Stephanie McCullough tiene casi tres décadas de experiencia en planificación financiera y en 2011 fundó Sofia Financial con el objetivo de ayudar, sobre todo a mujeres, a tomar decisiones económicas con menos estrés. Pero cuando habla de prepararse para la jubilación, su lista va bastante más allá de inversiones, pensiones y cuentas bancarias.

Para ella, una buena transición empieza años antes y obliga a pensar también dónde se vivirá, qué cuerpo se tendrá, cómo se ocuparán los días y quién seguirá formando parte de la vida cotidiana.

Video

Los 6 ejercicios clave para generar masa muscular después de los 50 años.

McCullough desarrolló estas ideas junto con el también asesor Kevin Gaines en un episodio del podcast Take Back Retirement. Ambos utilizaron como punto de partida una lista de HerMoney, pero fueron sumando su propia experiencia profesional y personal.

McCullough, que tenía 59 años cuando grabaron el episodio, reconoció que muchas de esas decisiones ya habían dejado de ser teorías lejanas para convertirse en asuntos que ella misma debía empezar a resolver.

Uno de sus consejos más concretos es revisar la vivienda antes de jubilarse y adaptarla si es necesario. Si el techo, la climatización, la cocina o alguna instalación necesitarán una reforma durante la próxima década, plantea si resulta más sencillo afrontar el gasto mientras todavía entra un salario que hacerlo después utilizando los ahorros.

Stephanie McCullough. Foto: Youtube

Y, al mismo tiempo, recomienda pensar en la vejez: ducha sin escalón, dormitorio en la planta baja y puertas más anchas. “Hoy puedes hacerle un verdadero regalo a tu yo de 85 años”, resume.

El mismo principio aparece cuando habla de salud. McCullough contó en el podcast que trabaja dos veces por semana con un entrenador personal porque sabe que, si dependiera solo de su voluntad, probablemente no levantaría pesas. De allí sale otra recomendación: “Invierte ahora en tu propio cuerpo”.

Su razonamiento es financiero, pero también práctico: conservar salud y autonomía puede ampliar las opciones que una persona tendrá décadas más tarde.

Preparar el hogar para quitar barreras de acceso y movilidad antes de envejecer es importante. Foto ilustrativa generada XAI

La planificación, además, debería incluir el tiempo. Quien pasó 30 o 40 años con un calendario organizado por reuniones, correos y horarios laborales puede descubrir que jubilarse genera un vacío inesperado. Por eso McCullough aconseja empezar antes actividades como voluntariado, cursos o compromisos regulares. No tanto por la actividad específica, sino para ensayar cómo podría estructurarse una semana cuando desaparezca el trabajo.

También advierte sobre las relaciones. Las amistades laborales no siempre sobreviven intactas cuando desaparece la estructura que mantenía unido al grupo. Construir vínculos fuera del empleo antes de jubilarse puede evitar que la pérdida de la rutina venga acompañada de aislamiento social.

Luego llegan las tareas financieras clásicas: revisar pensiones, comprobar beneficiarios, estudiar cuándo solicitar el Seguro Social y evaluar las posibles estrategias fiscales con años de anticipación. En ese punto, McCullough se muestra especialmente insistente y, al hablar de beneficiarios, llega a repetir: “Por favor, por favor, por favor”.

La asesora propone empezar a preparar la jubilación una década antes de dejar de trabajar. Foto: Shutterstock.

Pero el consejo que refuerza durante todo el episodio es empezar antes de sentirse completamente preparado. La especialista reconoce que una jubilación a diez años vista puede parecer demasiado lejana y, al mismo tiempo, lo bastante cercana como para generar ansiedad.

Su conclusión reduce esa enorme transición a algo bastante manejable: no hay que solucionar hoy los próximos 30 años. “Solo tienes que empezar”, sostiene. Adaptar una ducha, fortalecer el cuerpo, recuperar una amistad o revisar una vieja cuenta pueden parecer pequeñas decisiones aisladas. Para McCullough, juntas son las que pueden darle muchas más opciones a ese futuro yo de 85 años.