¿Qué queda de un país cuando su nombre se convierte en huella, marca, imitación y máscara? Sobre esa pregunta se construye Las Ruinas, delirios sobre La Argentina la nueva propuesta del Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC), una creación escénica que pone en diálogo la identidad nacional, la memoria de los cuerpos y las posibilidades expresivas del arte contemporáneo.

Dirigida y coreografiada por Juan Onofri Barbato, con dramaturgia de Laura Sbdar y música original de Ailin Grad, la obra convoca a ocho performers en una experiencia que articula movimiento, teatralidad y música. Pensada especialmente para los subsuelos del CETC, la pieza propone un desplazamiento espacial y temporal que conecta distintas épocas y lenguajes, desde el grotesco criollo de 1933 hasta un futuro mutante no tan lejano.

El punto de partida es la fascinación por la Argentina y por las representaciones que se construyen alrededor de su nombre. Para desplegar esa exploración, la obra recupera dos figuras fundamentales de la danza del siglo XX: la bailarina española Antonia Mercé, conocida como "La Argentina", y el creador japonés Kazuo Ohno, autor de Admirando a La Argentina. Entre ambas referencias se abre un campo de resonancias que permite interrogar la identidad, la apropiación y la persistencia de los gestos a través del tiempo.

Antonia Mercé, conocida como "La Argentina".

Lejos de proponer una reconstrucción histórica, Las Ruinas utiliza estas figuras como impulso para una experiencia escénica que combina procedimientos coreográficos, teatrales y musicales. Organizada en tres actos, la obra despliega un universo en el que el delirio y el humor conviven con preguntas sobre la memoria colectiva y las formas en que una cultura se representa a sí misma.

Entre la experimentación y la ausencia

El origen del proyecto se remonta a octubre de 2024, cuando Laura Sbdar y Juan Onofri Barbato coincidieron en la Escuela de Invierno de Nueva Ópera de la Fundación Williams. Durante 2025, la investigación continuó mediante una residencia de creación en Planta Inclán, respaldada por la misma fundación y desarrollada junto a siete intérpretes.

En ese proceso, Sbdar comenzó a desarrollar la dramaturgia, mientras Onofri Barbato elaboró un dispositivo coreográfico vinculado con su investigación previa en Veneno. La búsqueda afianzó el interés del equipo por la ópera experimental y por las posibilidades de sustraer, traducir y amputar los lenguajes escénicos para producir nuevas formas de expresión.

El creador japonés Kazuo Ohno, autor de Admirando a La Argentina.

La aparición de Antonia Mercé y el homenaje que Kazuo Ohno le dedicó en Admirando a La Argentina incorporaron un eje inesperado a la investigación. A partir de ese encuentro, la memoria y la identidad de los cuerpos pasaron a ocupar un lugar central en la construcción de la pieza.

La propuesta también se inscribe en un contexto social y político atravesado por la crisis y el avance de la ultraderecha a escala global. Frente a ese escenario, el equipo se pregunta qué puede hacer el arte desde la falta, el vacío y aquello que permanece relegado. El agujero, el baldío y el subsuelo aparecen así como imágenes y espacios desde los cuales ensayar una respuesta artística.

Hacia fines de 2025, el CETC formalizó la invitación para presentar la obra en sus subsuelos durante 2026. La escala del proyecto se amplió hasta articular a 20 artistas entre el trabajo escénico y las áreas técnicas. En contraste con la tendencia hacia formatos mínimos e individuales, Las Ruinas apuesta por una construcción colectiva, concebida como una máquina expresiva cambiante en la que el humor y el delirio funcionan como motores de composición.

Dirección y coreografía de Juan Onofri Barbato.

En el CETC

La relación con el espacio es una dimensión fundamental de la obra. Comisionada por el Centro de Experimentación del Teatro Colón y concebida específicamente para sus instalaciones, Las Ruinas propone que el recorrido por los subsuelos forme parte de la experiencia del público.

El equipo artístico se completa con la composición de La Argentina arde, a cargo de Tomi Lebrero, quien también integra el elenco junto a Florencia Ciucci, Mariano Landa, Luis Monroy Grandon, Andrés Molina, Tiago Mousseaud, Paula Servetto y Jorge Thefs. La música original y su interpretación están a cargo de Ailin Grad.

Dramaturgia de Laura Sbdar.

El diseño escenográfico es de Rodrigo Gonzalez Garillo; el vestuario, de Mariana Seropian; y la iluminación, de Matías Sendón. Sofía Martinez Pall participa como asistente de dirección, mientras que Paula Servetto asume también la asistencia coreográfica. La producción está a cargo de Marcela Andrés, con asistencia de Rocío Velazco.

Con el apoyo de la Fundación Williams y Planta investigación & creación transversal, y el acompañamiento de Fundación Santander Argentina a través del Régimen de Promoción Cultural (Mecenazgo) del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, la obra se integra a una línea de experimentación que cruza disciplinas y propone nuevas formas de relación entre artistas, espacio y espectadores.

*Las Ruinas se presenta el 22, 23, 24, 28, 29, 30 y 31 de octubre, a las 20.30; y el 25 de octubre y 1° de noviembre, a las 18, en el Centro de Experimentación del Teatro Colón, Viamonte 1168.

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