, titular de la Dirección General de Promoción del Libro, Bibliotecas y Cultura del Gobierno de la Ciudad –entre las ausencias notables por razones de agenda se contaron las de Hernán Lombardi y el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, quien confirmó que visitará la feria en los próximos días–.

También dijeron presente Gabriel Waldhuter, secretario de la Fundación El Libro; Susana Itzcovich y Cecilia Repetti, de la comisión organizadora; Juan Pampín y Carlos Horacio Arias, por la Cámara Argentina del Libro; Rodolfo Reyna, vicepresidente de la Cámara Argentina de Publicaciones; y figuras clave de la industria y la cultura, como Canela –quien dio el primer discurso inaugural en 2023– y Gloria Rodrigué, distinguida como editora del año durante el cierre de las Jornadas Profesionales de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Isol inauguró la Feria del Libro Infantil en el Centro de Convenciones Buenos Aires (CEC) con la presidenta de la Comisión Infantil de la Feria del Libro, Gabriela Pérez y Ezequiel Martínez, director general de la Feria del Libro. Foto: gentileza Fundación El Libro.

Recorrido también autobiográfico

El recorrido propuesto por Isol en el escenario fue también autobiográfico. Mientras hablaba, una pantalla proyectaba algunas de las lecturas que marcaron su infancia: las tiras de Mafalda, que leyó obsesivamente a los nueve años; la colección Robin Hood; la mítica revista Humi, de la que aprendió a no subestimar al lector infantil; y Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak.

Abrió su intervención con una reflexión sobre la imaginación. Comparó al ser humano con el hornero, que construye hoy su nido igual que hace siglos, mientras las personas transforman el mundo gracias a su capacidad de imaginar y contar historias. "Serán las historias que nos contamos las que ponen en juego esos momentos de conflicto en los que podemos ser luminosos... la bitácora de nuestro tránsito por esta misteriosa vida", planteó ante un auditorio silencioso.

También reivindicó la escuela pública. Proyectó fotografías de sus años como alumna y recordó a la señorita María del Carmen y a un maestro suplente que despertaron su curiosidad por la lectura. "Un buen docente puede hacer una gran diferencia en la vida de una persona", dijo, antes de reconocer a los maestros que compran libros para sus aulas con dinero de su propio bolsillo. Fue uno de ellos quien le acercó por primera vez la obra de Ray Bradbury.

En la pantalla se podía leer: “Safari en el tiempo s.a. Safaris a cualquier año del pasado. Usted elige el animal, nosotros lo llevamos allí, usted lo mata”. Mientras la pantalla proyectaba el texto, Isol leía: “El anuncio en la pared parecía temblar bajo una móvil película de agua caliente. Eckels sintió que parpadeaba, y el anuncio ardió en la momentánea oscuridad”. Fascinada, leyó "El ruido de un trueno", el cuento de Ray Bradbury en el que una mínima alteración del pasado modifica el futuro. El texto condensó otra de las ideas que atravesaron el discurso: la capacidad de la literatura para transformar la vida cotidiana.

Isol inauguró la Feria del Libro Infantil con un llamado a "defender la alegría". Foto: gentileza Fundación El Libro.

Educación pública

Más adelante defendió la educación pública. Recordó que los cinco premios Nobel argentinos se formaron en universidades nacionales y cuestionó la "monetización de la vida" impulsada por las redes sociales. Frente a esa lógica, definió a la Feria como un espacio de rebelión contra el algoritmo: "En este evento lleno de libros le hacemos una zancadilla al algoritmo, leemos historias que no esperábamos. ¿Cuánto vale ese momento de lectura compartida? Es incalculable".

Citó a la filósofa francesa Anne Dufourmantelle, autora de Elogio de la dulzura (Puissance de la douceur), y recuperó la idea de la dulzura como una forma de enfrentar la violencia. En esa línea, recordó la historia de la "piedra en la cocina", anécdota vinculada a la escritora sueca Astrid Lindgren, quien en 1978 impulsó la prohibición del castigo físico en su país: un niño al que su madre manda a buscar una vara para pegarle vuelve llorando con una piedra y le dice: "No encontré una vara, pero aquí tienes una piedra que me puedes tirar". Conmovida, la madre la puso en un estante como recordatorio de que la violencia nunca es el camino.

En otro tramo del discurso recordó el viaje que hizo en 2018 a Ramala, en Cisjordania, para coordinar talleres de lectura con niñas en campos de refugiados y en Belén junto al Tamer Institute for Community Education, institución distinguida también con el Premio ALMA, con la que desarrolló el libro La costura.

Isol inauguró la Feria del Libro Infantil con un llamado a "defender la alegría". Foto: gentileza Fundación El Libro.

