La comunidad italiana de Sestri Levante, en Génova, está impactada y horrorizada por la trágica muerte de Alice, una niña de 11 años que había ido a refrescarse a la piscina con su familia durante sus vacaciones. De repente su cabello quedó atrapado en el desagüe de succión de la pileta y ya no pudo salir a la superficie.
Según informa el Corriere della Sera, el incidente ocurrió la tarde del miércoles 15 de julio en el club de playa Bagni Segesta, en el paseo marítimo de Sestri Levante.
El club se encuentra frente a la Baia delle Favole. Foto: Instagram @segesta.sestrilevante
Alice, oriunda de Suisio, llevaba una semana en Liguria con su madre, sus abuelos y sus dos hermanos menores. Los días playeros en el club eran el plan familiar de cada día en medio del verano europeo.
La alarma fue dada por otro niño, que se percató de que Alice no estaba bajo el agua voluntariamente y no lograba salir a la superficie.
El propietario del establecimiento se zambulló y vio que el cabello de la niña estaba atrapado por la válvula de admisión, conectada al sistema de succión de la piscina.
Al no poder liberarla, salió de nuevo a la superficie y pidió desesperado unas tijeras. Le cortó el pelo debajo del agua y pudo sacarla, pero Alice ya estaba inconsciente. Recibió los primeros auxilios al borde de la pileta y luego trajeron un desfibrilador.
Los equipos de rescate realizaron maniobras de reanimación durante 45 minutos, hasta que pudieron trasladarla en helicóptero bajo protocolo de código rojo al Hospital Infantil Gaslini de Génova, donde permaneció ingresada en estado crítico sin recuperar el conocimiento.
Unas horas más tarde, esa misma noche se certificó el trágico fallecimiento y los padres de Alice autorizaron la donación de los órganos.
Inician una investigación tras la trágica muerte de Alice
La Procuraduría de Génova inició una investigación por homicidio culposo por la muerte de Alice. La piscina fue precintada y los investigadores recabaron declaraciones del propietario, del personal y de algunos bañistas.
También se obtuvieron obtenido grabaciones de videovigilancia y fotografías para reconstruir la secuencia de los hechos. Para verificar el funcionamiento del sistema de succión deberán esclarecer qué medidas de supervisión estaban vigentes en la piscina y si todo el equipamiento cumplía con la normativa de seguridad.
Tras darse a conocer la tragedia en los medios italianos, la cuestión de la seguridad en este tipo instalaciones cobró protagonismo. Mirko Damasco, presidente de la asociación Salvagente Italia es una asociación dedicada a la difusión del primer socorro y la seguridad infantil, se especializa en impartir cursos de primeros auxilios pediátricos, prevención de accidentes y maniobras de desobstrucción.
"Los incidentes de este tipo no son accidentes imprevisibles, sino más bien el resultado de normativas que a menudo no se cumplen y de la falta de una cultura de seguridad", indicó Damasco en diálogo con el Corriere della Sera.
"Este es ya el tercer caso relacionado con desagües de succión en lo que va de año y estamos indignados", explicó. "Podemos aprobar todas las leyes que queramos, pero sin inspecciones adecuadas y sanciones significativas, las normativas corren el riesgo de quedarse en simples palabras sobre el papel", manifestó.
Las normativas de seguridad en las piscinas, en la mira
Uno de los primeros puntos planteados por la asociación se refiere al uso obligatorio de gorros de natación. "Mucha gente cree que solo sirven por motivos de higiene, pero en realidad son ante todo un elemento de seguridad, y en un caso así, un gorro de natación podría haberla salvado al evitar que el cabello fuera succionado", sostuvo Damasco.
"En muchas piscinas, como las de campings y clubes de playa, no son obligatorios por falta de normativas", remarcó. Y aseguró que no se trata del comportamiento de los nadadores a título individual, sino todo lo contrario.
La niña quedó atrapada en la piscina del club. Foto: Instagram @segesta.sestrilevante
"En Europa ya se han emitido recomendaciones sobre los sistemas de seguridad para los desagües de las piscinas, pero Italia sigue careciendo de una legislación integral que obligue a realizar las mejoras necesarias en las instalaciones", agregó.
"Existe un proyecto de ley que aborda la seguridad en las piscinas de forma global, desde los desagües y los vallados hasta los sistemas de protección para cuando las piscinas no están en uso, pero lleva mucho tiempo paralizado y nunca ha llegado a promulgarse", reveló.
También expresó que la tecnología también podría ofrecer soluciones inmediatas. "Ya existen sistemas capaces de interrumpir automáticamente la succión o permitir la parada instantánea del sistema mediante un botón de emergencia, pero el problema no es técnico, es cultural", argumentó.
"La gente sigue pensando que 'nunca ha pasado nada', hasta que ocurre una tragedia", insistió. La asociación Salvagente Italia propuso medidas sencillas y de bajo coste, como una señalización más clara cerca de las válvulas de aspiración para advertir a los bañistas de que mantengan la distancia.
"Aprender a nadar debería formar parte del plan de estudios escolar. Un niño que se ahoga no grita ni se agita violentamente como se ve en las películas; puede hundirse bajo el agua en cuestión de segundos sin llamar la atención", lamentó.
"Y la mera presencia de un socorrista no es suficiente, porque si hay 100 personas en el agua, resulta técnicamente imposible detectar a tiempo a alguien en apuros", indicó.
"No es una cuestión de la competencia del socorrista, sino de números, y por eso se recomienda limitar el aforo en piscinas y parques acuáticos para evitar el hacinamiento, que imposibilita una vigilancia eficaz; no se puede sacrificar la seguridad para aumentar los ingresos", concluyó.
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