Cinco policías de Charlotte, en Carolina del Norte, renunciaron después de que una investigación interna descubriera presuntos mensajes racistas intercambiados entre agentes. Un sexto oficial permanece suspendido, mientras las autoridades revisan sus actuaciones y solicitaron la intervención del FBI para investigar posibles violaciones de derechos civiles.
El caso fue confirmado por la jefa del Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg (CMPD), Estella Patterson, quien calificó los mensajes como "profundamente preocupantes" y anunció una revisión de las grabaciones de las cámaras corporales y los registros de detenciones de los agentes involucrados.
Los mensajes fueron descubiertos durante una investigación sobre el uso indebido del sistema de cámaras Flock, una tecnología utilizada por las fuerzas de seguridad para consultar información de vigilancia.
El departamento difundió el lunes los expedientes laborales de los agentes después de recibir una solicitud de acceso a información pública por parte de medios locales.
Quiénes son los policías involucrados en el escándalo de Carolina del Norte
Los cinco agentes que renunciaron fueron identificados como Mateo Juarez, Joseph Kelly, Tredan Maronic, Matthew Osborn y Alexander Larsen. Todos habían ingresado al departamento entre 2023 y 2024.
Patterson había solicitado su despido antes de que se concretaran las renuncias.
Un sexto policía, Jeremiah Todman, contratado en 2022, continúa suspendido mientras avanza la investigación y se espera una revisión por parte de una junta de servicio civil.
De acuerdo con la cadena local WSOC, uno de los agentes había sido presidente de su promoción de reclutas y otro había recibido un reconocimiento como empleado del mes durante este año.
Aunque las autoridades no divulgaron públicamente el contenido completo de los mensajes, ABC News informó que incluían insultos racistas y presuntamente el uso de una expresión ofensiva contra las personas negras.
WSOC también señaló que uno de los intercambios comparaba a los policías con una reunión del Ku Klux Klan, la organización supremacista blanca estadounidense.
Hasta el momento, ninguno de los agentes fue acusado penalmente por el intercambio de mensajes.
Una cámara Flock.
El FBI podría investigar posibles violaciones de derechos civiles
El descubrimiento de las conversaciones llevó a las autoridades a ampliar la investigación más allá de la conducta privada de los policías.
Patterson explicó que el departamento comenzó a revisar las imágenes registradas por las cámaras corporales y los antecedentes de arrestos realizados por los agentes para determinar si sus prejuicios pudieron influir en la manera en que trataron a los ciudadanos.
"Me preocupa que este tipo de comportamiento pueda ser sistémico en todo el departamento", declaró la jefa policial.
También anunció que solicitará al FBI una investigación por posibles violaciones de derechos civiles y que buscará la revocación de las certificaciones estatales que habilitan a los agentes a ejercer funciones policiales.
"Vamos a examinar las interacciones que nuestros agentes tienen con los miembros del público para asegurarnos de que sean ejemplares", sostuvo Patterson.
La funcionaria, que es afroamericana y comenzó su carrera dentro del mismo departamento, reconoció el impacto que el episodio tuvo sobre la confianza de la comunidad.
"Como mujer negra que comenzó su carrera aquí, en este mismo departamento, es especialmente doloroso y desalentador escuchar las preocupaciones de nuestra comunidad sobre el racismo dentro de las filas de esta organización", afirmó.
Patterson también aclaró que los agentes involucrados habían sido contratados antes de que asumiera como jefa, aunque sostuvo que eso no disminuye su responsabilidad de investigar lo ocurrido.
Cómo comenzó la investigación por el uso de cámaras de vigilancia
El caso se originó en una investigación diferente, relacionada con el presunto acceso indebido a información del sistema de cámaras Flock.
Un séptimo agente, Seth Elliot, renunció en agosto después de ser acusado de consultar irregularmente datos del sistema.
Su salida ocurrió pocos días después de que la Oficina Estatal de Investigaciones de Carolina del Norte lo arrestara por acceder ilegalmente a una computadora gubernamental.
Fue durante las pesquisas sobre ese episodio cuando salieron a la luz los presuntos mensajes racistas que involucraban a otros policías.
En un comunicado, el Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg aseguró que mantiene su compromiso con la rendición de cuentas y la transparencia, sin comprometer las investigaciones en curso ni los posibles procedimientos judiciales.
Patterson insistió en que la mayoría de los integrantes de la fuerza cumplen sus tareas con respeto y profesionalismo.
"La inmensa mayoría de nuestros empleados realiza un trabajo excepcional todos los días", afirmó.
Y concluyó: "No permitiremos que la mala conducta de unos pocos defina a toda la organización".
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