Relató cómo, en ese contexto de ocupación, inventar historias y dibujar se convirtió en una herramienta de alivio y dignidad para los chicos y los mediadores. Las fotos de rostros sonrientes, colores y dibujos acompañaban su relato. Denunció la destrucción reciente del instituto en Gaza y de su biblioteca, y que la bibliotecaria local fue víctima de los ataques.

"Un niño es un niño", enfatizó, recordando que la literatura devuelve la capacidad de ver la humanidad en el otro, más allá de fronteras. Nombró así el dolor de las infancias en Gaza, Israel y Palestina, y lo vinculó con la memoria local: los 250 niños que permanecen apropiados por la última dictadura militar.

Novedad: Feria Juvenil

Antes del cierre de la creadora de Petit, los discursos de las autoridades habían marcado el rumbo logístico y político de esta edición.

La presidenta de la Comisión Infantil de la Feria del Libro, Gabriela Pérez, anunció un cambio de identidad fundamental para el evento: "Como habrán podido notar, ya no es una feria infantil y juvenil sino solo infantil. Las nuevas generaciones de adolescentes y jóvenes piden un lugar de pertenencia propio, y es por ello que hemos decidido desdoblar las ferias y que cada target etario tenga el suyo. Ya estamos trabajando desde la Fundación El Libro en la organización de la nueva Feria Juvenil".

Isol inauguró la Feria del Libro Infantil con un llamado a "defender la alegría". Foto: gentileza Fundación El Libro.

Pérez también resaltó el éxito del programa Chequelibro Escolar, gracias al cual más de 8.000 alumnos de escuelas públicas recibieron un bono de $10.000 para canjear por ejemplares en los más de 60 stands adheridos. "Todos los chicos se fueron de la feria con un libro en la mano", aseguró, y subrayó el apoyo del Ministerio de Capital Humano.

"Este año hemos triplicado la inscripción de escuelas en relación con el año pasado. Nos visitaron 217 escuelas, 864 docentes y 8.116 alumnos", detalló, y mencionó además las Jornadas Docentes y las Jornadas Profesionales que se realizarán en los próximos días. "Y el 31 de julio, a las 17, en esta misma sala, daremos la bienvenida a los ganadores de los Premios Pregonero", agregó.

Se trata de un galardón que se entrega desde 1990 para reconocer a los difusores de la literatura infantil y juvenil. El premio en sí mismo es una réplica de "La Andariega", la mítica carreta-teatro con la que Javier Villafañe recorrió el país, cuyo nombre bautiza la sala principal de la inauguración.

Por su parte, Ezequiel Martínez, director general de la Feria del Libro, destacó la resiliencia de esta "feria nómade" que, tras pasar por el Polo Circo y el Palacio Libertad, regresa al CEC porque la sede anterior "ya quedaba chica" ante la vitalidad del sector editorial infantil. Celebró además la consolidación de la tradición de los discursos inaugurales –iniciada por Canela en 2023, seguida por Pablo Bernasconi en 2024 y María Teresa Andruetto en 2025–, y reafirmó que las infancias merecen "palabras mayores".

En el público, Ezequiel Martínez, director general de la Feria del Libro, junto a Juan Manuel Pampín, presidente de la Cámara Argentina del Libro. Foto: gentileza Fundación El Libro.

Colorín colorado

"En este colorín colorado, todos y cada uno de ellos y nosotros esperamos el mismo final feliz: convertir a los chicos en buenos lectores, respetando su inteligencia y sus ganas de jugar con las palabras y las imágenes, su libertad de imaginar y de elegir su propia historia", señaló Martínez desde el escenario, antes del tradicional corte de cinta. "Con la esperanza de que un día, dentro de algunos años, traigan a sus hijos o sobrinos y les cuenten el cuento de aquel día en que vinieron por primera vez a la Feria del Libro Infantil, y de que ese cuento aún no ha terminado".

Con más de 3.000 metros cuadrados y 70 stands, el Centro de Convenciones volvió a convertirse en la sede de la Feria, con las plazas dedicadas a María Elena Walsh y Elsa Bornemann como ejes de la programación para las infancias.

Isol inauguró la Feria del Libro Infantil con un llamado a "defender la alegría" y firmó libros de sus lectores. Foto: gentileza Fundación El Libro.

La 34.ª Feria del Libro Infantil continuará abierta hasta el domingo 2 de agosto, con entrada libre y gratuita para todo el público, en el horario de 14 a 20. Por disposición de la Fundación El Libro, el predio permanecerá cerrado este domingo por la final del Mundial, y retomará su actividad normal el lunes.

"Defendamos la alegría", dijo Isol antes de despedirse. La ovación llegó antes de que terminara la última palabra. Minutos después, chicos y grandes se acercaron con libros en la mano para pedirle una firma: algunos acababan de comprarlos; otros llegaban con ejemplares gastados por decenas de lecturas.