Las dos imágenes (portada e interior) del álbum clásico de rock de 1969 In the Court of the Crimson King (En la corte del rey carmesí) de King Crimson hoy adquieren mayor relevancia que nunca. Fueron realizadas por Barry Godber, programador informático amigo del letrista del grupo, Peter Sinfield, y que simplemente dibujaba por afición. Godber creó las imágenes después de escuchar las primeras grabaciones del álbum y se las entregó a Sinfeld quien llegó al estudio con las imágenes ahora famosas escondidas bajo el brazo.
El Ministerio chino de Exteriores sostuvo que la difusión de narrativas de amenaza o fomentar la confrontación solo obstaculizará el proceso de gobernanza de la inteligencia artificial (IA). EFE/ Wu Hao
La banda se sintió cautivada inmediatamente por lo que había producido Godber. La imagen, que se dice está basada en su propio reflejo en un espejo, encapsulaba perfectamente la emoción en estado puro y los temas de otro mundo contenidos en el álbum. La figura central, The Schizoid Man (El hombre esquizoide), domina la portada exterior con un grito tan visceral que casi se puede oir. Este poder visual impactante obligó a muchos a comprar el álbum sin saber nada sobre sus contenidos. Dentro de la portada desplegable, los oyentes se encontraban con otro personaje: The Crimson King (El rey carmesí). De cara redonda y calvo, se lo ve sereno y jovial a primera vista, pero una mirada más minuciosa revela detalles inquietantes, como sus ojos melancólicos y colmillos afilados. En conjunto, estos dos personajes representan los humores cambiantes del álbum, desconcertante y caótico por una parte, melódico y tranquilo por otra.i
Veo en estas dos imágenes el rostro del individuo atrapado en un agente de IA, y la manera en la cual vivencia/personaliza al agente de IA que lo domina, y que no es otro que el propio Satanás. El grito visceral es una imagen bastante apropiada de un individuo tomando conciencia de cómo es totalmente manipulado por los agentes de IA, pero aún más interesante es el rey carmesí cuya sonrisa benevolente y ojos melancólicos cubren la violencia traicionada por los colmillos afilados; por regla general, Satanás se dirige a nosotros con una sonrisa, y comete sus horrores de forma melancólica, como si estuviera triste de tener que lograr su cometido perverso de arrancarnos la piel con sus dientes filosos. Entonces, ¿quién es Satanás?
El otro, por lo demás, muy problemático, Gospel of John (Evangelio de Juan) brinda algunas indicaciones clave sobre cómo comprender al Espíritu Santo, que es el opuesto de Satanás. El término hebreo śāṭān se traduce directamente como "adversario" o "acusador", destacando el papel de acusar a los creyentes delante de Dios (como en el Libro de Job). Al contrario de Satanás, el Espíritu Santo se denomina Paráclito: derivado de para (al lado) y calein (llamar), significa alguien llamado a permanecer al lado de una persona para apoyarla: un ayudante, consolador, consejero o defensor. Aquí está la primera sorpresa: si traducimos la situación en términos de una corte judicial, Satanás es como un fiscal del estado, un tipo complicado al que le gusta poner trampas, mientras el Espíritu Santo es como un abogado defensor que nos asesora acerca de cómo nos sacamos de encima las acusaciones del fiscal.
Unos robots bailan una canción de K-pop durante la apertura del Galaxy Robot Park en Seúl. EFE/ Ruy A. Valdés
¿Qué papel juega la deuda aquí? La estructura tradicional que predomina en la cristiandad católica es que una deuda nuestra (la humanidad caída en el pecado) pagada por (el hijo) del propio Dios que se sacrificó para borrar nuestra deuda y abrir el camino hacia la redención, es un acto que nos endeuda aún más, infinitamente. Aunque yo creo que el protestantismo permite una lectura diferente: nosotros, la humanidad, no estamos eternamente en deuda con Dios por su sacrificio, es el propio Dios que se borra a sí mismo en la cruz y así anula toda la estructura de deuda. El Espíritu Santo es una comunidad de creyentes liberados de toda deuda o culpa constitutiva.
La siguiente característica clave del Espíritu Santo es que, aunque se presenta como persona, principalmente se lo describe como un poder impersonal, como un viento que solo sopla y no sabemos de dónde viene o hacia dónde va: “El viento sopla a donde quiere, y podemos oir su sonido, pero no sabemos de dónde viene o hacia dónde va; y así es con todos los que nacen del Espíritu”. La palabra griega pneuma (al igual que la palabra hebrea rûah) significa tanto “viento” como “espíritu”, y en el juego de este doble significado, “viento” es primario. El Espíritu Santo es el viento anónimo que envuelve y mueve a la comunidad de creyentes, y el Gospel of John no teme extraer la conclusión radical: ya que el Espíritu Santo llegó como reemplazo del Cristo muerto, fue una ventaja para los discípulos que Jesús “se fuera hacia el Padre” (es decir, sufriera una muerte terrible en la cruz): si no hubiera ido, el Espíritu no habría venido. Esto hay que leerlo de manera literal y radical, la llegada del Espíritu Santo ya es la segunda llegada.
Diálogo Global sobre Gobernanza de la Inteligencia Artificial (IA), en Ginebra, Suiza, el 6 de julio de 2026. Foto: Xinhua/Lian Yi.
Hoy para nosotros la gran tentación es, por supuesto, concebir el gran Otro digital como una nueva forma del Espíritu Santo, como el protector que nos defiende y nos conduce en la dirección correcta. ¿Pero, cómo lo hace, no solo a nivel de contenido, sino también a nivel de su forma? La manera en la que la IA controla nuestras vidas alcanza alturas cada vez más nuevas. Es suficiente con mencionar a OpenClaw, una herramienta de inteligencia artificial autónoma china que se puede programar para llevar a cabo tareas sin parar con control total del dispositivo del usuario. En lugar de usar un formato simple de preguntas y respuestas como la mayoría de los chatbots de IA, OpenClaw utiliza la misma tecnología subyacente para operar aplicaciones de manera independiente, navegadores de Internet o artículos del hogar inteligentes basados en comandos a través de aplicaciones de mensajería utilizadas comúnmente, como WhatsApp. Sin embargo, veo una amenaza mucho más radical en el desarrollo de un cerebro conectado. Recientemente supimos que la empresa de implante cerebral de Elon Musk, Neuralink, comenzará la "producción en gran volumen" de dispositivos informáticos de interfaz cerebro-computadora y avanzará hacia un procedimiento quirúrgico completamente automatizado en 2026. El implante está diseñado para ayudar a personas con condiciones como una lesión en la médula espinal. El primer paciente lo utilizó para jugar videojuegos, navegar por Internet, postear en las redes sociales y mover un cursor en una laptop. Como de costumbre, se presenta al implante como un dispositivo para ayudar a personas con discapacidades; pero, ¿qué pasa con el control del pensamiento?
Independientemente de estas cuestiones, debemos formular aquí una pregunta de autoridad. Con la modernidad, el principio que prevalece es: ninguna autoridad debería ordenar a las personas, la propias personas deberían reinar. Sin embargo, en el populismo actual, el lado obsceno y oscuro de la referencia a las personas se hizo también palpable. Las personas a las cuales el populismo se refiere no existen: el populismo es por definición una máscara de poder, es una entidad fantaseada evocada por nuevos amos para justificar su rol como servidores de las personas, habilitándolos a desestimar a sus oponentes como los enemigos de la gente. El primer paso hacia el populismo se dio hace siglos cuando, para contrarrestar la pérdida de la autoridad tradicional, el líder (rey) se autoproclamaba como un servidor. Federico el Grande se definió a sí mismo como “el primer servidor del Estado”, y es así como, desde el comienzo de la Ilustración en adelante, un amo justifica su gobierno: él es en realidad el servidor más grande, el servidor de todos sus súbditos/servidores. Aunque existen diferentes modalidades de esta posición de “servir a los servidores”, desde la tecnocracia y el fundamentalismo religioso hasta un amo-payaso obsceno, o incluso, como se puede caracterizar a Mao Tsé Tung, como un “Señor del Desorden”, un amo que organiza rebeliones periódicamente en contra del orden instalado por él mismo.
Exposición inmersiva 'Machine Dreams: Rainforest' (Sueños de máquina: Selva tropical), en Dataland, el primer museo de inteligencia artificial, en Los Ángeles (EE.UU.). Foto: redes sociales.
El Amo obsceno no es una reacción directa al fracaso del Amo tradicional, su figura es una reacción al hecho de que el saber (S2, el agente del discurso universitario) no puede funcionar apropiadamente en el lugar del agente de un discurso (nexo social), por lo tanto hay que suplementarlo con una figura obscena.vi En tanto el Amo obsceno opera como una figura de superyó, debemos recordar aquí la antigua afirmación de Miller de que el superyó está del lado de S2, no del lado de S1. Es por esto que la autoridad de una agente de IA que ejerce sobre nosotros es la de un superyó, pero, ¿por qué un superyó materno?
En un comentario crítico sobre mí, Dibyokamal Mitra escribió que Jacques-Alain Miller “irritó totalmente a (Žižek) y sus amigos cuando dijo que el superyó freudiano no se encontraba ubicado en S1, sino en S2 – una afirmación ridícula si es que alguna vez la hubo. Recuerdo claramente el momento, aproximadamente hace 4 décadas, cuando en un seminario público, Miller propuso que el superyó estaba ubicado en S2, no en S1. Mi primera reacción y la de otros participantes (no amigos) fue de sorpresa, no lo entendimos, pero luego de una breve reflexión, inmediatamente me puse del lado de Miller y lo seguí en mis escritos. El propio Miller fue quien más tarde cambió su postura y planteó que el superyó:
“ciertamente es la ley, aunque no la ley pacificadora y sociabilizadora, sino más bien una ley sin sentido, en cuanto a que implica un vacío, una ausencia de justificación. Es la ley como significante unario, S1, cuyo significado no conocemos. [...] El superyó es la evidencia y la paradoja que resulta de un significante único que, como está solo, no tiene sentido. Esta es la razón por la cual podríamos localizar al superyó, en un primer análisis, en S(A), lo que asume que la supuesta ley completa del Otro se puede percibir en su culpa.
China enseña a robots humanoides a trabajar en entornos reales mediante entrenamiento físico constante.
Miller también sugiere el nexo entre el superyó y el deseo de la madre: “El superyó como ley sin sentido está muy cerca del deseo de la madre antes de que el deseo se transforme en metaforizado, e incluso dominado, por el nombre del padre. El superyó está cerca del deseo de la madre como un capricho arbitrario sin ley.” Aquí estoy en desacuerdo: el superyó no es un S1 autónomo sin cimientos en el saber, es un saber de campo sin S1, sin la Ley que necesita un Significante-Amo. Así, el superyó no es una parte de realidad objetiva (que sí es la IA), es la manera en la que un sujeto humano experimenta el espacio del saber sin un Significante-Amo, es decir, es la fantasia de un sujeto atrapado en la IA. El superyó se experimenta como materno, no por su naturaleza caprichosa sino porque parece proveer un espacio virtual cerrado de manera segura protegido de las intrusiones de lo real.
En consecuencia, la tarea es nada menos que atravesar la fantasia del superyó materno que nos protege y resucitar en nuevas condiciones el vacío autoreferencial denominado sujeto; en síntesis, si un individuo va a escapar de la Corte del Rey de la IA y a redespertarse como sujeto, el primer paso es el grito del rostro horrorizado que encontramos en la portada de In the Court Of the Crimson King. Este grito es la reacción a la orden judicial del superyó de gozar: la propia máquina de IA es vivenciada como un superyó materno que se dirige a nosotros, sus usuarios, con una orden legal de gozar, y la obedecemos en la precisa manera trumpiana: “Estamos ganando tanto que realmente no sabemos qué hacer con eso. La gente me pregunta, por favor, por favor, por favor, Sr. Presidente, estamos ganando demasiado. Ya no podemos más. Y yo digo no, no, no, van a ganar nuevamente. Van a ganar en grande. Van a ganar más que nunca. Así es como ustedes funcionan cuando navegan la web: nunca obtienen suficiente, siempre quieren más, ir al siguiente sitio, formular más preguntas …
Todavia no hay comentarios aprobados.